China define su rumbo político y militar bajo la guadaña de Xi Jinping
- Pekín reduce su previsión de crecimiento del PIB y de inversión en defensa en una cita política clave
- El régimen prosigue con hermetismo las purgas de políticos y militares de alto rango
Xi Jinping prometió mano dura en China y los datos avalan su amenaza. Más de un centenar de oficiales de las Fuerzas Armadas han caído en desgracia en los últimos años, víctimas de una purga masiva sin líneas rojas y en la que el único que parece tener el cargo asegurado es el propio presidente, que ahora debe lidiar con un contexto económico no tan favorable en el que el gigante asiático da ciertas muestras de desgaste.
Pekín tenía marcado en rojo en el calendario las denominadas Dos Sesiones, que comenzaron el 4 de marzo y concluyen este miércoles, día 11. La Asamblea Popular Nacional (APN) y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh) se han reunido de forma simultánea para una doble cita que aglutinaba a representantes de todo el país y de la que debía salir la hoja de ruta en cuestiones clave como defensa, política exterior o comercio.
Xi utiliza este tipo de eventos para dejar claro quién manda. Han pasado 13 años desde que ascendió a la Presidencia y algunos historiadores comparan ya su influencia con la de Mao Zedong, pese a que la investigadora Inés Arco, del CIDOB, apunta en declaraciones a RTVE Noticias que Mao tenía mayor margen de maniobra que el actual líder, porque todo lo que hacía era "a expensas de la burocracia". Gobernaba un país sin estructuras, pero ahora China tiene su propio "entramado" que pone cierto coto a las aspiraciones personalistas del líder.
La "lealtad", sin embargo, sigue siendo clave pese a las décadas transcurridas. Según el CIDOB, serían ya más de 100.000 las personas investigadas dentro del partido, en el marco de una "campaña anticorrupción" que en los últimos años se ha cebado con el ámbito militar, hasta el punto de que el término purga es ya una constante para cualquier tipo de análisis, al menos desde fuera de las fronteras del gigante asiático.
Proceso de "depuración", pero en secreto
En su mensaje ante las Fuerzas Armadas con motivo del último Año Nuevo, Xi habló abiertamente de un "proceso de depuración revolucionaria en la lucha contra la corrupción" que no conoce límites. La Comisión Militar Central ha quedado prácticamente desmantelada en los últimos años: de sus siete miembros quedan únicamente dos y uno de ellos es Xi Jinping.
El régimen no oculta su objetivo, pero sí los datos, relegados a informes puntuales en medios oficiales, pero sin grandes recuentos a partir de los cuales extraer conclusiones más amplias. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) ha podido confirmar a partir de sus propios análisis que más de un centenar de oficiales del Ejército han sido apartados desde el año 2022.
Esta campaña ha dejado ceses especialmente llamativos, como el de Zhang Youxia, el general de mayor rango de China, investigado desde enero por erosionar el "liderazgo absoluto" del partido sobre el Ejército. Entre los caídos en desgracia figura también el exministro de Defensa Li Shangfu, apartado en el año 2023 después de que su predecesor, Wei Fenghe, desapareciese de manera sospechosa de la esfera pública.
Y es que en China es importante examinar tanto lo que se ve como lo que no se ve: al menos 45 oficiales no acudieron en 2025 a actos clave donde debían haber estado presentes, apunta el CSIS.
La inversión en defensa se contiene
El Ejército ha sido históricamente percibido como "una de las instituciones más corruptas" de China, como asegura Arco, con "muchos contratos de defensa y armas cancelados por corrupción o mala gestión". No obstante, también sigue siendo uno de los pilares sobre los que Pekín levanta alegatos políticos e incluso económicos.
Las aspiraciones chinas pasan por consolidarse como potencia militar, aunque de las últimas reuniones puede extraerse una lectura de ralentización. El primer ministro, Li Qiang, ha anunciado durante las recientes reuniones que el aumento presupuestario en defensa será del 7% para el próximo año, un dato estratosférico de 1,91 billones de yuanes (unos 240.000 millones de ellos) pero que llega después de incrementos del 7,2% en los tres ejercicios precedentes.
01.42 min
Transcripción completa
A esta imagen de Trump en Groenlandia que lanzó la Casa Blanca, la agencia de
noticias Xinhua respondió con este meme, el Tío Sam tirando a rastras del
pingüino.
Bromas
aparte, ¿cómo ve China esas ambiciones territoriales?
Desde la perspectiva de China, el presidente Trump es ahora el típico
imperialista del siglo XIX, nos responde Wang Wen.
Para el
profesor de la Universidad Renmin de Pekín, la estrategia es
contraproducente
Lo que Trump ha conseguido es hacer a China grande otra vez, porque Trump ha
actuado de forma totalmente
errónea. Ha hecho que a cada vez más países y
más gente de todo el mundo les guste China, opina
el experto. China invirtió en Groenlandia más que
ningún país del Ártico entre 2012 y 2019
y ha intentado explotar parte de sus tierras raras, pero Dinamarca y Estados
Unidos
le han puesto freno...
...donde China sigue invirtiendo es en el Ártico...
...el deshielo por el cambio climático..
abre nuevas vías marítimas china ya estrenado la Ruta Polar de la Seda sus
barcos llegan
a Europa en 20 días.
La implicación de China en el Ártico ha traído más inversión,
más comercio, más puertos marítimos y más desarrollo, asegura Wang Wen
En la disputa por el Ártico, China es una gran potencia naval y tecnológica.
Por eso Rusia necesita
a China y ve con buenos ojos que se involucre en el Ártico, concluye el
profesor
En 2025, China lanzó una expedición al Ártico con un sumergible rompehielos
tripulado, una misión
científica, asegura Pekín, pero sus rivales recelan de que tenga otros
intereses en esas aguas
profundas
China concentró el 50% del gasto militar total en Asia y Oceanía en el año 2024, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, que advierte de esfuerzos en pro de la modernización, de la mejora de las "capacidades de ciberguerra" y de la ampliación de su arsenal nuclear. Es la clara potencia militar en la región y, en este particular tablero geopolítico, no renuncia a seguir ampliando su influencia, con la vista puesta siempre sobre Taiwán.
Pekín se agarra a la doctrina de 'una sola China' para reivindicar su soberanía sobre la citada isla, pero en este escenario el modelo de asalto no tiene por qué corresponder al libro clásico de instrucciones. En estos intentos por controlar Taiwán, "lo interesante será el cómo", advierte Arco, que ve más factible que China opte por reforzar su control sobre las aguas territoriales taiwanesas para terminar controlando el tráfico marítimo y la exportación de mercancías clave como los semiconductores. No en vano, el Ejército chino no libra ninguna guerra sobre el terreno desde la invasión de 1979 sobre Vietnam.
El "milagro económico" también deja ver algunas grietas que quedarán reflejadas en el plan quinquenal, que marca el camino a seguir durante el próximo lustro. Los vientos macroeconómicos ya no soplan tan a favor y, tras un 2025 en el que la economía china cerró con un crecimiento de PIB del 5%, los datos de 2026 anticipan un desgaste.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta para este año una subida del PIB del 4,5% y durante las actuales asambleas el Gobierno también redujo el objetivo de crecimiento para situarlo en una horquilla de entre el 4,5 y el 5%, la meta más baja desde 1991.
¿La alternativa al caos de Trump?
China intenta proyectarse de cara al mundo como "un socio estable y predecible", señala la analista del CIDOB. Ha pasado de puntillas por conflictos como la invasión rusa de Ucrania o la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza, y en la crisis desatada por los bombardeos sobre Irán ha optado por una condena retórica sin implicaciones reales, más allá de que Pekín haya ofrecido un mediador diplomático para templar los ánimos y esquivar en última instancia el impacto económico.
A Human Rights Watch (HRW) no le convence que ante algunos gobiernos China pueda venderse como "la alternativa estable" a los Estados Unidos de Donald Trump, toda vez que esta supuesta estabilidad subsiste a costa de un "férreo control de la información", como es el caso de las purgas "sin explicar" de estos últimos años. En este sentido, el investigador Yalkun Uluyol avisa de que la "maquinaria de represión" impide que trasciendan situaciones de "caos como las derivadas con los confinamientos en la pandemia de COVID-19 o las protestas prodemocráticas de Hong Kong.
Yalkun afirma que el mandato de Xi ha convertido al Gobierno chino "en una de las mayores amenazas para los derechos humanos tanto a nivel interno como global". "No existen libertades básicas en China. Las autoridades arrestan y encarcelan arbitrariamente a periodistas, activistas y miembros de comunidades marginadas por ejercer sus libertades de expresión, religión o asamblea", denuncia Yalkun, poniendo como ejemplo los abusos sobre uigures en la región de Xinjiang o las leyes impuestas en Hong Kong para contener cualquier atisbo de disidencia.
Por eso, confía en que la comunidad internacional no pierda el foco. El "alargado brazo" represor de Pekín debería, según este investigador, ser motivo de preocupación para "democracias liberales como España, cada vez más cercanas a China como una alternativa a la hostilidad de Estados Unidos con Trump". Los líderes europeos que viajen a China, entre ellos el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, "deberían hablar alto y claro de las atrocidades" porque "nos estamos jugando mucho en el turbulento mundo de hoy en día por saltarnos las normas y valores", sentencia.