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Quince años del 15M: la revolución que nació en la Puerta de Sol se apagó, pero la indignación sigue viva

  • Varias de las personas que participaron en la acampada apuntan que la vivienda puede ser el germen de otra protesta
  • El movimiento fue la respuesta a las consecuencias de la crisis económica que golpeó con dureza a la España del ladrillo
Manifestación en la Puerta del Sol para conmemorar el primer aniversario del 15M
Manifestación en la Puerta del Sol para conmemorar el primer aniversario del 15M EFE/KIKO HUESCA
RTVE.es/Agencias

Este viernes, 15 de mayo, se cumplen quince años del 15M, el movimiento ciudadano de los indignados. Las protestas sociales venían sucediéndose en distintos puntos del mundo desde 2010 y en España, una manifestación convocada a través de redes sociales, llenó las calles de Madrid con miles de personas. La protesta multitudinaria, que ni los propios organizadores esperaban, sorprendió a la clase política, que no supo ver la rabia e impotencia que acumulaban importantes capas de la sociedad, ahogadas por la crisis económica de 2008 y sin mucha fe en sus gobernantes. Tras la manifestación, convocada entre la plaza de Cibeles y la Puerta del Sol, varias personas decidieron acampar en el kilómetro 0 de Madrid. Les imitaron otros tantos en Barcelona, en la plaza de Catalunya, y en casi todas las capitales de provincia del país se repitió la misma imagen.

La indignación terminó por provocar un terremoto político que hirió de gravedad a los dos pilares del bipartidismo, el PSOE y el PP, con el nacimiento de Podemos y Ciudadanos. Las nuevas fuerzas lograron en las elecciones generales de 2015 más de ocho millones de votos y ahora, quince años después, aunque de aquellos partidos queda poco o directamente han desaparecido, la indignación ciudadana no se ha apagado. De hecho, una de las grandes reivindicaciones del 15M, la del acceso a la vivienda -la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) fue uno de los vectores del movimiento-, sigue más viva que nunca y agravada por la escalada de precios, como apuntan algunos de los protagonistas de aquel momento.

Manifestación para conmemorar el primer anviersario del 15M

Manifestación para conmemorar el primer anviersario del 15M EFE/Alberto Martín

"Ojalá un 15M de la vivienda que vuelva a unir a gran parte de la ciudadanía, dejando a un lado las siglas y las confrontaciones políticas", señala a EFE Fabio Gándara, uno de los impulsores de la manifestación del 15 de mayo de 2011 en Madrid que desembocó en la icónica acampada en la Puerta del Sol. Gándara, que entonces tenía 26 años y pertenecía a la plataforma Democracia real ya (DRY), cree que "hay motivos más que sobrados" para un nuevo 15M. Una opinión que suscriben otras siete personas que, con edades similares, vivieron en primera línea ese movimiento.

Entre ellas está Gemma García, que durmió en la Puerta del Sol la primera noche y luego fue una de las integrantes del equipo de coordinación de las asambleas generales celebradas en la plaza, donde los ciudadanos debatían sobre temas como feminismo, educación, economía o medio ambiente. "El tema de la vivienda sigue desgraciadamente vigente y está cada vez peor. De hecho, sería necesario otro 15M, por supuesto, yo lo haría todos los años", dice, aunque matiza que no se trata de calcar lo ocurrido entonces, sino de replicar ese espíritu de protesta ciudadana.

Diez años del 15M, un movimiento que trascendió generaciones

En la misma línea, Guillermo Fernández, profesor en la Carlos III de Ciencia Política y otro de los indignados del 15M, cree que ahora sería deseable una nueva "movilización rupturista". "Es posible y uno de los temas que creo que podría concitar una cierta transversalidad sería la vivienda", sostiene. "Yo creo que la mayor parte de demandas del 15M siguen sangrantemente sobre la mesa", se lamenta Julia Ramírez-Blanco, historiadora de arte y autora del libro 15 M: El tiempo de las plazas, también en declaraciones a la Agencia EFE.

En su opinión, "en cualquier momento puede estallar" un nuevo movimiento como el que surgió hace quince años, pero advierte de que la insatisfacción está canalizándose ahora a través de un "populismo de derechas". "Sería necesario que hubiera movilización ciudadana para afrontar colectivamente los problemas que tenemos", sostiene por su parte Marta G. Franco, periodista que durante el 15M formó parte del equipo encargado de llevar las redes sociales y la página web. También lo cree Aída Zancajo, que formaba parte del colectivo Juventud sin futuro, aunque ahora ve difícil encontrar un punto de confluencia debido al clima de "polarización".

Un mundo indignado

Aquellos años, ¡Indignaos!, un pequeño ensayo firmado por Stéphane Hessel, escritor, activista, miembro de la Resistencia francesa, superviviente de Buchenwald y diplomático que participó en la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, supo poner los cimientos que canalizaron la rabia de una sociedad víctima de la crisis mundial, como recoge Europa Press. El texto es un "alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica" y se publicó en 2010, mientras se sucedían las Primaveras árabes y un año antes de que el 15M tomara las calles y plazas del país.

Asamblea en la Puerta del Sol en el primer aniversario del movimiento 15M

Asamblea en la Puerta del Sol en el primer aniversario del movimiento 15M EFE/Paco Campos

El movimiento fue la respuesta a las consecuencias de la crisis económica que provocó la caída de Lehman Brothers y que golpeó con dureza a la España del ladrillo y la burbuja inmobiliaria. La primera protesta ciudadana se gestó en Islandia: entre 2008 y 2011 se registraron varias movilizaciones contra el Gobierno del país nórdico por la gestión de la crisis económica. Fueron convocadas por la ciudadanía de forma asamblearia, algo que replicaría el 15M y otros movimientos indignados.

Las protestas ciudadanas en Islandia consiguieron no solo la caída del Gobierno conservador sino lo que parecía imposible, la condena a prisión de banqueros y que el ex primer ministro Geir Haarde fuera llevado a juicio acusado de negligencia grave. Tras el país nórdico siguieron las Primaveras árabes. En 2010, un vendedor callejero, Mohamed Bouazizi, se quemó a lo bonzo ante una comisaría en Túnez a modo de protesta contra la corrupción y el autoritarismo policial. El suceso derivó en varias protestas ciudadanas, que terminaron con el Gobierno. Lo mismo sucedió en Egipto, con las icónicas imágenes que se registraron en la plaza Tahrir de El Cairo y con la dimisión del presidente Hosni Mubarak tras 30 años de férreo poder.

El 15 de mayo de 2011 fue el turno de España. La manifestación que recorrió las calles de Madrid, convocada en redes sociales por diversas entidades como Democracia Real Ya, la PAH o Juventud sin Futuro, se dirigía contra la situación económica, social y política y se celebró siete días antes de las elecciones municipales y autonómicas, que en la capital y región ganó, de nuevo, el PP con Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre.

La plataforma DRY, constituida al calor de las redes sociales, aglutinaba a más de un centenar asociaciones ciudadanas, puntualiza Europa Press, y había programado manifestaciones en cerca de medio centenar de ciudades españolas. Llamaba a la ciudadanía a "tomar las calles" bajo el lema No somos mercancía en manos de políticos y banqueros y con una línea roja, no se aceptaba la adhesión directa de ningún partido político o sindicato, más allá de que quien quisiera participar lo hiciera a título individual.

Y, siguiendo el espíritu del ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, las organizaciones convocantes se presentaron como un "movimiento pacífico", con la desobediencia civil como pilar. Cientos de personas secundaron la protesta en Madrid en una jornada que acabó con 80 jóvenes pasando la noche acampados en la Puerta de Sol. Fueron desalojados pero al día siguiente miles de personas volvieron a concentrarse en el mismo punto.

La acampada de la Puerta del Sol fue desmantelada el 12 de junio, tal y como acordaron los participantes en una asamblea general bajo la premisa de que el desmantelamiento no implicba dar por acabadas sus reivindicaciones. Fueron cuatro semanas de un movimiento asambleario histórico organizado en distintas comisiones y grupos de trabajo abiertos encargados de la elaboración de propuestas que dieron contenido a la protesta. Ahora, una placa en la fachada del número 10, recuerda el movimiento con el siguiente texto: "El pueblo de Madrid, en reconocimiento al movimiento 15M que tuvo su origen en esta Puerta del Sol. Dormíamos, despertamos".