Retiran en Galicia toneladas de marisco muerto por semanas de temporales
- La baja salinidad del agua por las intensas lluvias provoca la muerte masiva de berberechos y almejas
- El sector alerta de pérdidas superiores al 90% en la producción de la ría de Noia, en A Coruña
Los mariscadores gallegos han retirado este miércoles más de 15 toneladas de conchas en la ría de Noia, en A Coruña. Se trata de marisco muerto por la baja salinidad del agua tras semanas de lluvias y temporales, lo que ha provocado una situación crítica que el sector califica de “desastre” y que pone en riesgo su actividad económica en una de las zonas más productivas de la región. Afecta a cerca de 400 mariscadores a pie que han pedido a la Xunta que declare "el cierre por fuerza mayor” para poder cobrar la prestación por cese de actividad.
Una crisis que amenaza la campaña
La acumulación de agua dulce de la lluvia en la ría ha reducido la salinidad óptima que necesita el marisco para sobrevivir. Los productores calculan que se ha perdido casi la totalidad de la cosecha en la campaña de marzo; un 90% de berberecho y el 95% en almeja babosa, además del 60% de la japónica.
Desde la Agrupación de Marisqueo a pie de Noia, su presidente, Francisco Pérez, ha señalado a RTVE que no es la primera retirada de bivalvos muertos en lo que va de mes. "Es imposible abrir la campaña en marzo, la previsión ahora es hacerlo en octubre, pero no somos optimistas. Depende lo que haya sobrevivido y cómo se crie en verano", ha explicado.
Limpiezas voluntarias con pocos medios
Los propios mariscadores han organizado limpiezas para retirar el marisco muerto y denuncian la falta de apoyo institucional. “Somos 400 mariscadores a pie y hoy estamos unas 40 personas. Hay una mala gestión, esto no debería ser una convocatoria voluntaria”, ha lamentado en declaraciones a RTVE Julio Morales, mariscador.
Se quejan también de que hay que solucionar otras situaciones que perjudican el ecosistema de la ría. Consideran imprescindible la limpieza de fondos marinos para evitar la acumulación de fango y algas, además de una depuradora para el agua.
Francisco Pérez, en nombre de la Agrupación de Marisqueo a pie, reclama "un protocolo de apertura de la presa de Tambre que tenga en cuenta lo que ocurre aguas abajo". Apunta que libera grandes cantidades de agua dulce, sobre todo en bajamar, con lo que reduce aún más la salinidad.
Un impacto económico y social
La crisis no solo afecta al entorno natural, también a la economía local. Centenares de familias dependen directamente del marisqueo, una actividad clave en las rías gallegas.
“Es nuestro futuro, nuestro trabajo”, han señalado a RTVE varias mariscadoras, que advierten de que las pérdidas tardarán años en recuperarse, "si es que lo hacen".
Algunas voces del sector son aún más pesimistas. “Ni en dos años se va a recuperar esto”.
Además, la situación no es exclusiva de Noia. Otras rías gallegas como Arousa o Carril también registran problemas similares, con lo que el sector ya habla de una crisis extendida en el marisqueo gallego.