Enlaces accesibilidad

La Cantabria rural reivindica su importancia socioeconómica y pide respeto a su modo de vida

  • La despoblación y el envejecimiento amenazan el relevo generacional y las tradiciones de los pueblos
  • Los vecinos apoyan un turismo "no masivo" que complemente a la ganadería extensiva
La Cantabria rural reivindica su importancia socioeconómica y pide respeto a su modo de vida

Cantabria posee un medio rural rico no solo en belleza paisajística sino también en usos y tradiciones que aún hoy perviven. El territorio cántabro está jalonado de pequeños pueblos donde la vida transcurre despacio, la ganadería vertebra el territorio y los lugareños abren las puertas de sus casas no solo a sus vecinos sino también a los visitantes. La lista sería tan larga que no cabría en este reportaje, así que nos quedaremos con dos pequeñas localidades que mantienen su esencia: Bárcena Mayor, en el municipio de Los Tojos, y Carmona, en Cabuérniga.

Estos dos pueblos de la comarca del Saja-Nansa se caracterizan por su arquitectura tradicional de casonas montañesas, en las que la piedra y la madera son los elementos constructivos principales. Destacan las grandes balconadas con plantas en flor y la colada tendida secándose al viento. En Bárcena Mayor, muchas de las viviendas están dispuestas en hilera a lo largo de las calles principales, como La Franca. Según explica a RNE la presidenta de la Junta Vecinal, Laura Bárcena, la función principal de esta planificación responde a la necesidad de "protegerse del frío", al ser este un pueblo que se encuentra "dentro de una montaña" y a casi 500 metros de altitud.

Casas de piedra y madera en Bárcena Mayor RTVE CANTABRIA

Pueblos que "da gusto" verlos

Mientras nos guía por el pueblo, la presidenta de la Junta Vecinal pone de relieve el esfuerzo que ponen los propietarios de las casas por mantenerlas en perfecto estado, vivan en ellas regularmente o no. "Es un orgullo para ellos", asegura. Lo corrobora Paco, vecino de Bárcena Mayor desde hace más de 70 años, quien nos cuenta que "el pueblo está que da gusto verlo, limpio y cuidado; y las casas han mejorado mucho". Esto cobra especial mérito al tratarse de materiales nobles, con los que realizar cualquier obra resulta especialmente costoso: "Puede suponer el doble o el triple de dinero que trabajar con hormigón", subraya Bárcena, quien precisa que en su pueblo "no se puede hacer cualquier cosa" al estar protegido.

La piedra también está muy presente en el pavimento de las calles, lo cual es relativamente reciente. Laura Bárcena, que lleva más de cuarenta años vinculada a Bárcena Mayor, recuerda que antes no era así: "Este ha sido uno de los principales cambios que ha experimentado el pueblo junto con el aparcamiento que se ha construido en la entrada", explica en referencia a una antigua mies que se destinó a estacionamiento de vehículos para evitar el tránsito por el casco urbano.

Vista del pueblo de Bárcena Mayor RTVE CANTABRIA

La sencilla belleza de Bárcena Mayor se integra con su entorno natural. El río Argoza discurre junto al pueblo y sus aguas, que en esta época bajan abundantes y apresuradas, se pueden contemplar y oír desde el puente de piedra. "Vienes aquí y sientes una tranquilidad... Este es el mejor calmante", asegura extasiada la presidenta de la Junta Vecinal, para quien poder disfrutar de vez en cuando de momentos así "no está pagado". Por ello, y para que Bárcena Mayor mantenga su esencia y su carácter, pide el apoyo activo de las instituciones al mantenimiento de la ganadería extensiva y, en general, del modo de vida que aún subsiste en pueblos como el suyo.

Bárcena Mayor es el único pueblo dentro del territorio del Parque Natural Saja-Besaya y se dice que es el más antiguo de Cantabria. Está declarado como conjunto histórico-artístico. Se llega por la carretera CA-817 desde Correpoco y es ideal para recorrerlo tranquilamente a pie. Cuenta con tres restaurantes, aunque llegó a tener cinco. Es el vigente ganador del premio Pueblo de Cantabria, distinción que obtuvo en 2025 por parte del Gobierno autonómico tras quedar en segunda posición los dos años anteriores. El galardón, que tiene una dotación de 160.000 euros, se concedió como reconocimiento al excelente estado de conservación del pueblo y al compromiso de sus habitantes con esa tarea.

La despoblación y el envejecimiento ponen en peligro las tradiciones

El interior de Cantabria lleva décadas experimentando un proceso de despoblación en favor de las ciudades, las cabeceras de comarca y otros núcleos que gozan de mejores servicios y comunicaciones. Bárcena Mayor contaba en 2025 con 55 habitantes censados, según recoge el INE. Muchos de ellos son de edad avanzada y las voces de los niños apenas se oyen en vacaciones y fines de semana. Una situación parecida se vive en Carmona, con 144 vecinos registrados, un tercio menos que a comienzos de siglo. Estas dos localidades ejemplifican con claridad el problema demográfico que atraviesa el medio rural de Cantabria, cada vez más vacío y envejecido.

Esta situación pone sobre la mesa el problema que representa la falta de relevo generacional no solo para el mantenimiento del hábitat rural sino también para la supervivencia de las actividades, usos y tradiciones propias de estas zonas. Llama la atención que en Carmona solo hay cinco niños de menos de 15 años y en Bárcena Mayor, uno.

Ganadería tudanca y artesanía de la madera, señas de identidad de Carmona

Carmona se asienta al sur de la Sierra del Escudo de Cabuérniga y al pie de la Collada, junto a la carretera CA-182. Comparte con Bárcena Mayor el título de conjunto histórico-artístico por ser uno de los lugares que mejor conserva la idiosincrasia montañesa. Así lo sostiene el presidente de la Junta Vecinal de Carmona, Jesús Serdio, quien nos recibe en la bolera ubicada a la entrada del pueblo en compañía de la alcaldesa de Cabuérniga, Rosa Fernández. Serdio destaca no solo las casonas que conforman el urbanismo de la localidad, sino también la pervivencia de la ganadería –en especial de la vaca tudanca, raza autóctona de Cantabria y representativa de la zona– y de la artesanía de la madera. Esta tradición le ha valido a Carmona el sobrenombre de "La flor de los albarqueros", en referencia a los carmoniegos que surtieron y aún hoy surten a toda la comarca de este calzado típico tallado a mano, tal y como recuerda la alcaldesa.

Carlos trabaja la madera en el soportal de su casa junto a Conchi, su mujer RTVE CANTABRIA

Paseando por el pueblo llegamos a la casa de Carlos, natural del vecino Barrio de San Pedro que ahora, en su merecida jubilación, disfruta elaborando diferentes útiles de madera. "Me entretengo mucho con esto", reconoce sonriente sentado en un taburete mientras talla una cachava de la que ya se adivina la forma de su empuñadura. Su tiempo lo completa dando largos paseos hasta la hora de comer. Junto a él está Conchi, su mujer, que reivindica con orgullo que nació en Puentenansa, localidad cercana en el municipio de Rionansa. El matrimonio pasa temporadas en Carmona, a donde se desplazan desde Vitoria, ciudad en la que habitualmente residen con sus hijos y nietos. Si Conchi tuviera que elegir entre Carmona y la capital alavesa, no tendría ninguna duda: "Yo prefiero estar aquí que en Vitoria cincuenta mil veces", asegura con rotundidad. De momento, estarán en Carmona hasta finales de abril, incluida la Semana Santa. Saben que el pueblo se llenará de turistas, sobre todo si el tiempo acompaña, pero no les importa: "Yo estoy encantada, con todo el mundo que pasa por aquí hablo", dice esta risueña mujer que, incluso, abre las puertas de su casa para que los visitantes puedan utilizar el aseo si lo necesitan.

Los vecinos acogen al visitante y piden respeto para su modo de vida

La alcaldesa de Cabuérniga defiende que esta hospitalidad hace de los carmoniegos los "mejores embajadores" del pueblo, con una contribución que va más allá de lo que pueden hacer las instituciones. "Yo siempre les estaré agradecida", subraya la regidora, quien estos días se encuentra ocupada preparando dos grandes citas que tienen a Carmona como protagonista: la II Subida a la Collada –una prueba automovilística que tendrá lugar el 16 de mayo y que abrirá el Campeonato de Cantabria de Montaña– y La Pasá, una fiesta de interés turístico regional que celebra el descenso del ganado tudanco desde los puertos altos de Sejos –donde pasta en verano– hasta el pueblo, en octubre. Contemplar el desfile de las vacas, escuchar sus mugidos y los cencerros es todo un espectáculo y, a la vez, un patrimonio cultural y etnográfico que continúa gracias a quienes se esfuerzan en mantenerlo vivo. Conchi, la vecina con la que hemos compartido una agradable conversación, lo dice bien claro: "Es la mejor fiesta que hay en Carmona porque es una fiesta de no entrar en casa en todo el día, estás todo el día en la calle".

Vista de Carmona con el monumento al albarquero Amado Gómez en primer término RTVE CANTABRIA

La Pasá hace mucho por el mantenimiento de la ganadería en el Valle de Cabuérniga. Rosa Fernández así lo reivindica: "De una manera o de otra, todos los vecinos de Carmona están relacionados con la vaca tudanca, la llevan muy metida en la sangre". Sostiene que "los que somos de pueblo les debemos a las vacas lo que somos y lo que tenemos". Por ello, exige respeto para los habitantes de las zonas rurales y su modo de vida: "Parece que los pueblos ya no le interesan a nadie, y si interesan, interesan como el jardín botánico o el retiro de un urbanita", asegura con la seriedad de quien conoce la realidad de la tierra que pisa.

La regidora cabuérniga se reafirma en que "no podemos consentir que pueblos como Carmona se pierdan". Rechaza la condescendencia con la que, desde la ciudad, algunos miran a los habitantes de los pueblos: "Son vecinos que saben perfectamente lo que es el mundo, que están en la vida actual, que tienen wifi, internet, teléfono móvil, televisión por satélite..." y lanza un alegato: "Que no pretenda nadie de la ciudad venir a imponernos cómo tenemos que vivir".