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Un proyecto centenario que se adapta al siglo XXI

Sagrada Familia

GLORIA

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Un proyecto centenario que se adapta al siglo XXI

Fachada de la Gloria de la Sagrada Familia
La fachada de la Gloria de la Sagrada Familia es el mayor frente de la basílica y aún está por construir. RTVE
Jaime Gutiérrez
Jaime Gutiérrez
Carlos del Amor
Carlos del Amor

Fachada de la Gloria

Gaudí diseñó la fachada de la Gloria en 1916, diez años antes de su muerte. Y mandó hacer una maqueta que fue destrozada tras las revueltas de los primeros días de la Guerra Civil. La construcción empezó 86 años después, en 2002, y se ha mantenido fiel a la intención original: que, antes de entrar en el templo, los visitantes tomen conciencia del papel del hombre dentro de la Creación.

“Imaginó un conjunto de 16 grandes linternas de piedra en forma hiperbólica que se van elevando desde los laterales, desde 20 metros de altura hasta 80 metros”, describe el arquitecto director de la Sagrada Familia. Jordi Faulí es el noveno hombre al frente de la construcción de la basílica, y el séptimo tras Gaudí. Aspira a ver las torres de los cuatro campanarios de la fachada de la Gloria terminadas en los próximos diez años. 

Más adelante, cuando se hayan completado las más de 100 figuras que decorarán la fachada, lo que el visitante verá cuando esté completa será, según la descripción de Faulí, “un conjunto de seis linternas iluminadas con el sol que aparecerán rodando y elevándose hacia arriba para expresar el deseo de vida eterna, de gloria eterna”.

El recorrido del alma

La fachada principal de la Sagrada Familia simbolizará el camino del alma hasta la gloria eterna. Bajo la entrada principal, unas aberturas dejarán ver figuras infernales. Sobre ellas se situará el purgatorio: un espacio de transición donde los cuerpos ascienden hacia la luz. Y en la parte superior, el cielo, con la Virgen María, los santos, los ángeles y Jesucristo misericordioso entre las grandes linternas de piedra.

La puerta de la Eucaristía fue diseñada por el escultor Josep Maria Subirachs y muestra la oración del Padre Nuestro en 49 idiomas, destacando sobre los demás el catalán.

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Al día siguiente de la quema del taller de Gaudí, durante los primeros días de la Guerra Civil de 1936, sus colaboradores enterraron los fragmentos de las maquetas para que nadie los rompiera más. “Cuando se destaparon, permitieron, junto con las fotografías, tener el equivalente a los archivos 3D de un despacho actual”, explica el director de la Càtedra Gaudí, Galdric Santana. 

Esto ha permitido a los continuadores de Gaudí mantener la fidelidad al proyecto original. Primero, lo hicieron a través de la implicación de algunos de sus más estrechos colaboradores, como Domènec Sugrañes o Francesc de Paula Quintana. Y, después, a través del estudio exhaustivo del legado del arquitecto. 

A toda esta documentación se han ido sumando los avances tecnológicos con el paso de los años. La impresión 3D o los escáneres LiDAR, que usan pulsos de luz láser para medir distancias con gran precisión, han permitido que la obra se acelere sustancialmente en las últimas décadas.

Seis grandes torres en 12 años

Como en otras partes del templo, Gaudí resume la jerarquía del cristianismo en el sistema de torres de la Sagrada Familia: desde las torres más bajas, dedicadas a los 12 apóstoles, la basílica gana altura en las torres de María y los cuatro evangelistas y toca el cielo en su punto más alto, la torre de Jesucristo. Esta disposición piramidal no es solo formal, sino simbólica, y visualiza un ascenso desde la comunidad apostólica hasta Cristo.

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Iniciada en 2014, la construcción de las seis torres centrales de la Sagrada Familia ha supuesto uno de los mayores desafíos arquitectónicos del proyecto. Tienen entre 135 y 172 metros de altura, y ha sido posible terminarlas en tan solo 12 años gracias al uso de paneles de piedra tesada. Es decir, módulos prefabricados y reforzados desde el interior con barras de acero.

“Con este sistema, la piedra adquiere una resistencia superior a la habitual”, explica Faulí. El arquitecto detalla que la técnica, similar al sistema por módulos que Gaudí ya usó en la fachada de la Casa Milà (1906-1912), ha simplificado la obra al mismo tiempo que se ha garantizado su estabilidad. “Primero montábamos los paneles en un taller externo y después los colocábamos, sabiendo que coincidirían perfectamente”, enumera.

Ilustración piedra tesada

Las piezas de las torres son de piedra arenisca. Están cortadas con una herramienta digital de precisión y terminadas a mano para mantener la textura artesanal. 

Los paneles están ensamblados con barras de acero inoxidable para formar una estructura ligera y resistente al viento.

Cada uno de los módulos está anclado a la estructura central de la torre. En la central hay una escalera helicoidal y el hueco para un ascensor.

La cruz de Jesús

La incorporación de avances tecnológicos también bebe de las fuentes históricas. “Tenemos El Propagador de la Devoción a San José”, expone la coordinadora del Centro de Documentación de la Sagrada Familia, Laia Vinaixa. Se trata de una revista editada por los promotores del templo que empezó a publicarse incluso antes de su construcción. En ella se va explicando todo el proceso. “Es una base muy importante para poder seguir su proyecto”, insiste.

Otra fuente son los Álbumes de la Sagrada Familia, unos cuadernos que desde 1915 se usaron como guía en varios idiomas para visitar la obra. En ellos se definía, por ejemplo, cómo iba a ser uno de los últimos elementos que se han instalado: la cruz de la torre de Jesús. 

Las notas dicen que la cruz se ubicaría encima del altar, en el centro del crucero; que contaría con cuatro brazos para que fuera visible desde cualquier ángulo y que su forma arrancaría desde un cuadrado hasta transformarse en un octógono. En cuanto a la estructura, los álbumes mencionan que sería de cristal resplandeciente para que pudieran contemplarse las vistas desde el interior. 

Los continuadores de la obra de Gaudí han descartado que la cruz sea completamente transparente, porque almacenaría tanto calor que no se podría visitar. Pero, para conservar la idea original, han buscado una empresa especializada en obras de hormigón y cristal de Gundelfingen (Alemania) y la han revestido de unas 15.000 piezas de cerámica esmaltada. Azulejos de distintos tonos de blanco que se han fabricado en un taller de Granollers (Barcelona), imitando el trencadís del Park Güell.

En el interior de la torre de Jesucristo se podrá ver otro mural cerámico de 60 metros de altura que aún se está construyendo. Narrará la historia del firmamento a través de unas 50.000 piezas de cerámica esmaltada.

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El trencadís en la Sagrada Familia

Aunque en la Sagrada Familia predomina la piedra, la obra de Gaudí no puede entenderse sin el trencadís. “Lo utiliza por primera vez en un edificio muy secundario: los pabellones de portería de la Torre Güell”, explica la historiadora del arte Mireia Freixa. Gaudí no es pionero en el empleo de este sistema decorativo, pero hace un uso inédito para la época de algunos materiales. Compone mosaicos a partir de fragmentos irregulares de cerámica, vidrio o loza. 

Como casi todo en la arquitectura gaudiniana, el trencadís tiene tanto funciones constructivas como simbólicas. Expresa su idea de que el color es vida y se basa en una lógica muy cercana a la naturaleza: son fragmentos irregulares que, al unirse, producen una piel rica, orgánica y cambiante que se adapta como un guante a las complejas formas del templo. Asimismo, encaja con su voluntad de integrar artes y oficios en una sola obra total.

Las piezas de trencadís son especialmente visibles en los remates de los campanarios, pináculos de 25 metros que están adornados con coloridos mosaicos venecianos policromados que refulgen al recibir la luz del sol. También aparecen en las frutas, uvas y espigas que decoran las torres. Están recubiertas con vidrio de Murano macizo, que mantiene el color en todo su grosor, lo que las hace más resistentes que la cerámica convencional frente a las condiciones hostiles a esa altura. Gaudí quería que “cuando la gente llegara por mar pudiera ver brillar los pináculos de la Sagrada Familia”, explica Freixa.

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Un nuevo orden arquitectónico

Antoni Gaudí no solo diseñaba edificios, sino que estudiaba meticulosamente cómo el ojo humano percibiría su obra desde diferentes ángulos y distancias. “Gaudí consideraba que estaba generando un nuevo orden griego para las generaciones futuras, como un nuevo orden arquitectónico clásico”, explica Galdric Santana, director de la Càtedra Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya, que cuenta que la Sagrada Familia tiene su propio podio o su propia columnata. Esta concepción de la perspectiva para la Sagrada Familia integraba el urbanismo, la corrección visual de las esculturas y la visibilidad universal del templo.

Gaudí limitó la altura de la Sagrada Familia a 172,5 metros para que despuntara en el paisaje de Barcelona sin superar la cota máxima marcada por la montaña de Montjuïc. Pero, más allá del límite en altura, tuvo muy en cuenta el entorno que rodearía a la basílica. No la concebía de forma aislada y defendió fervientemente un proyecto de plaza estrellada a su alrededor que aún hoy sigue en disputa.

En 1916, el Ayuntamiento de Barcelona encargó al arquitecto francés Léon Jaussely un plan urbanístico de grandes ejes para el entorno de la Sagrada Familia inspirado en las grandes avenidas

Proponía un paseo triangular frente a la fachada de la Gloria que llegaba hasta la calle Aragó. Pero Gaudí lo consideraba insuficiente para la grandiosa escalinata que había proyectado.

Gaudí respondió con la propuesta de una plaza estrellada que intentaba preservar los cuatro puntos de vista específicos desde los que él quería que el templo fuera visible en el futuro.

Desde entonces, la escalinata de la fachada de la Gloria es el último gran reto constructivo de la Sagrada Familia, ya que sobrepasa los límites del solar actual y afecta directamente a las viviendas de la manzana de enfrente.

Esta imagen de 1934 ya muestra el crecimiento urbanístico en la manzana de la calle Mallorca, donde Gaudí proponía ubicar su escalinata.

La ciudad siguió creciendo en torno a la Sagrada Familia. En 1965 había edificios tanto en la calle Mallorca como en la calle de la Marina, donde ahora hay un parque.

En 1997, el entorno ya aparece configurado como se conoce en la actualidad, con el jardín de la plaza de la Sagrada Familia frente a la fachada de la Pasión.

Gaudí esgrimió todo tipo de argumentos para conservar su plan. También los económicos. Según sus cálculos, para ejecutar su plaza estrellada se tendrían que expropiar unos 20.500 m2 menos que en el planeamiento del Ayuntamiento de 1917, que fue el que se impuso.

A día de hoy, el plan de Gaudí es "irrenunciable" por su valor histórico para la Junta Constructora, que busca soluciones para construir la escalinata monumental. Debería ocupar un espacio donde hoy viven decenas de vecinos que exigen el derecho a permanecer en sus casas o que se les ofrezcan soluciones justas. “Nosotros sabemos, porque está dibujado, lo que Gaudí quería; y, ciertamente, es necesario un diálogo que se ha empezado y que esperemos que dé frutos”, explica Jordi Faulí. 

El presidente delegado de la Fundación de la Junta Constructora de la Sagrada Familia estima que la construcción vertical de la fachada de la Gloria, que ya cuenta con licencia de obra, podría completarse en unos diez años. Esteve Camps señala que “lo que se está negociando [con el Ayuntamiento de Barcelona] es que puedan salir los hiperboloides [de las linternas] que van delante de las cuatro torres y el puente de la calle Mallorca”. La resolución de la escalinata y la explanada, en proceso de autorización, será lo que marque definitivamente el final de la obra.

El legado vanguardista de Gaudí

Para mediados de la segunda década del siglo XX, el art nouveau y el modernismo se habían quedado anticuados en Europa. “La arquitectura temática y narrativa estaba por entonces claramente pasada de moda”, explica el hispanista Gijs Van Hensbergen en su biografía de Gaudí. La arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright, centrada en la armonía entre el hábitat humano y el entorno natural, y la arquitectura Bauhaus, que prioriza la funcionalidad sobre la ornamentación, comienzan a imponerse.

El cambio de tendencia internacional se refleja en Cataluña en el noucentismo, una reacción contra el modernismo que busca orden, serenidad y clasicismo, inspirándose en la tradición mediterránea y el Renacimiento. Pero, para la historiadora del arte Mireia Freixa, tras la muerte de Gaudí en 1926, todavía sobrevive una corriente de arquitectos gaudinistas impresionados por su figura y fascinados por su obra. 

“Gaudí siempre fue un mito dentro de la cultura catalana”, afirma. Además, la experta cree que la continuación de la Sagrada Familia se usó como “un mensaje político” durante la dictadura de Primo de Rivera y en la posguerra. “Era una obra hecha por un arquitecto muy religioso y muy catalán”, asegura.

“Gaudí es un hombre bastante raro: es un genio, pero ha costado muchísimo tiempo reconocerlo”, afirma Gijs Van Hensbergen, que cree que han tenido que pasar 100 años para que se ensalce el trabajo de Gaudí, por ejemplo, en el uso de materiales sostenibles. En el mismo sentido, Mireia Freixa destaca la aportación de Gaudí a la ingeniería y la construcción de puentes. Fue “racionalista y funcionalista antes que los demás”, añade Galdric Santana, al tiempo que Van Hensbergen hace hincapié en su vanguardismo: “Yo creo que Norman Foster, Zaha Hadid o Santiago Calatrava no podrían haber hecho [los edificios] que han hecho sin que Gaudí abriera camino”. 

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Créditos

Coordinación
Jaime Gutiérrez, Paula Guisado, Estefanía de Antonio
Redacción
Jaime Gutiérrez, Carlos del Amor, Cristina Villanueva, Beatriz Gálvez Garcés, Isabel Ojeda

Vídeo
Realización:
Antonio Casado
Imagen: Ignacio Cañizares, Estevan Bañuelos, Ramón Dorado, Pablo Echeita
Sonido e iluminación: Álvaro Escolar, Pablo Velázquez, Sergio Antón, José Muñoz
Montaje y grafismo: Rodrigo G. Morano, Óscar Ortiz, Raúl Pérez, Narciso de la Torre-Velver
Sonorización: Isabel García Leal

Infografía y maquetación (Hiberus)
Dirección de arte: 
Pedro Jiménez
Infografía: Pedro Jiménez, Víctor M. Meneses, Jorge Moreno Aranda
Maquetación: José Javier Ramos, Sonia San José
Desarrollo: Nacho Díaz, Nicolás Schmidt

Lab RTVE
Coordinación: César Peña
Desarrollo: Alejandro Matutano, Nacho Rodríguez, Gonzalo López, María Somoza, Alejandro Torres
Diseño: Joel Silva, Bárbara López, Boris Guzmán

Traducciones
Catalán: Carme Cifuentes
Inglés: Traducciones Tridiom

Archivo y documentación
Sonsoles Martín

Producción
Lucía Valderrama, Lydia Alonso

Accesibilidad
Francisco Javier González Bartolomé, Laura Feyto Álvarez

SEO (Hiberus)
Luis Álvarez

Fuentes
Vídeo: construcción de la torre de Jesucristo y la cruz e imágenes de dron del interior y exterior de la basílica cedidas por la Fundació Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família.

Fotografías:
EFE: Andreu Dalmau, Andrés Ballesteros, Pedro Puente Hoyos, Cati Caldera, Julián Martín, Lluis Gené, Toni Garriga, Enric Fontcuberta, SVB
GettyImages: Margarethe Wichert, Aylin Mercana, Matthew Horwood
Otras: Pep Daudé (Fundació Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família), Fondos del Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire y del Espacio, Ayuntamiento de Mataró, Esteban Bañuelos (RTVE)

Bibliografía: 
Centelles, F. (2025). Objectiu Sagrada Família. Betevé
Curti, C. (2025). Mi Gaudí: la biografía escrita por sus amigos. Triangle Books
National Geographic. (2025). Gaudí: La vida y las obras maestras del gran genio de la arquitectura. RBA Revistas
National Geographic. (2026). La Sagrada Familia toca el cielo. RBA Revistas
Rius Santamaria, C. (2012). Gaudí i la quinta potència. Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona
Van Hensvergen, G. (2026). Antoni Gaudí: una biografía. Taurus
Varios. (2023). Sagrada Familia. Dosde
Varios. (2023). Gaudí, obra completa definitiva. Dosde

Agradecimientos
Laura Bertran y Alexia Paris; Fundació Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família; Ana Romero, Gema Sánchez y Diego Ceberio (RTVE Noticias); Virginia Capellas (Penguin Randmhouse); Paula Pérez y Jordi Sopena (Universitat de Barcelona), Elena Hernández, subteniente José Luis García Alcolea y brigada Fernando López García (Ejército del Aire y del Espacio); NH Collection Madrid Palacio de Teapa, Sercotel Hotel Rosellón