Sumar intenta resetear la izquierda a la izquierda del PSOE
- Marlaska ofrece su dimisión si la víctima del DAO se ha sentido desatendida
- El PP sugiere preferir nuevas elecciones a ceder todo lo que pide Vox
Saben que divididos les ha ido mal, saben que si no se unen les seguirá yendo mal, electoralmente hablando. Pero la izquierda a la izquierda del PSOE sigue enredada en cómo afrontar su futuro. Otra vez.
Supieron traducir en escaños el descontento del 15 M, pero la interminable guerra fraticida parece haber devuelto a la abstención a muchos de los que protestaban y votaron allá por 2011.
Ahora intentan, de nuevo, el reencuentro ante las urnas pero se antoja difícil. Lo escenificaban en un acto público muy concurrido en Madrid.
Podemos ya ha dicho alto y claro que a ellos no les esperen, ni en el reseteo de Sumar ni en el plan de Gabriel Rufián.
Al portazo de Ione Belarra, mensaje claro de Rita Maestre: "Hay quien piensa que es más fácil estar en la oposición, pues no -añadía- para los trabajadores".
Ese acto de reedición de Sumar parecería un buen intento de evitar que la división entre ellos suponga que las papeletas de las izquierdas, tan repartidas, terminen en la papelera y no en escaños.
Hay trabajo largo y silencioso desde hace meses, aseguran, aunque, de momento en público, se limitaban a hacer una acto cargado, eso sí, de buenas intenciones.
Es cierto que, según mantiene Pedro Sánchez, queda casi año y medio para las elecciones generales. Pero las de Castilla y León y las de Andalucía están a la vuelta de la esquina.
Señalan que están trabajando en el "qué" y no en el "quién" encabezara el proyecto. Será esa la intención pero lo primero que ha acaparado la atención ha sido darle vueltas al liderazgo. Que si Yolanda Díaz sí, que si Yolanda Díaz, no. Por cierto, que la vicepresidenta no asistía al acto y sigue deshojando la margarita para decidir si intentará ser de nuevo la cara visible de la reeditada Sumar.
No es buena señal que haya surgido ese debate sin antes poner en marcha un proyecto, un programa ilusionante y una organización sólida.
Si la nueva versión de Sumar es de verdad, un "todos a una", igual tenga éxito.Ya veremos.
Pero es que luego estaba la "conversación" del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, con Emilio Delgado, el portavoz adjunto Más Madrid en la Asamblea de la Comunidad.
Rufián proponía método y orden entre las muchas candidaturas de izquierdas que hay provincia a provincia y que, añadía, defendiendo lo mismo, compiten entre ellos. El resultado de esa división, aseguraba, es que ganan la derecha y la ultraderecha. Su propuesta es que haya una lista única por provincia, una confluencia, aclaraba.
Es cierto que los partidos de izquierda de implantación territorial van subiendo convocatoria tras convocatoria en sus elecciones municipales o autonómicas a costa de los partidos nacionales de ese sector político. La pega para la izquierda es que cuando esos partidos territoriales se presentan a las elecciones generales muchos de sus votos van a la papelera y los escaños de izquierda, en general, bajan.
El PP sigue pidiendo la dimisión de Marlaska cambiando de argumentos
La presunta violación de una funcionaria de la Policía Nacional a manos del DAO, el director adjunto operativo de ese cuerpo, caía como una bomba entre los policías. La oposición colocaba en la diana a Fernando Grande-Marlaska. Aunque era el propio ministro del Interior quien comprometía su cargo si la víctima cree que su departamento no la ha protegido adecuadamente.
El escándalo entraba de lleno en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Allí el PP aprovechó para pedir una y otra vez, a voz en grito, la dimisión del ministro al que señalaba como culpable de "proteger" al ex jefe de la Policía y de "tapar" la presunta agresión.
Luego, Alberto Núñez Feijóo retrocedía un poco pero con el mismo objetivo: la dimisión del ministro ya que, en su opinión, "si no lo sabía es un incompetente" para el cargo. Ya no hablaba de que se hubiera "tapado" el caso.
Marcha atrás del líder del PP después de que Marlaska insinuara que llevará a los tribunales a quien diga que habría encubierto el caso. "No voy a asumir calumnias de este tipo", decía.
Como reacción, el presidente del Gobierno defendía a su ministro asegurando que ha actuado con "empatía, coherencia y contundencia", no como el PP, en referencia al caso del que alcalde de Móstoles acusado también de violación, al que los 'populares' respaldan en su cargo.
Un caso que afecta directamente al PP de Ayuso.
El PP sugiere ahora que prefiere nuevas elecciones a ceder todo lo que pide Vox
Sobre la formación de Gobierno en Extremadura y Aragón, sin novedad. Los dos presidentes que adelantaron sus elecciones para intentar sacudirse la presión de Vox se resignan, de nuevo, a negociar con los de Santiago Abascal. Negociar, además, al ritmo y sobre lo que quiere la ultraderecha más fuerte tras los últimos comicios.
Génova apunta ahora que prefiere que se repitan elecciones a ceder en todo lo que pide VOX. El resultado dirá, pero no será antes de que los castellanos y leoneses vayan también a las urnas, eso la dirección del PP ya lo tiene asumido. Serán tres autonomías en el aire a expensas de Vox. Tres o cuatro, si Abascal decide forzar la máquina para llegar a la cita electoral en Andalucía. De momento el PP se resigna.