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La hora del "Super Tazón" o lo que Bad Bunny en la Super Bowl revela sobre el valor económico al alza de la lengua española

  • El PIB de los hispanohablantes en EE.UU. supera a todas las economías de los países donde es el idioma oficial
  • Es el peso económico lo que lleva a que el mercado ofrezca cada vez más cultura y servicios en español
Lo que Bad Bunny en la Super Bowl revela sobre el valor económico al alza de la lengua española
Vista del espectáculo del cantante puertorriqueño Bad Bunny en su actuación en el descanso de la Super Bowl en Estados Unidos EFE/Acoustyle

Millones de personas en el mundo han visto el espectáculo en el descanso de la Super Bowl de Bad Bunny, una actuación histórica que el puertorriqueño inició con estas palabras: "Benito Antonio Martínez Ocasio presenta el espectáculo de medio tiempo del Super Tazón".

El mensaje político dirigido al Gobierno de Donald Trump y las políticas antiinmigración resulta evidente, pero su aparición en uno de los espacios publicitarios más relevantes del año mundialmente también revela el valor económico creciente de una lengua, el español, que hablan más de 500 millones de personas.

Como muestra, un dato: tras la función del 'conejo malo', la plataforma para aprender idiomas Duolingo asegura que ha registrado un aumento del 35% respecto a la semana anterior con usuarios que han iniciado lecciones de español.

El español genera dinero y, ya se sabe, el dinero es poder.

Bad Bunny hace historia en la Super Bowl

¿Cómo y por qué calcular el valor de una lengua?

El informe de 2023 del Instituto Cervantes puso el foco en la "dimensión económica del español" y asemejó la lengua a una "moneda común" que comparte una comunidad. Primero, porque es una "herramienta de comunicación social". Segundo, porque es "materia prima para el conocimiento". Y tercero, porque actúa de "depósito de valor identitario y cultural".

Pero si queremos describir el español en un sentido económico, debemos tener en cuenta también que es, en todo caso, un "bien público", porque no excluye a nadie que lo haya aprendido o lo quiera aprender", y de "no rivalidad" en el consumo. Que Benito lo use delante de miles de personas en un estadio no impide que otros puedan disponer de ello, al contrario: su valor crece a medida que aumenta el número de hablantes.

Más allá del número, los otros dos factores que se tienen en cuenta para tomar la medida económica del español son la capacidad de compra de esos hablantes en todo el mundo —y no solo en los países donde es la lengua oficial— y el carácter internacional y, por lo tanto, las posibilidades de intercambios comerciales.

Y esa dimensión económica del español es lo que lleva precisamente a que un disco como DeBÍ TiRAR MáS FOToS de Bad Bunny gane el Grammy a Mejor Album del Año y suene en el descanso de la Super Bowl. Permite también que cada vez sea más fácil encontrar películas, libros o videojuegos traducidos o que los asistentes de inteligencia artificial se desarrollen, casi desde el inicio, también en nuestra lengua.

Si los hispanohablantes fueran un país, serían la tercera economía mundial

El español se encuentra entre los idiomas más hablados en el mundo, con diferente posición si se atiende solo a los nativos (donde el chino y el hindi destacan) o se tiene en cuenta también a los que lo han aprendido (donde el inglés es el rey). La precisión es importante porque, mientras los países donde el español es la lengua oficial contribuyeron un 6,2% al producto interior bruto (PIB) mundial, el economista José Luis García Delgado calculó que se elevaría al 10% si se incluye la capacidad de compra del conjunto de hispanohablantes en todo el mundo con datos de 2019.

El PIB nominal generado por esta comunidad latina en Estados Unidos ascendía a 2,8 billones de dólares en 2020, según el Instituto Cervantes, que señala que si fuera un país independiente, "su economía sería la quinta más grande del mundo, por delante de la británica, la india y la francesa" y solo por detrás del mismo país norteamericano, China, Japón y Alemania.

Otro cálculo, del observatorio del Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard, con datos de 2019, comparó esa contribución de los hispanoestadounidenses con los países cuya lengua más hablada es el español y concluyó que su PIB superaba a todos ellos, incluidos España y México.

Esto ocurre, en parte, por el mayor peso económico de los ciudadanos estadounidenses comparados con el resto. "La comunidad de habla española en EE. UU. representa menos de la mitad de la población de México, pero su contribución en términos del PIB estadounidense fue sustancialmente superior al PIB mexicano en 2019, ambos expresados en dólares corrientes", ejemplifica el artículo que firman Enrique Martínez García (Federal Reserve Bank of Dallas) y María Teresa Martínez García (University of Utah), algo que también pasa si se compara con el nivel de vida per cápita de los españoles.

Otra pista del alza del valor económico del español en Estados Unidos es que, entre 2010 y 2020, el poder de compra del conjunto de su población creció el 55 %, mientras que el de la comunidad hispana aumentó el 87%, según el informe de 2023 del Instituto Cervantes, una "enorme vitalidad económica" que antecede a esa cima que fue la actuación de la Super Bowl. El auge está ahora amenazado por las políticas de deportación de la Administración Trump, que el mismo Bad Bunny contestó al recibir el Mejor Álbum de Música Urbana: "No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos y somos estadounidenses".

En todo caso, con datos de 2019, si sumamos el PIB nominal de todos esos hispanohablantes de distintos países, incluidos los estadounidenses, se alcanzaban los 7,2 billones de dólares corrientes. Retomando la comparación que hacíamos antes, en ese caso, su economía ya superaría a Japón y también a Alemania, quedando solo por detrás del conjunto de Estados Unidos y China.

Multiplica por cuatro el comercio internacional

Por último, no se puede hablar del impacto económico sin reparar en el comercio internacional, donde las lenguas comunes tienen la virtud de reducir los "costes de transacción y la distancia psicológica y económica entre mercados", en palabras del Instituto Cervantes.

Al respecto, su informe de 2023 destaca que la lengua común multiplica por cuatro las exportaciones bilaterales entre los países hispanohablantes, un efecto superior al de otros idiomas. La institución vincula ese especial impulso del español con que es un idioma homogéneo, en un territorio geográficamente compacto, con alta "comunicatividad", carácter oficial y tendencia a la expansión. Además de todo esto, no pueden ignorarse tampoco los lazos coloniales, de los que aún quedan importantes restos en el sistema.

Con todo, señala el documento, el español es la tercera lengua de importación de los países hispanohablantes, al representar el 9% de las transacciones, por detrás de las que se realizan en inglés (31%) y en chino (16%).

Habrá que observar todas estas cifras en los próximos cinco años para ver cómo ha evolucionado ese valor económico del español, con el desarrollo de acuerdos como el de la Unión Europea con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y la política de deportaciones en Estados Unidos.

Allí, en 2026 al menos, todavía resuena ese grito con el que empieza la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl o, como él lo llama en español, el "Gran Tazón": "¡Qué rico es ser latino!"