Las cabras del Asón buscan ser reconocidas como raza autóctona de Cantabria
- La asociación de criadores posee un estudio que determina una genética distinta de la de otros caprinos
- Buscan promocionar y conservar esta raza, cuyo censo no deja de decrecer
La Asociación de Criadores de Cabra del Asón (Asccasón) lleva trabajando desde 2022 para conseguir que el Ministerio de Agricultura incluya estas cabras dentro del catálogo nacional de razas. De momento, un estudio genético del departamento de producción animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), así lo certifica. Ahora, y gracias a una subvención del Gobierno de Cantabria, están colaborando con un técnico especialista para completar un estudio morfológico y otro histórico para el que se están recopilando fotos antiguas y testimonios de los más mayores. Prevén que para final de verano tengan todo listo para presentarlo en la Comisión Nacional de Zootecnia.
Moras, corzas y lobatas
Pero, ¿qué tienen estas cabras de especial? La diferencia más apreciable es el negro de su pelo. Si solo tienen este color, se llaman moras. Si presentan degradaciones rojizas en extremidades y hocico, son corzas. Las lobatas presentan también la tripa roja y los ojos enmarcados en círculos rojizos. Además del color, hay más características que las diferencian del resto de cabras. No hay rastro de lana en su pelo y las hembras carecen de perilla. Otro de los rasgos distintivos es su pequeña cabeza con un perfil subconvexo muy marcado en los machos y una cuerna muy desarrollada y elíptica en la base.
Ejemplares de cabra del Asón RTVE CANTABRIA
Los 68 asociados a Asccasón buscan dar a conocer estos animales característicos de esta comarca de la zona oriental montañosa de Cantabria. Localizadas principalmente en los valles de Soba, Arredondo, Ruesga y Ramales de la Victoria, estas cabras se criaban desde tiempos inmemoriales para complementar los ingresos que se obtenían del vacuno lechero, pero, poco a poco, van desapareciendo.
Número en descenso
Como explica Gaspar Guas, vicepresidente de Asccasón, de las 6.000 que había en Soba en los años 90, ahora apenas quedan 500. Una alerta que les empuja a luchar por la supervivencia de esta tradición pastoril que nace desde el corazón. "Es una cosa nuestra, de siempre, de las que criaban nuestros padres, nuestros abuelos. Por eso estamos intentando mantener esta raza pura", relata Tomás Canales, que también es criador y miembro de la asociación.
Ataques del lobo
Tomás ha decidido mantener a sus mejores ejemplares recluidos en Bustablado, en su casa, porque desde hace tiempo el lobo se ha cebado con sus cabras. La falta de alimento en los montes ha hecho que los cánidos bajen hasta los núcleos rurales. Desde noviembre le han matado nueve animales. También les ha sucedido a otros pastores. La cosa se agrava cuando, de mayo a septiembre, hay que desplazar los rebaños a pastos altos, en pequeñas cabañas donde muchos de ellos han optado por pernoctar junto a las cabras acompañados de mastines para evitar en lo posible los ataques.
Agentes medioambientales
Pastorean de forma comunal. Las cuadras son pequeñas; no se vive de ellas. Es una forma de trabajar con los caprinos que también viene determinada por la propia orografía, con muchas laderas empinadas y en donde estas cabras cumplen una función primordial: eliminan zarzas y matojos en lugares inaccesibles para otras especies, limpiando el principal combustible para el fuego y evitando así muchos incendios forestales. Además, abonan los prados y dispersan las semillas de la flora por estas zonas.
Un grupo de cabras del Asón pasta en una ladera RTVE CANTABRIA
Delicioso manjar
Sus crías se han convertido en uno de los platos estrella de los restaurantes de la zona. Margarita Fernández, cocinera, explica después de tres horas al horno la carne de cabrito lechal se convierte en un suculento reclamo para el paladar en esta comarca en la que se celebra la feria de caprino más importante de la región, en Arredondo. Una cita en la que la Asociación promueve un concurso-exhibición de este animal para promocionarlo y darlo a conocer.
Buscan conseguir un reconocimiento, asegura Gaspar Guas, "para todos esos cabreros de antaño que supieron mantener esta raza". Habrá que esperar a la decisión que se tome en el Ministerio, pero lo que es seguro es que, a partir de mayo, cuando acabe la época de la paridera y abandonen los establos, estas cabras volverán a ser un atractivo más para admirar en las escarpadas laderas de esta comarca que se articula alrededor de las cascadas del río Asón.