Disfraces 'made in Galicia': el modelo de éxito de una empresa familiar que exporta fantasía a media Europa
- Lo que comenzó como una pequeña tienda de pueblo se ha convertido en un gigante online que vende a más de 16 países
- Sus diseños, creados en base a las tendencias del momento, marcan la diferencia respecto a la competencia
En la carrera por encontrar el disfraz más original para este Carnaval, ya no basta con la estética. Ahora se busca la narrativa y generar un impacto inmediato. El disfraz de ídolo k-pop o el de lata de sardinas siguen estando entre los favoritos este año, aunque ganan terreno otras propuestas disruptivas como la baliza V-16, la notificación de Hacienda o el de Nicolás Maduro capturado. Son diseños creados en base a las tendencias del momento y que ponen a prueba la capacidad de respuesta de las empresas.
La empresa lleva más de 4.000 unidades vendidas Enrique Morales
De este modelo han hecho su bandera en Don Disfraz. La compañía, con sede en Ponteareas (Pontevedra), ha sabido leer cómo el público ha sustituido los trajes de superhéroe o pirata por un catálogo de memes con el que todos se sienten identificados. "Siempre analizamos las tendencias para tenerlo antes que los demás o simplemente inventarlo", explica a RTVE Sara Tizón, técnico de marketing en la compañía.
Lo que comenzó como "una pequeña tienda de pueblo donde alquilaban disfraces" se ha convertido en un gigante online que exporta a toda Europa. Solo el año pasado vendieron 170.000 disfraces.
Envíos a más de 16 países
Pilar y Roberto Rodríguez vieron el potencial de este modelo de negocio y en 2007 decidieron fundar su propia empresa al margen de la tienda de sus padres. En los primeros años, operaban desde el bajo de la casa familiar, convertido en improvisado almacén al más puro estilo Silicon Valley: "Al principio, los pedidos se hacían por teléfono y, con la llegada de internet, comenzamos con la compraventa online", recuerda Tizón.
Estos hermanos han hecho de su empresa un modelo de éxito en el sector del disfraz Enrique Morales
Casi dos décadas después, la compañía se ha consolidado como líder del sector de disfraz en España, con una nave de 7.000 m² —la más grande del país para este sector— y envíos a más de 16 países. Aun así, mantienen una tienda física en Ponteareas, que se ha convertido en un auténtico punto de peregrinación para miles de gallegos, donde existe una profunda tradición del disfraz, ligada tanto al Entroido como a celebraciones de raíces más antiguas.
Precisamente, el 60% de los pedidos de Don Disfraz provienen de España; el resto se reparte, principalmente, entre Francia, Italia, Alemania, Portugal y Bélgica. La directora de Marketing de la compañía destaca que "aquí llegan las tendencias mucho antes que en el resto de Europa", así el disfraz que hoy está de moda en España, el próximo año lo estará en el resto de países.
Disfraces para todos los gustos y bolsillos
Uno de los puntos de inflexión de la compañía llegó en 2019, cuando creó el disfraz de satisfyer, batiendo todos los récords de ventas. Tras él llegaron otros éxitos como el Juego del Calamar, el test de antígenos o Miércoles Addams, el favorito en Halloween. "La gente alucina cuando decimos que trabajamos todo el año. Tenemos despedidas de soltero, fiestas medievales, la Feria de Abril o Carnavales de verano, que cada vez hay más sitios", apunta Tizón.
Este año, el producto estrella entre los más pequeños es el disfraz de estrella de k-pop, del que llevan más de 4.000 unidades vendidas. Los adultos, por su parte, suelen tirar de ironía y apuestan por memes o personajes virales como el Capibara (el roedor de moda) o el coleccionable Labubu.
En cuanto a los precios, el comprador de Don Disfraz suele gastarse unos 30 euros de media; aunque también venden trajes por más de 1.500 euros, destinados a coleccionistas. "Por ejemplo, en Portugal gastan menos y en Alemania el precio les da igual, pero prefieren cosas más extrañas", señala la experta.
En total, la compañía supera ya las 10.000 referencias en su plataforma online: "Aunque hay piezas que se repiten temporada tras temporada, siempre les damos una vueltita para adaptarlas a las tendencias del momento", explican. Esta fórmula ha logrado que en cualquier fiesta que se precie, ya sea en España o en el extranjero, sea cada vez más habitual encontrar disfraces con la etiqueta 'made in Galicia'.