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Guerra del streaming: Paramount y Netflix luchan por desbancar a Youtube, "el elefante en el televisor"

  • La pugna por comprar Warner Bros no se entiende sin el cambio radical en el consumo televisivo en 2025
  • La convergencia entre televisión lineal y streaming ha hecho a Youtube la plataforma más vista en EE.UU.
Youtube, "el elefante en el televisor" en la pugna de Netflix y Paramount por quedarse con Warner
Imagen de Youtube en un televisor con el mando a distancia en primer plano Jakub Porzycki GETTY
Alberto Fernández / RTVE Play

“Youtube ya no es solo videos de gatitos”. Con esta peculiar afirmación se defendía el CEO de Netflix, Ted Sarandos, ante el Congreso de Estados Unidos cuando le inquirían sobre el potencial impacto monopolístico de su intento de compra de Warner Bros (y HBO Max), que ha desatado toda una batalla política y mediática en Estados Unidos debido a su puja con Paramount.

En realidad, Youtube siempre fue mucho más que eso, pero desde hace un año es, en efecto, el auténtico dominador del televisor en el mercado audiovisual más avanzado y competitivo del mundo. Según el barómetro de Nielsen “The Gauge”, que une los consumos en el televisor de los canales lineales y de pago y las plataformas de streaming, Youtube fue el distribuidor de contenido en los televisores líder en Estados Unidos el pasado mes de enero con un 12,7%, por delante del grupo Walt Disney con un 10,7% y Netflix y Paramount, que rondan el 9%.

De hecho, la lucha de Netflix y Paramount ha sido, en primer lugar, por conseguir anotarse el 5,4% de cuota de Warner Bros y, de esta manera, acercarse a Youtube, que lleva siendo líder del consumo televisivo en el hogar desde hace un año en Estados Unidos.

Un cambio de modelo

Si echamos la vista atrás, Youtube ha sido el beneficiario silencioso de la conocida como “guerra del streaming”, desatada tras la irrupción de Netflix en el mercado de los contenidos premium con la proliferación de grandes plataformas OTT vinculadas a los grandes estudios (Paramount + con Paramount, HBO Max con Warner, Prime Video con MGM y Disney + con Disney).

Todo ellos se embarcaron en una carrera por el contenido original a la espera de quebrar la posición hegemónica de Netflix, que a cambio empezó a interesarse por la producción cinematográfica. Una pandemia y varios miles de millones de dólares después, Netflix sigue siendo la plataforma primaria, aquella a la que se suscribe la mayoría por defecto.

En ese sentido, la compra de HBO Max por parte de Paramount puede verse como un movimiento decisivo en esa guerra por la primacía del entretenimiento a nivel global a través de los contenidos premium. Sin embargo, tanto la retirada estratégica de Netflix como la respuesta positiva de los mercados por el posible sobrecoste de la operación evidencian que el entretenimiento en 2026 se está convirtiendo en otra cosa.

La universalización del consumo de plataformas OTT y su progresivo impacto sobre el hogar ha provocado que se pase del lema “el contenido es el rey” a “la atención es la reina”. Es decir, aceptado que las plataformas han venido para quedarse y que el monopolio televisivo ya no es de los canales en abierto (y pago), la televisión como dispositivo se ha convertido en un singular campo de batalla para luchar por el tiempo de ocio de los espectadores, convertidos ya en usuarios.

Una batalla tras otra

Y ahí volvemos a la frase de los gatitos de Sarandos. Si la lucha es por la atención y esta guerra se libra en los parques de aplicaciones de los grandes fabricantes de televisores como Samsung o LG, el que un contenido sea original o premium pierde valor respecto a otro consumo más pedestre pero igualmente importante: ir viendo videos de Youtube de manera (presuntamente) aleatoria, como una nueva manifestación del mando a distancia.

Este es el auténtico daño colateral de la llamada “fatiga de la atención” (el cansancio por la constante llamada a la elección de contenido por parte de las plataformas) que está impactando en todo el mercado: lo que antes hacíamos cambiando de canal en la tele lineal ahora lo empleamos en terceras plataformas con contenido generado por los propios usuarios sea en la tele con Youtube o haciendo scroll en el móvil con TikTok.

De hecho, la otra variante de esta batalla es la irrupción del video vertical como nuevo estándar de mercado. Los microdramas procedentes de China (y sus aplicaciones derivadas) se han convertido en los nuevos contenidos estrella de los mercados de la industria audiovisual, añadiéndose a otras apuestas por contenido ‘low cost’ como los canales FAST (listas de reproducción que reproducen en bucle contenido bajo demanda a la manera de los canales tradicionales en abierto).

La IA como mando a distancia

La puja por Warner ha sido la última manifestación de este seísmo del mercado audiovisual, pero hay otras tanto o más importantes, como los acuerdos firmados por Youtube para emitir los Oscars y la NFL y el ‘partnership’ estratégico que ha suscrito con BBC para tener parte de los contenidos de su iPlayer.

En el otro lado están los auténticos grandes perjudicados de esta historia, las productoras audiovisuales, que cada vez tienen menos presupuesto para desarrollar productos de calidad ante la inmediatez que facilita el consumo en terceras plataformas. En este sentido, las licencias y las coproducciones han vuelto a ser la norma en los esquemas de financiación, reduciendo los ‘originals’ a un selecto catálogo de contenido gourmet.

La siguiente etapa de esta revolución ya se empieza a vislumbrar: Youtube y Amazon están desarrollando herramientas conversacionales con sus respectivas IA (Gemini y Alexa) para saltarse también la barrera de las aplicaciones y acceder directamente a los telespectadores con los comandos de voz. Llegar a casa y preguntarte a la tele qué ver esta noche (sea tu serie favorita o un video de gatitos) está, para bien o para mal, cada vez más cerca.