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El arquitecto que aprendió de la naturaleza

Sagrada Familia

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El arquitecto que aprendió de la naturaleza

La fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia
La fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia fue la única que Gaudí vio terminada antes de morir. RTVE
Jaime Gutiérrez
Jaime Gutiérrez
Carlos del Amor
Carlos del Amor

Fachada del Nacimiento

Cuando Antoni Gaudí (1852-1926) se hizo cargo de la incipiente obra de la Sagrada Familia en 1883, se propuso levantar el templo más alto de la cristiandad. Un vínculo entre la tierra y el cielo que enlaza con la verticalidad de las catedrales medievales.

El proyecto ya estaba empezado, por lo que, antes de poder levantar los muros, el arquitecto catalán tuvo que decidir qué hacer con lo que ya se había construido. Introdujo cambios desde el principio, pero “lo más importante de Gaudí en la Sagrada Familia es que proyecta para el futuro”, explica la historiadora del arte Mireia Freixa. Como era consciente de que no vería su obra acabada, el arquitecto apostó por el pragmatismo: centró sus esfuerzos en dejar terminada la fachada del Nacimiento, el primero de los tres accesos principales a la basílica; sería una muestra del camino a seguir por sus sucesores al frente del proyecto.

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Un “Belén” a tamaño real

La obra de la Sagrada Familia acompañó a Gaudí durante toda su vida. La fachada del Nacimiento se centra en plasmar los años iniciales de la vida de Jesús: desde la Anunciación hasta su encuentro con los doctores en el templo. Cada escena está ilustrada con esculturas de Jaume Busquets, Joaquim Ros i Bofarull o Llorenç Matamala. Gaudí eligió a vecinos del entorno de las obras e incluso a alguno de sus colaboradores como modelos de este Belén a tamaño real.

Además de ser un “catecismo en piedra”, la fachada del Nacimiento está repleta de animales y elementos vegetales. Aves, reptiles, caracoles, frutas, flores, espigas o vides que sirven para exaltar la creación divina de todos los seres vivos.

Las obras de la fachada del Nacimiento duraron 41 años. Llegaron a trabajar en ellas 112 personas a la vez. Y, aunque terminaron en 1936, diez años después de la muerte de Gaudí —que falleció a causa de las heridas tras ser atropellado por un tranvía—, el arquitecto logró su objetivo de dejar una muestra vigorosa para los arquitectos venideros.

De la cripta a las naves para reinventar el gótico

Gaudí aún no había cumplido los 31 años cuando asumió la dirección de las obras de la Sagrada Familia. Heredó el proyecto neogótico de Francisco de Paula del Villar, quien renunció por una disputa en torno a los materiales de las columnas de la cripta, según recoge la biografía del arquitecto escrita por Gijs Van Hensbergen. Su nombramiento fue avalado por su mentor, Joan Martorell, por haber sido alumno del hombre al que iba a remplazar y porque contaba ya con un amplio historial en arquitectura religiosa a pesar de su juventud.

El primer reto al que se enfrentó fue, precisamente, terminar la cripta. El neogótico del planteamiento inicial puede identificarse fácilmente en este lugar que hoy se utiliza como parroquia del barrio de Barcelona en el que está la Sagrada Familia. Gaudí respetó el estilo de base, pero introdujo cambios significativos.

La cripta de la Sagrada Familia soporta todo el peso del templo mediante un sistema de 22 bóvedas nervadas. La más grande es la que cubre el centro de la cripta. Se trata de una solución ingeniosa, que se eleva dos metros por encima de las cubiertas de las capillas y se apoya en 12 nervios radiales para abrir más ventanas en lo alto de los arcos.

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Además de espacio litúrgico activo, la cripta conserva mobiliario diseñado por Gaudí y acoge su sepultura desde 1926. Bajo el gran templo en construcción permanece el lugar donde empezó toda la obra.

Una estructura que “acepta” la gravedad

Gaudí apostó por reinventar el gótico, un estilo arquitectónico que permitió que las catedrales medievales ganasen altura y perforasen sus muros para inundar el templo de luz. Sin embargo, mientras que en el gótico tradicional hay una estructura que sujeta el templo por fuera, Gaudí ideó una solución que permite volver a introducir los soportes en el interior. Tras años de investigación, diseñó las columnas arbóreas dos años antes de su muerte.

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En palabras del hispanista Gijs Van Hensbergen, Gaudí, descendiente de una estirpe de caldereros de Tarragona, aprendió a entender el espacio desde la transformación de láminas de cobre en calderos. Fue, por eso, un arquitecto “educado en la gramática de la artesanía”. Concebía los proyectos como una evolución continua a partir de una idea genérica, lo que explica que fuese modelando la Sagrada Familia durante cuatro décadas a medida que la construía.

“Las torres de la fachada del Nacimiento tienen el perfil de la curva de la catenaria, que permite que el peso de la torre se comunique directamente a los cimientos”, explica el arquitecto director de la Sagrada Familia, Jordi Faulí. Se trata de una solución que permitió levantarlas sin nada a su alrededor. 

Para Van Hensbergen, el arco catenario bebe de los arcos ovalados de las fortificaciones del Marruecos español que Gaudí conoció gracias a la fotografía, una técnica entonces relativamente reciente que brindó a los arquitectos de su generación acceso a las obras más importantes de la arquitectura universal. “El arco es a la vez el elemento que sustenta y el sustentante; y si haces una estructura a partir de todo esto, puedes llegar a hacer cosas realmente distintas y geniales”, agrega la historiadora del arte Mireia Freixa.

Para calcular otras formas, como los arcos que sostienen las naves, usó el modelo funicular: una manera de medir los pesos que tiene que soportar la estructura a partir de una maqueta hecha con cuerdas. Al fotografiarla y voltear la imagen, Gaudí obtenía la estructura ideal. Este método se anticipó al cálculo estructural moderno al convertir la gravedad en una herramienta de diseño y permitió ampliar las dimensiones de las naves principales, tanto en anchura, con 15 metros en la nave central, como en altura, con la bóveda más alta elevada a 45 metros.

Las bóvedas de la Sagrada Familia representan la culminación de la evolución artística de Gaudí, formando una cubierta interior ligera y permeable a la luz que se basa en hiperboloides. “Gaudí quería una nave muy luminosa y buscó una estructura que esté en el interior para que los ventanales estén llenos de ventanas para la entrada de la luz”, cuenta Faulí. Esto condujo a una larga investigación que concluyó con el uso de las columnas como “árboles estructurales”.

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Un bosque de columnas inclinadas

Las columnas de las naves de los templos cristianos ya se entendían como un bosque desde la Edad Media, pero Gaudí busca una mímesis total con la naturaleza. “En el caso de la nave, estas columnas son simbólicamente árboles”, describe el director de la Càtedra Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya, Galdric Santana. La estructura interior de la Sagrada Familia se sustenta en 56 columnas que se inclinan a medida que ganan altura. Una inspiración forestal en la que Santana ve un esfuerzo de Gaudí por entender las leyes naturales para aplicarlas y “crear una nueva naturaleza”. Gaudí sostenía que “el hombre no crea”, sino que “descubre” y parte de ese descubrimiento “para formar nuevas obras”.

Para optimizar la resistencia de las columnas, Gaudí eligió distintos materiales según la función de cada pilar. Así, las columnas más livianas están hechas de piedra de la cercana cantera de Montjüic mientras que las del crucero, que son las que soportan más peso, están hechas de pórfido, una roca ígnea de gran dureza. También se han usado granito y basalto.

Un ábside dedicado a la Virgen María

Justo encima de la cripta, el ábside fue la primera parte visible de la basílica a pie de calle y su fachada comenzó a construirse en vida de Gaudí. Se trata de una estructura tradicional que el arquitecto catalán bautizó como el “perfeccionamiento del gótico” y cuyos pináculos se levantan hasta 50 metros desde el suelo.

El ábside de la Sagrada Familia es una proyección de la cripta hacia la superficie. El arquitecto exageró las aristas para reforzar los claroscuros formados por las sombras y también generó nueve absidiolos separados por contrafuertes en los que colocó siete capillas y dos espacios para escaleras.

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En línea con la devoción mariana imperante en la Europa de finales del siglo XIX, Gaudí decidió consagrar el conjunto del ábside a la Virgen María. No obstante, los oratorios de la cabecera del templo están dedicados a los siete dolores y gozos de la vida de San José.

La Sagrada Familia en otras obras de Gaudí

En la Sagrada Familia, Gaudí sintetizó décadas de observación de la naturaleza. Tenía claro que el templo no debía parecer un edificio, sino un organismo vivo. Su inspiración en las montañas o los troncos de los árboles no se basó en copiar sus formas, como ya hacían otros artistas del modernismo. Gaudí analizó el funcionamiento de sus elementos para extraer propuestas estructurales y formales que aplicó en toda su obra.

Antoni Gaudí fue pionero en adaptar la abstracción de las superficies regladas —que se estudiaban en geometría descriptiva y analítica— para llevarlas a un uso arquitectónico y estructural. Por eso, su arquitectura parece que crece en lugar de construirse. Este compendio sintetiza un estilo arquitectónico, artístico y simbólico propio, que fue ensayando a menor escala en los encargos que simultaneó con La Sagrada Familia.

Desde el eclecticismo y el exotismo de sus primeros trabajos hasta su madurez, la obra de Gaudí hace un recorrido que transita por el neomudéjar y el modernismo que se impone en el gusto de los industriales afincados en la Ciudad Condal. Sus creaciones suelen construir una narración alegórica o mitológica que muchas veces se enfoca en la identidad catalana, una visión muy influenciada por la Renaixença de finales del siglo XIX. No obstante, para el arquitecto, “la belleza y la lógica están por encima de los estilos”. Y los arcos catenarios, las columnas inclinadas o el uso de modelos funiculares encontraron su cenit en la Sagrada Familia, pero son, en realidad, el reflejo de experimentos que Gaudí había probado en otros lugares y que hoy también forman parte de su legado.

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Créditos

Coordinación
Jaime Gutiérrez, Paula Guisado, Estefanía de Antonio
Redacción
Jaime Gutiérrez, Carlos del Amor, Cristina Villanueva, Beatriz Gálvez Garcés, Isabel Ojeda

Vídeo
Realización:
Antonio Casado
Imagen: Ignacio Cañizares, Estevan Bañuelos, Ramón Dorado, Pablo Echeita
Sonido e iluminación: Álvaro Escolar, Pablo Velázquez, Sergio Antón, José Muñoz
Montaje y grafismo: Rodrigo G. Morano, Óscar Ortiz, Raúl Pérez, Lucía Sánchez, Narciso de la Torre-Velver
Sonorización: Isabel García Leal

Infografía y maquetación (Hiberus)
Dirección de arte: 
Pedro Jiménez
Infografía: Pedro Jiménez, Víctor M. Meneses, Jorge Moreno Aranda
Maquetación: José Javier Ramos, Sonia San José
Desarrollo: Nacho Díaz, Nicolás Schmidt

Lab RTVE
Coordinación: César Peña
Desarrollo: Alejandro Matutano, Nacho Rodríguez, Gonzalo López, María Somoza, Alejandro Torres
Diseño: Joel Silva, Bárbara López, Boris Guzmán

Traducciones
Catalán: Carme Cifuentes
Inglés: Traducciones Tridiom

Archivo y documentación
Sonsoles Martín

Producción
Lucía Valderrama, Lydia Alonso

Accesibilidad
Francisco Javier González Bartolomé, Laura Feyto Álvarez

SEO (Hiberus)
Luis Álvarez

Fuentes
Vídeo: construcción de la torre de Jesucristo y la cruz e imágenes de dron del interior y exterior de la basílica cedidas por la Fundació Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família.

Fotografías:
EFE: Andreu Dalmau, Andrés Ballesteros, Pedro Puente Hoyos, Cati Caldera, Julián Martín, Lluis Gené, Toni Garriga, Enric Fontcuberta, SVB
GettyImages: Margarethe Wichert, Aylin Mercana, Matthew Horwood
Otras: Pep Daudé (Fundació Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família), Fondos del Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire y del Espacio, Ayuntamiento de Mataró, Esteban Bañuelos (RTVE)

Bibliografía: 
Centelles, F. (2025). Objectiu Sagrada Família. Betevé
Curti, C. (2025). Mi Gaudí: la biografía escrita por sus amigos. Triangle Books
National Geographic. (2025). Gaudí: La vida y las obras maestras del gran genio de la arquitectura. RBA Revistas
National Geographic. (2026). La Sagrada Familia toca el cielo. RBA Revistas
Rius Santamaria, C. (2012). Gaudí i la quinta potència. Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona
Van Hensvergen, G. (2026). Antoni Gaudí: una biografía. Taurus
Varios. (2023). Sagrada Familia. Dosde
Varios. (2023). Gaudí, obra completa definitiva. Dosde

Agradecimientos
Laura Bertran y Alexia Paris; Fundació Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família; Ana Romero, Gema Sánchez y Diego Ceberio (RTVE Noticias); Virginia Capellas (Penguin Randmhouse); Paula Pérez y Jordi Sopena (Universitat de Barcelona), Elena Hernández, subteniente José Luis García Alcolea y brigada Fernando López García (Ejército del Aire y del Espacio); NH Collection Madrid Palacio de Teapa, Sercotel Hotel Rosellón