El Gobierno de Cuba confirma una reunión en la isla con representantes de Estados Unidos
- La isla arrastra una grave crisis económica y energética agravada por el embargo estadounidense
- Trump lleva meses estrechando el cerco sobre La Habana, con amenazas de una posible acción militar
El Gobierno de Cuba ha confirmado este lunes que "recientemente" se ha celebrado en la isla una reunión "respetuosa" entre representantes de Washington y de La Habana, según ha publicado el diario oficial Granma. Este hecho se da en medio de las tensiones bilaterales y de la amenaza estadounidense de una posible acción militar sobre el país caribeño, que sufre una de sus peores crisis económicas y energéticas de su historia, agravada por el embargo impuesto por EE.UU.
"Es un asunto sensible que, como hemos dicho, manejamos con discreción. Pero puedo confirmar que recientemente se celebró aquí en Cuba un encuentro entre delegaciones de Cuba y Estados Unidos", ha dicho a la publicación el subdirector general de EE.UU. en la Cancillería, Alejandro García del Toro, que ha agregado que en el encuentro no se establecieron "plazos" ni "planteamientos conminatorios", frente a informaciones aparecidas en medios estadounidenses que citaban un ultimátum de dos semanas para liberar a presos políticos relevantes.
Esa reunión, según García del Toro, fue "respetuosa". Granma, que no cita nombres concretos, revela que por parte de EE.UU. participaron "secretarios adjuntos del Departamento de Estado" y Cuba estuvo representada "al nivel de viceministro de Relaciones Exteriores".
El Gobierno cubano instó a la delegación estadounidense la eliminación del bloqueo energético que ha impuesto Washington a la isla desde enero, que ha prolongado los extensos apagones que sufre la isla y paralizado casi por completo la actividad económica.
"La eliminación del cerco energético contra el país fue un tema de máxima prioridad para nuestra delegación. Este acto de coerción económica, es un castigo injustificado a toda la población cubana. Es también un chantaje a escala global contra estados soberanos, los cuales tienen todo el derecho de exportar combustibles a Cuba en virtud de las normas que guían el libre comercio", argumentó García del Toro.
Un plazo de dos semanas
Este reconocimiento por parte del régimen cubano de que existió la reunión con autoridades estadounidenses llega días después de que tres medios del país norteamericano publicasen, citando fuentes anónimas, que representantes de ambos gobiernos se reunieron en La Habana el pasado 10 de abril. El portal Axios había informado que en esa reunión bilateral había participado Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro.
Esas informaciones procedentes de EE.UU. apuntaban que los representantes de Washington exigieron a la parte cubana la liberación en el plazo de dos semanas de presos políticos relevantes, entre ellos los artistas disidentes Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo.
Se trataría, argumentaron, de un gesto inicial de buena voluntad. Luego vendría una lista de exigencias, esencialmente profundas reformas en busca de una apertura económica y política.
Una situación límite
Cuba está en el momento más delicado desde la crisis que vivió en los noventa tras la caída del bloque soviético. Los apagones, fruto de la falta de combustible pero también del envejecido sistema eléctrico cubano, son cada vez más habituales e impactan no solo en la economía sino en la vida diaria de los ciudadanos. A eso se suma el embargo estadounidense vigente desde 1962, intensificado por la Administración Trump.
La situación ha empeorado desde enero pasado, tras el ataque militar a Venezuela -el mayor aliado de Cuba en el último cuarto de siglo- en el que EE.UU. capturó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo. Washington inició una suerte de tutelaje de ese país, con la chavista Delcy Rodríguez como presidenta interina. Eso llevó a que Caracas, rica en petróleo, dejara de hacer los envíos regulares de crudo a La Habana que sostenían la maltrecha economía de la isla.
A finales de ese mismo mes, Trump firmó una orden ejecutiva que establecía que EE.UU. impondría aranceles a países que vendan o proporcionen petróleo a la isla, lo que cerró la puerta a las importaciones de crudo de México, el segundo país que más envíos hacía a la nación caribeña. El mandatario estadounidense ha augurado en repetidas ocasional que el régimen está "a punto de caer" e incluso ha llegado a amenazar con "tomar" la isla. Y ha urgido a sus autoridades ha llegar a "un acuerdo", del que se desconocen sus términos.
La opción militar
Las publicaciones estadounidenses en torno a este tema coinciden en señalar que Trump prefiere la vía diplomática con Cuba, pero que no descarta la intervención militar si La Habana no mueve ficha en sus tiempos.
Aunque el republicano evitó contestar al ser interrogado sobre las informaciones de la semana pasada que aseguraban que el Departamento de Guerra estadounidense estaba ultimando planes para una posible intervención militar en Cuba, el pasado viernes se refirió a la "gran fortaleza" del ejército estadounidense en relación con sus operaciones en Irán y aventuró que esto podría traer "muy pronto" un "nuevo amanecer" en Cuba.
Días antes, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, instó a los cubanos a "estar listos" ante una invasión estadounidense. "No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla", aseguró. Y este domingo firmó una declaración asegurando que "la revolución cubana jamás negociará sus principios", un documento abierto para una recogida de firmas por toda la isla que pretende galvanizar apoyos internos y cerrar filas.
EE.UU. empezó a presionar a Cuba exigiendo reformas políticas y económicas tras su intervención militar en Venezuela, que culminó con la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro. Washington ha bloqueado la entrada de petróleo a la isla desde enero, agudizando al extremo una situación económica y social que ya antes era crítica.
Díaz Canel: "Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario"
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró la semana pasada que no renunciará a su cargo. "Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario", respondió el líder cubano en una entrevista con la NBC, en la que fue consultado por si había evaluado dimitir para "salvar a su país".
"En Cuba, quienes ocupan puestos de liderazgo no son elegidos por el gobierno estadounidense ni cuentan con un mandato de dicho gobierno", agregó Diaz-Canel durante la entrevista, la primera que otorga a una cadena estadounidense.
"Tenemos un Estado libre y soberano (...) gozamos de autodeterminación e independencia, y no estamos sujetos a los designios de Estados Unidos", concluyó.
El mandatario cubano reconoció el 13 de marzo el inicio de contactos entre Cuba y Estados Unidos, semanas después de que Trump declarase que estaban negociando.
A principios de abril, el régimen anunció el indulto de 2.010 presos como "gesto solidario humanitario y soberano" en el contexto de las celebraciones de la Semana Santa, pocos días después de que informara de la excarcelación de 51 reclusos tras la intermediación del Vaticano.
El Ejecutivo cubano también anunció que permitirá a sus ciudadanos en el exterior invertir en el sector privado, incluido el exilio que lleva décadas sin pisar la isla. Es solo una de las exigencias de apertura económica de EE.UU.