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Irán marca como líneas rojas no aceptar enriquecimiento cero ni desarme pero habla de "apretón de manos" con EE.UU.

  • El ministro de Asuntos Exteriores iraní ha reafirmado que el programa nuclear continuará según las necesidades del país
  • Donald Trump ha calificado de "muy buenas" las conversaciones celebradas este viernes en Omán
Irán marca como líneas rojas no aceptar enriquecimiento cero ni desarme pero habla de "apretón de manos" con EE.UU.
Una copia del diario iraní 'Ebtekar' con una foto del ministro de Asuntos Exteriores iraní 'y el enviado especial de EE.UU. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH
RTVE.es / AGENCIAS

Irán remarca su postura tras el primer encuentro indirecto con Estados Unidos del año. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchí, ha dicho este sábado que espera que las negociaciones con EE.UU. continúen pronto, al tiempo que ha reiterado las líneas rojas de su país y ha advertido de consecuencias contra cualquier ataque estadounidense.

Araqchí ha asegurado que el enriquecimiento cero de uranio está fuera del alcance de las negociaciones nucleares y ha reafirmado que el programa nuclear iraní continuará según las necesidades del país, sin que el material enriquecido salga de su territorio. A su vez, el ministro ha criticado que Estados Unidos exija que se desarme o limite su capacidad defensiva, para que Israel mantenga su superioridad militar y pueda actuar "con impunidad".

Pese a que las exigencias parecen estar en el mismo punto, horas antes el presidente estadounidense, Donald Trump, ha elogiado las "muy buenas" conversaciones con Irán celebradas este viernes en Omán y ha afirmado que continuarán "a principios de la próxima semana". Aunque ha aplaudido estas conversaciones, Trump mantiene la presión sobre Teherán con nuevas sanciones y un decreto ya firmado que amenaza con imponer aranceles adicionales del 25% a los países que sigan comerciando con el Gobierno de los ayatolás, como ya avanzó el 12 de enero.

En este sentido, en una entrevista con la cadena catarí Al Jazeera, Araqchí ha mencionado un "apretón de manos" con los miembros de la delegación estadounidense, aunque las negociaciones fueran "indirectas". Además de Araqchí, el enviado del presidente estadounidense para Oriente Medio, Steve Witkoff, y el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, participaron en las negociaciones. Sin embargo, el jefe de la diplomacia iraní considera que "aún queda un largo camino por recorrer para establecer la confianza" y recuerda las líneas rojas de la República Islámica.

"Es nuestro derecho inalienable y debe continuar"

El jefe de la diplomacia iraní ha subrayado que el enriquecimiento de uranio es su "derecho inalienable y debe continuar", pero que Teherán está dispuesto a alcanzar un "acuerdo tranquilizador" sobre su programa nuclear.

Además, Araqchí ha señalado que la industria misilística de Irán "nunca será negociable" por tratarse de un asunto estrictamente defensivo. De este modo, el ministro iraní ha rechazado de nuevo las exigencias de Washington para que Teherán limite su programa de misiles, como una de las condiciones para firmar un acuerdo que incluya la cuestión nuclear y el apoyo de la República Islámica a grupos regionales como Hizbulá del Líbano, los palestinos de Hamás y los hutíes de Yemen.

"El régimen israelí actúa con impunidad, violando fronteras, asesinando a autoridades y ampliando su influencia en distintos frentes, mientras a otros países se les exige desarmarse o reducir sus capacidades defensivas", ha denunciado Araqchí.

Teherán y Washington retomaron sus negociaciones nucleares este viernes en Mascate, después de las amenazas del presidente estadounidense de intervenir militarmente en Irán si no se alcanza un acuerdo o si continuaba la represión letal de los manifestantes, para lo que ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico.

Estas negociaciones se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica, tras vivir en enero las protestas más violentas desde su fundación en 1979, en medio de una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electricidad y gas.