La ciencia brinda esperanza a las mujeres que sufren endometriosis: genes, ultrasonidos y saliva
- En el mundo, 200 millones de mujeres padecen esta enfermedad que tarda en diagnosticarse entre 7 y 10 años
- La endometriosis ha sido banalizada durante años pero ahora la ciencia aporta nuevos tratamientos para las mujeres
- Este jueves, Endometriosis, esperanza en nuevas terapias, a las 20.00 horas en RTVE Play y a las 00.10 en La 2 de TVE
La endometriosis es una grave enfermedad crónica que afecta a las mujeres. Suele pasar desapercibida durante años y sus síntomas se ignoran con frecuencia, a pesar de que se presentan con agudos dolores incapacitantes que en muchos casos derivan en infertilidad y depresión.
Sin embargo, la ciencia, con la ayuda de las nuevas tecnologías, está abriendo un halo de esperanza con nuevas terapias que se prueban ya con éxito en la actualidad.
Endometriosis, ¡tú estás loca!
La endometriosis afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad reproductiva. “Se trata de una enfermedad compleja e insidiosa que avanza muy lentamente y resulta incapacitante”, explica el ginecólogo del Hospital Universitario de la Cruz Roja de Lyon, Gil Dubernard.
“Son dolores lacerantes, como si te atravesara una cuchilla, como si te estuvieran arrancando los órganos”, explica Amandine, una afectada que ha experimentado este infierno desde que tenía 13 años.
“Son dolores lacerantes, como si te atravesara una cuchilla, como si te estuvieran arrancando los órganos“
Dar con el diagnóstico correcto suele llevar una década y, mientras tanto, las mujeres van de un especialista a otro sintiendo que su enfermedad no se toma en serio.
Es lo que le ocurrió a María, una joven que hizo ese recorrido desde su adolescencia y que, hasta que cumplió 18 años y dos intervenciones después, no recibió el diagnóstico correcto. “No dejaban de repetirme que era normal tener dolores menstruales fuertes, que me tomara analgésicos y que me relajara”, asegura.
“Cada vez hay más pacientes que llevan años escuchando que están locas, que la resonancia magnética es normal y que la enfermedad solo existe en su cabeza“
No es un caso único. Las mujeres que sufren endometriosis transitan el mismo calvario. “Cada vez hay más pacientes que llevan años escuchando que están locas, que la resonancia magnética es normal y que la enfermedad solo existe en su cabeza”, asegura Sophie Warenbourg, ginecóloga del Hospital Universitario de la Cruz Roja de Lyon.
Pero, de locura, nada. La endometriosis es una enfermedad cruel, sin cura posible, cuyas causas no se conocen a ciencia cierta y que destruye a las mujeres que la padecen.
Hasta hace poco, la enfermedad ha sido trivializada y no se ha tenido en cuenta el dolor de la mujer © RBB/ARTE
Los dolores que provoca y las complicaciones que origina mantienen a las afectadas, durante todo su ciclo reproductivo, entre la cama y el quirófano. En algunas mujeres, la menopausia suele atenuar los síntomas, pero no significa que la enfermedad desaparezca.
¿Qué es la endometriosis?
Los especialistas explican que la endometriosis aparece cuando un tejido similar al que recubre el útero comienza a crecer fuera de él, en los ovarios, en las cavidades abdominales o pélvicas, en la vejiga, en el colon e, incluso, se puede extender a los pulmones.
Y esas masas de tejido originan, entre otros problemas, obstrucciones intestinales, quistes y adherencias entre órganos. Los dolores que provocan estos focos de endometriosis son más fuertes que los del parto. Así los describen las mujeres que la padecen. “Creo que ni siquiera soy capaz de recordar cómo es la vida sin dolor”, afirma Yasmine, otra de las mujeres con endometriosis.
Los focos de endometriosis fabrican sus propias fibras nerviosas que son los que desencadenan los dolores insoportables © RBB/ARTE
Lo qué sí se sabe es que, cuanto más se tarde en diagnosticarla, más probabilidades hay de que el sistema nervioso y órganos como el colon queden afectados seriamente, sin olvidar el dolor crónico, la infertilidad o la depresión.
Las vías más comunes de atajar la endometriosis son los tratamientos hormonales y las reiteradas cirugías que extirpan las masas de tejido del lugar donde se han desarrollado y crecido. Se trata de métodos muy invasivos y peligrosos que merman la salud y el día a día de las mujeres afectadas.
“Me sometí a una primera intervención que me salvó la vida, pero me tuvieron que colocar una bolsa para eliminar las heces que recuerdo como un descenso a los infiernos“
Amandine recuerda la última vez que el año pasado entró al quirófano. La endometriosis le provocó una obstrucción intestinal. “Me sometí a una primera intervención que me salvó la vida, pero me tuvieron que colocar una bolsa para eliminar las heces que recuerdo como un descenso a los infiernos”. Así relata Amandine su vida y la de otras enfermas como ella.
Genes, ultrasonido y saliva
Entre tanta oscuridad, la ciencia va iluminando lentamente, pero con paso firme, el arduo camino que marca la endometriosis. En los Hospitales Universitarios de Oxford, la genetista Krina Zondervan investiga qué rasgos genéticos pueden desembocar en una endometriosis.
Junto a su equipo trabaja para determinar qué genes desencadenan las distintas variantes de endometriosis. Esto permitiría un diagnóstico y unos tratamientos personalizados como ocurre actualmente con las terapias oncológicas.
En Francia, en los últimos años, Lyon se ha convertido en un centro de referencia en la investigación sobre la endometriosis. El Hospital Universitario de la Cruz Roja y el equipo del ginecólogo Gil Dubernard han puesto en marcha un tratamiento pionero para tratar las lesiones de endometriosis en la pared digestiva que evita las arriesgadas intervenciones quirúrgicas.
“Hemos diseñado y desarrollado un tratamiento con ultrasonidos concentrados de alta intensidad”, revela Dubernard. Lo han probado con éxito en pacientes con casos complejos y “es como un sueño hecho realidad”, concluye satisfecho.
Esta nueva técnica de ultrasonidos cauteriza los focos de endometriosis sin necesidad de intervención quirúrgica © RBB/ARTE
A pocos kilómetros, la Clínica Universitaria Lyon Sud está iniciando otro estudio que podría revolucionar el diagnóstico. “La prueba de saliva supone un espectacular salto hacia delante”, indica Françoise Golfier, líder del equipo médico que la ha desarrollado.
“La prueba de saliva supone un espectacular salto hacia delante“
Unas pocas gotas de saliva serán suficientes para diagnosticar la endometriosis, con una precisión superior al 95%, en mujeres con dolor y cuyas ecografías o resonancias magnéticas no presenten muestras de esta enfermedad.
La esperanza para millones de mujeres se llama concienciación social y ciencia e investigación en enfermedades que solo les afectan a ellas. Solo si se visibiliza, existe.
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