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Las negociaciones entre EE.UU. e Irán concluyen "por ahora" sin disipar el riesgo de una confrontación militar

  • Las delegaciones están lideradas por el ministro iraní de Exteriores y el enviado especial de la Casa Blanca
  • Trump mantiene desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico
El "buen comienzo" de las conversaciones entre EE.UU. e Irán en Omán

A las seis horas del inicio previsto para la sexta ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán seguía sin confirmarse si las delegaciones de ambos países se habían reunido o no en Omán, el país anfitrión. Todo eran rumores y suposiciones, pero pasadas las 15.00 horas se confirmaba: las reuniones sí se han producido y "han concluido por ahora".

"Hay que esperar", comenta a RTVE Noticias Meir Javedanfar, uno de los principales analistas mundiales en política iraní contemporánea. "No se conocerán los detalles, pero lo que sí sabemos es que los iraníes confían muchísimo en los omaníes. Allí se celebraron las primeras negociaciones indirectas entre las partes. Omán, desde luego, es mejor que Turquía. Teherán no se fía de Erdogan", añade el politólogo.

Las delegaciones, que se han desplazado a la zona en una atmosfera de máxima tensión y bajo la amenaza de una intervención militar estadounidense-israelí, están lideradas por el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, con el ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, ejerciendo como anfitrión y mediador. Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, y el jefe del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, también participan en las conversaciones.

Aunque no han trascendido detalles oficialmente, se da por hecho que las conversaciones, que han tenido lugar en la casa del canciller de Omán, se han desarrollado de forma indirecta, tal y como exigía Irán.

Así también lo pidió hace ocho meses cuando las partes celebraron cinco rondas negociadoras centradas en limitar el programa nuclear de Irán. Sin embargo, antes de la sexta, Israel, apoyado por Estados Unidos, lanzó su ataque contra instalaciones y personal de la República Islámica en un enfrentamiento que se prologó durante 12 días, lo que paralizó momentáneamente la capacidad de enriquecimiento de uranio por parte de Teherán.

Posturas más alejadas que nunca

Así las cosas, este viernes las posturas de ambos países volvían a estar muy distanciadas, incluso más que en anteriores negociaciones, por las exigencias que los enviados de Trump han puesto sobre la mesa. Estados Unidos busca incluir en la agenda, además del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y el apoyo de Irán a proxis regionales como Hamás, Hizbulá, los hutíes de Yemen o las milicias chiíes en Irán y Siria.

Por su parte, Irán, que centra sus demandas en el levantamiento de las sanciones internacionales contra el régimen, sí se muestra dispuesto a limitar su capacidad de enriquecer uranio para fines supuestamente energéticos, aunque ha descartado oficialmente que la cuestión de los misiles balísticos forme parte del marco de las conversaciones.

Lo que sí ha reiterado el principal delegado de la República Islámica, Abbas Araghchi, en su cuenta de X al término del encuentro, es la "buena fe" de su país para el diálogo y que las conversaciones han sido un "buen comienzo", dejando la puerta abierta a otra ronda de diálogo. "La igualdad de posición, el respeto y el interés mutuo no son retórica: son imprescindibles y los pilares de un acuerdo duradero", ha remarcado.

Sin embargo, días antes, su mensaje era menos conciliador, alegando en declaraciones públicas que las capacidades defensivas de Irán "son no negociables" y subrayando que Teherán no aceptará que Washington imponga limitaciones a su programa de misiles como condición para dialogar.

Lo que Washington sí ha impuesto este viernes son nuevas sanciones petroleras contra la República Islámica. El presidente Donald Trump “se ha comprometido a reducir las exportaciones ilícitas de petróleo y de productos petroquímicos del régimen iraní como parte de la campaña de máxima presión llevada a cabo por su administración”, según declaró en un comunicado Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado. “En lugar de invertir en el bienestar de su propio pueblo y en sus infraestructuras deterioradas, el régimen iraní continúa financiando actividades desestabilizadoras en todo el mundo e intensificando su represión dentro de Irán”, añadió.

Estas nuevas sanciones afectan a 15 entidades, dos personas y 14 buques de la denominada flota fantasma vinculados al comercio ilícito de petróleo, incluidos barcos que enarbolan bandera de Turquía, India y Emiratos Árabes Unidos, precisó el Departamento de Estado. Además, implican la congelación de todos los activos que las personas y entidades afectadas posean en Estados Unidos y prohíben a cualquier empresa o ciudadano estadounidense hacer negocios con ellas, bajo pena de ser a su vez objeto de sanciones.

Una escena marítima en el Estrecho, con vegetación costera y diversos barcos navegando. Se distinguen barcos de carga, un pesquero y pequeñas embarcaciones, con el mar en calma y un cielo despejado.

 @2016 German Vogel Getty Images

En consecuencia, y si no se producen nuevas sorpresas, la mayoría de los analistas internacionales coinciden en descartar que vayan a producirse avances significativos que contribuyan a desescalar la tensión actual entre las partes. La opción de un enfrentamiento militar, dicen, está cada vez más cerca si Irán no claudica ante las exigencias de Benjamín Netanyahu y Donald Trump.

"Irán busca poder mantener el derecho a enriquecer y luego decir 'bueno, renunciamos a hacerlo'", explica Jesús Núñez, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). "En cuanto al tema balístico, evidentemente no lo va a cerrar por completo, pero puede aceptar algún tipo de limitación no escrita, que quede fuera del documento que podrían firmar. Además, tampoco va a renunciar al apoyo a los peones regionales que tiene o a reducir el apoyo que les brinda, teniendo en cuenta que Irán está muy debilitado económicamente", añade el militar retirado.

Amenazas de ataque mutuas

Las negociaciones se celebran bajo las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de intervenir militarmente en el país persa para lo que ha desplegado cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico buques de guerra -incluido el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln- y destructores dotados de sistemas antimisiles y de largo alcance, junto con más de tres decenas de aeronaves (cazas, drones armados, aviones de reabastecimiento y reconocimiento), movilizados hacia sus distintas bases en la región, especialmente en Catar y Jordania.

Un portaaviones gris navega por el mar, con aviones de combate en su cubierta y otros cuatro en formación en el cielo despejado.

Esta concentración de medios combina capacidad de proyección de fuerza, vigilancia y defensa antiaérea, respaldada por el despliegue de sistemas de defensa aérea avanzados (Patriot y THAAD). El objetivo: proteger contingentes y rutas marítimas sensibles, lo que refuerza tanto el efecto disuasorio frente a posibles agresiones como la capacitación logística y de control para, en caso de ser necesario, operaciones rápidas.

Además, y en las horas previas al encuentro de Omán, se ha detectado un aumento de la actividad aérea estadounidense en varios puntos de Oriente Medio y del eje transatlántico. En el corredor entre Bagdad y Catar se han observado patrullas aéreas de combate, junto con un incremento de vuelos de aviones P-8 Poseidón y drones, plataformas empleadas en tareas de vigilancia, reconocimiento e interceptación de señales, incluidas comunicaciones y sistemas de radar en la región, en una estrategia similar a la empleada en la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.

De forma paralela, se ha registrado el despegue de aviones cisterna desde bases en Reino Unido, el tránsito nocturno de aviones de transporte pesado C-5 Galaxy rumbo a Alemania, y la salida de un C-130 Hércules desde las Azores, con ruta hacia Oriente Medio tras cruzar el espacio aéreo español.

Fuentes militares subrayan que este tipo de actividad no permite confirmar una operación militar inminente, pero sí refleja un refuerzo de capacidades y de presencia militar estadounidense en la zona ante lo que pueda pasar.

Asimismo, la embajada virtual de Estados Unidos en Irán ha aconsejado a todos los residentes de su país en Irán que lo abandonen ya o, al menos, adopten un plan de salida que no dependa de la ayuda estadounidense.

Irán despliega su misil balístico más poderoso

En un área totalmente militarizada, y poco antes del encuentro de este viernes, Araghchi también afirmaba que la República Islámica "está plenamente preparada para defender la soberanía y la seguridad nacional del país frente a demandas excesivas o aventuras".

No en vano, la Guardia Revolucionaria se atrevía este jueves a secuestrar dos pequeños petroleros cerca de la isla de Farsi, que alberga una de sus bases, en desafío a la navegación internacional y días después de haber intentado interceptar otro petrolero de abastecimiento para la Armada estadounidense.

Pero el desafío más grande por parte de Teherán adopta una forma y una capacidad concreta: el misil balístico Khorramshahr 4, capaz de llegar a Israel en 10 o 12 minutos a pesar de los casi 2000 kilómetros de distancia que separan a ambos países.

Una silueta de un misil en una plataforma móvil se alza contra un cielo nublado con tonos anaranjados y grises, posiblemente al atardecer, creando una atmósfera de tensión.

 Getty Images

Según fuentes de inteligencia estadounidenses, Teherán ya lo habría desplegado en alguna de las bases subterráneas que tiene por todo el país, lo que explicaría el masivo despliegue de defensas antiaéreas por parte de Estados Unidos e Israel.

Con capacidad para portar una ojiva nuclear, es el misil más avanzado de las fuerzas armadas iraníes y la joya de la corona del ayatolá Alí Jamenei, quien también podría estar en el punto de mira del Ejército estadounidense, tal y como amenazó esta semana Donald Trump

"La continúa producción de misiles balísticos es algo que no es negociable para Israel", dice el analista Meir Javedanfar. "Hablamos de un régimen que suele llamar a la destrucción de Tel Aviv o a la Washington y que tiene un misil con una capacidad de destrucción importantísima", alerta el experto de origen iraní.

Cuando suenan tambores de guerra, lo único pactado entre las partes este viernes en Omán es un acuerdo "casi total" para continuar las negociaciones. "Se decidió que estas seguirían adelante, pero determinaremos el momento, la modalidad y la fecha en las próximas consultas que se llevarán a cabo a través del ministro de Exteriores de Omán", ha explicado el jefe de la diplomacia iraní.

Los analistas coinciden en señalar que su país se encuentra en el momento más delicado desde la instauración del régimen tras la Revolución Islámica de 1979 con una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electricidad y gas.

Lo que ocurra en las próximas horas y días no solo definirá el pulso entre Washington y Teherán, sino que puede reordenar equilibrios regionales frágiles y arrastrar a actores que no buscan la guerra, pero que podrían verse atrapados por ella.

Cuando la diplomacia calla y hablan los movimientos de tropas, el coste del silencio suele medirse en dramáticas consecuencias, que ya temen más de 90 millones de iraníes y 10 millones de israelíes.