El aburrimiento, lo que pasa en el cerebro cuando "no pasa nada"
- Es una emoción que provoca dolor y que si se hace crónica puede contribuir a problemas graves como las adicciones
- Los investigadores siguen fascinados con el aburrimiento porque, detrás de él, hay mucho más de lo que la gente cree
- Este jueves, La ciencia del aburrimiento, a las 20.00 horas en RTVE Play y a las 00.20 en La 2 de TVE
En nuestro mundo actual donde la inmediatez se presenta a golpe de clic parece que el aburrimiento no tuviera cabida. Sin embargo, muchas personas sienten ese molesto vacío que provoca. Otras, en cambio, creen que en realidad esta emoción puede ser útil.
¿Por qué reaccionamos de maneras tan diferentes ante el aburrimiento? Es uno de los misterios que desde hace mucho tiempo intrigan a científicos de todo el mundo. Documentos TV revela algunos de los estudios que investigadores de Estados Unidos, Países Bajos o Alemania están llevando a cabo para comprender qué hay detrás y qué sucede en el cerebro cuando parece que no pasa nada.
Aburrirse ¿es perjudicial o no tanto?
El ser humano lleva miles de años analizando el aburrimiento y qué efectos produce en las personas. De él se habla ya en textos de poetas y pensadores romanos de hace siglos. “Sabemos que Séneca intenta dar consejo a Sereno sobre su problema y el problema de Sereno parece ser el aburrimiento”, explica el profesor de Filosofía de la Universidad estadounidense de Louiseville, Andreas Elpidorou, que lleva más de doce años estudiando el aburrimiento.
“Cualquier cosa repetitiva, lo que no cambie durante mucho tiempo, lo que no tiene sentido nos aburre“
Lo que parece que está claro es que el aburrimiento es tan antiguo como la humanidad y que la forma de sentirlo es completamente diferente de unas personas a otras. Mientras unos lo viven como una angustiosa inquietud, para otros puede resultar una calma pacífica. La primera definición que la RAE recoge sobre el aburrimiento es “cansancio del ánimo originado por falta de estímulo o distracción, o por molestia reiterada”.
Científicos como James Danckert, neuropsicólogo de la Universidad de Waterloo de Canadá, enumera ciertos factores que provocan el aburrimiento: “Cualquier cosa repetitiva, lo que no cambie durante mucho tiempo, lo que no tiene sentido nos aburre”. También cree que el mayor desencadenante del aburrimiento es la obligación.
Investigadores de Canadá averiguan qué ocurre en el cerebro cuando nos aburrimos © Anni Brüc /Jasper Engel /yes
Danckert estudia los efectos del aburrimiento en el cerebro. “Estar aburrido no es estar sin hacer nada, en realidad es una sensación de agitación e inquietud”, explica. El cerebro activa lo que denominamos modo de reposo, que suele presentarse en los momentos de ocio o al soñar despiertos.
“Tener tendencia al aburrimiento no aporta nada bueno“
“Lo curioso es que este modo de reposo se activa cuando no hay nada que hacer. En este caso, cuando estamos aburridos, sí que hay algo que hacer”, subraya el neuropsicólogo. Su investigación nos muestra que el aburrimiento no es solo un vacío en el cerebro, sino actividad camuflada. La exploración moderna comenzó en 1986 con un cuestionario. “Se publicó la escala de la tendencia al aburrimiento, una herramienta muy importante que permitía a los investigadores medir y evaluar si alguien tiene tendencia a aburrirse”, revela Elpidorou.
El laboratorio de Danckert lo puso en marcha. “Lo estudio porque tiene muchas consecuencias para quien lo sufre: tener tendencia al aburrimiento no aporta nada bueno”, advierte. Estas personas suelen tener un nivel más bajo de autocontrol, es decir, menor capacidad para dirigir sus pensamientos, actividades y emociones para alcanzar un objetivo.
Todo el mundo sabe lo que es el aburrimiento, pero cada uno lo experimenta de manera diferente © Anni Brück/Jasper Engel/yes
En el otro lado, se sitúan los científicos que opinan que el aburrimiento puede llegar a ser útil. “El aburrimiento es una llamada a la acción”, afirma el filósofo Elpidorou. “Lo interesante del aburrimiento, y que puede ser positivo o negativo, es que no nos dice qué tenemos que hacer, sino solo que tenemos que hacer otra cosa”, prosigue. Algunos investigadores creen que el hastío nos empuja a encontrar formas de salir de situaciones aburridas y a fomentar la creatividad.
¡Ojo con el aburrimiento crónico!
El aburrimiento resulta para muchas personas difícil de soportar, se sienten cansadas, no se pueden concentrar e incluso pueden llegar a irritarse. La psicóloga de la Universidad de Florida, Erin Westgate, estudia lo exasperante que puede ser el aburrimiento y el peligro que esto puede conllevar.
Sus experimentos han demostrado que la gente reacciona ante el hastío en función de sus preferencias y de las opciones disponibles en cada momento. “Si se tienen alternativas positivas que hacer cuando nos aburrimos haremos alguna de esas cosas, si son negativas, el aburrimiento nos puede llevar en esa dirección”, afirma Westgate.
El aburrimiento puede impulsar a las personas a tener comportamientos como el abuso del móvil © Anni Brück/Jasper Engel/yes
En la Universidad de Toledo, en Estados Unidos, el profesor de Psicología, Jon Elhai, investiga la adicción a internet y el uso problemático de los móviles. En sus estudios ha detectado que “algunas personas que sufren depresión y son susceptibles al aburrimiento tienen más probabilidad de usar el móvil en exceso.
Y la toma de malas decisiones en los casos de aburrimiento crónico puede hacernos caer en adicciones perniciosas. “Creo que es muy útil aprender a gestionar las emociones y a regular el aburrimiento eligiendo de forma activa algo que hacer”, explica Elhai.
Niños y ancianos aburridos, no son buenas opciones
Los científicos investigan también las consecuencias que el aburrimiento puede conllevar en los niños. Thomas Götz es uno de ellos. Como psicólogo de la Educación de la Universidad de Viena, asegura que cientos de estudios demuestran que el aburrimiento en la escuela es claramente perjudicial y se asocia con un peor rendimiento. “Reduce la motivación y la atención, dificulta la concentración y aumenta la incomodidad”, declara Götz.
Los investigadores aseguran que si aprendemos a lidiar con el aburrimiento de pequeños, toleraremos las sensaciones desagradables en lugar de huir de ellas ©Anni Brück/Jasper Engel/yes
Pero, no solo afecta a los más jóvenes. En la tercera edad se ha descubierto que los efectos son distintos, pero no por ello mejores. La filósofa de la Universidad Complutense de Madrid, Josefa Ros Velasco, se ha especializado en el estudio del aburrimiento en la vejez. “A medida que el cuerpo y la mente se van deteriorando, el catálogo personal contra el aburrimiento se reduce y aparece el aburrimiento puro”, sentencia la investigadora.
Ros Velasco ha estudiado el impacto del aburrimiento en la vejez y para ello ha entrevistado a más de 400 personas mayores en las residencias de ancianos de nuestro país. “Casi un 30% de las personas desearían que su vida terminase ya a causa del aburrimiento”, subraya la psicóloga.
Aún con todos los descubrimientos científicos conseguidos sobre los efectos del aburrimiento en nuestros cerebros, la ciencia sigue fascinada por los misterios que aún guardan esta señal de advertencia y esta fuerza que nos impulsan a reconsiderar nuestras necesidades y objetivos. Lo que ya en sí es un gran paso, es reconocer que el aburrimiento forma parte de la vida.
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