Atada y con múltiples fracturas: los indicios contradicen a los sospechosos en el crimen de Francisca Cadenas
- Julián González intenta exculpar a su hermano Manuel, pero los investigadores creen que ambos participaron en el crimen
- La familia de la víctima ha denunciado posibles fallos en la actuación inicial de la Guardia Civil
Nueve años después de la desaparición, el caso de Francisca Cadenas avanza hacia su esclarecimiento. Para la familia, que siempre defendió que no se trataba de una desaparición voluntaria, las nuevas pruebas y la confesión parcial de los hermanos González suponen un paso importante, aunque aún quedan interrogantes clave por resolver, especialmente los relacionados con el grado de implicación de cada uno de los detenidos y las circunstancias exactas de la muerte.
Uno de los dos detenidos, Julián González, ha reconocido ante el juez su implicación directa en los hechos, mientras intenta exculpar a su hermano Manuel. Sin embargo, tanto los investigadores como el juez consideran que ambos podrían haber participado en el crimen.
La autopsia desmonta la versión inicial
El informe preliminar de la autopsia revela datos que contradicen el relato ofrecido por Julián González. Los forenses han identificado múltiples lesiones: fracturas en la cabeza, costillas y hueso hioides, lo que sugiere no solo una agresión física, sino también un posible episodio de asfixia. Este extremo desmontaría la versión de que la víctima murió de forma instantánea y sin sufrimiento.
Además, el cuerpo fue hallado en condiciones que evidencian una situación de extrema vulnerabilidad: estaba desnudo de cintura para abajo, maniatado con bridas y amordazado. Estas bridas han sido localizadas posteriormente por la Unidad Central Operativa (UCO) en el interior de la vivienda de los hermanos González.
Julián ha relatado ante el juez que Francisca regresaba a su domicilio cuando observó la puerta de su vivienda entreabierta y se detuvo para preguntar por el tío de ambos hermanos. En ese momento, afirma, le sorprendió consumiendo cocaína, lo que desencadenó una reacción violenta y, en un ataque de ira, la golpeó hasta causarle la muerte. Durante su comparecencia, el detenido se ha limitado en gran medida a responder con monosílabos —principalmente "sí"— a las preguntas formuladas por su abogado, que ha guiado la declaración.
Por su parte, Manuel González se ha acogido a su derecho a no declarar. Únicamente ha respondido a una pregunta, en la que ha negado cualquier participación en la muerte de Francisca. Esta versión contrasta con la línea de investigación seguida por la Guardia Civil, que apunta a la implicación de ambos hermanos.
¿Errores en las primeras horas de la investigación?
La familia de la víctima ha denunciado posibles fallos en la actuación inicial de la Guardia Civil. Cuando los agentes accedieron a la vivienda la noche de la desaparición —sin orden judicial y con el consentimiento de los hermanos— no realizaron una inspección exhaustiva.
Según ha trascendido, los agentes no comprobaron un bulto visible sobre una cama en una de las habitaciones, ya que los hermanos les dijeron que el tío estaba durmiendo. Tampoco accedieron a otra estancia que Julián y Manuel describieron como un espacio lleno de trastos. Estas omisiones han sido posteriormente señaladas como posibles puntos críticos en la investigación.
La reapertura efectiva del caso se produjo tras la entrada de la UCO, que revisó la investigación y detectó inconsistencias. A ello se sumó el testimonio de una vecina, cuya vivienda colinda con la de los hermanos, y aseguró haber escuchado ruidos sospechosos dos días después de la desaparición.
El análisis de comportamiento delictivo de la Guardia Civil también resultó determinante: los expertos concluyeron que el autor o autores debían ser vecinos cercanos, acotando el radio a unos 30 metros. Esta conclusión reforzó las sospechas sobre Julián y Manuel.
Destrucción de pruebas
Otro hecho importante que se ha conocido es que ambos hermanos destruyeron sus teléfonos móviles y se deshicieron de ellos cuando fueron citados a declarar como investigados, aunque la UCO logró recuperarlos, ya que estaban bajo vigilancia. Actualmente, los investigadores trabajan en la reconstrucción de los datos de esos dispositivos, así como en el análisis de los nuevos terminales utilizados por los detenidos.
Los dos hermanos permanecen en prisión provisional, en módulos de aislamiento y bajo protocolo de prevención de suicidios, una medida habitual durante los primeros días de internamiento.