Las familias se recuperan del golpe de la inflación aunque cada vez hay menos con vivienda en propiedad
- Son algunas de las principales conclusiones de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España
- La mayoría de los grupos de edad y tramos de renta aumentaron su riqueza durante el periodo 2022-2024
Las familias españolas se han recuperado del golpe que la inflación asestó tras el inicio de la invasión rusa en Ucrania. La mayoría de grupos de edad y tramos de renta han aumentado su riqueza neta durante el periodo 2022-2024, según el Banco de España, aunque esto no ha mejorado su acceso a la vivienda: en plena crisis habitacional, el número de hogares con vivienda en propiedad sigue a la baja y marca un nuevo mínimo histórico. De ellos, los peor parados siguen siendo los menores de 35 años, ya que solo un 36,7% del total cuenta con casa propia.
Son algunas de las principales conclusiones de la Encuesta Financiera de las Familias, publicada este jueves por el supervisor, que ofrece información detallada sobre la renta, los activos, las deudas y el gasto de los hogares españoles.
En esta ocasión, el intervalo comprendido entre comienzos de 2022 y finales de 2024 estuvo marcado por la transición "desde una fase de intensa perturbación inflacionista hacia otra en la que la moderación de la inflación, la fortaleza del empleo y la mejora gradual de las condiciones financieras favorecieron una evolución más positiva de la actividad económica y de la renta real de los hogares".
Esto ha permitido a los hogares españoles recuperar la riqueza neta (descontando las deudas) perdida durante el periodo 2020-2022, unos 10.000 euros de media, en plena irrupción de la pandemia de la COVID-19. Así, la riqueza neta mediana de las familias ha pasado de 152.700 euros a 160.800 euros; mientras que la media ha aumentado de 334.700 a 344.700 euros.
No obstante, hay diferencias en función de los grupos de edad, la renta o la situación laboral: aquellos hogares con un cabeza de familia de entre 45 y 55 años, con menores ingresos o empleado por cuenta propia han visto cómo su riqueza neta media ha descendido frente a los que tenían esa misma situación dos años antes.
Y, pese al avance, tampoco se han recuperado los niveles de riqueza neta anteriores a la crisis financiera, como sí ha hecho la renta (solo ingresos), que se ha visto favorecida por el dinamismo del mercado laboral, actualmente en máximos históricos.
Menos propietarios de vivienda que hace dos años
Estas mejoras, sin embargo, no se han trasladado en el acceso a la vivienda, cuyos precios parecen no tocar techo. En 2024, el total de hogares propietarios de su vivienda principal se ha reducido al 70,6%, frente al 72,1% de 2022, y marca un nuevo mínimo histórico.
"La tenencia aumenta, en general, con la renta y alcanza sus niveles más elevados entre los hogares de más edad, especialmente entre aquellos cuyo cabeza de familia supera los 74 años. También se sitúa en niveles altos entre los jubilados y los trabajadores por cuenta propia", explica el supervisor.
Enfrente, los menores de 35 años y las familias con menos ingresos siguen al final de la tabla. Y, aunque en el primer caso el porcentaje ha repuntado, rompiendo con más de una década a la baja, apenas un 37% de ellos cuenta con una casa propia frente al 70% de los que hoy en día tienen entre 45 y 55 años.
Mientras tanto, el valor mediano -el que quedaría en mitad de la tabla si se ordena a todos los datos de la muestra- de las viviendas sigue subiendo: a final de 2024 se situaba en 170.000 euros. Dicho valor crece con la renta y con la riqueza neta, hasta alcanzar su nivel más alto en la parte superior de ambas distribuciones.
Cae el endeudamiento de los hogares
En lo que respecta a la riqueza financiera, esto es, lo que se tiene en los bancos, también aumenta de forma generalizada, aunque en mayor medida entre los de menor renta (derivando dinero de las cuentas corrientes a cuentas remuneradas) y entre los más ricos (con mayor grado de sofisticación en su inversión).
Por último, el Banco de España destaca una reducción de la deuda y del esfuerzo financiero (lo que se dedica al pago de deudas), sobre todo entre los menos ricos. Si bien, entre estos últimos aumenta el peso del crédito al consumo (+11%) y de las tarjetas de crédito (+9%).