Irán y EE.UU. reinician las negociaciones sobre el programa nuclear en Omán bajo amenazas militares estadounidenses
- De forma indirecta se reúnen el ministro iraní de Exteriores y el enviado especial de la Casa Blanca
- Trump mantiene desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico
Irán y Estados Unidos comienzan este viernes nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní en Omán, con posturas muy alejadas y bajo la amenaza de una intervención militar estadounidense, que ha desplazado un portaaviones cerca de aguas iraníes.
Las delegaciones están lideradas por el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff. Irán insiste en que las negociaciones se van a llevar a cabo de manera indirecta, sin un encuentro cara a cara entre Araqchí y Witkoff, y con el ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, de intermediario.
Así se desarrollaron las conversaciones entre ambos países el año pasado en Mascate, también con Omán como intermediario, pero llegaron a su fin tras el inicio de la guerra entre Irán e Israel en junio y en la que Estados Unidos participó con el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes, lo que paralizó momentáneamente la capacidad de enriquecimiento de uranio iraní.
Las amenazas de Trump
Poco antes del encuentro de este viernes, Araqchí afirmó que la República Islámica "está plenamente preparada para defender la soberanía y la seguridad nacional del país frente a demandas excesivas o aventuras".
Las negociaciones se celebran bajo las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de intervenir militarmente en el país persa para lo que ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate -formado por tres destructores lanzamisiles- cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico.
La Embajada virtual de Estados Unidos en Irán ha aconsejado a todos los residentes de su país en el estado persa que lo abandonen ya o, al menos, adopten un plan de salida que no dependa de la ayuda estadounidense.
Las posturas de ambos países parecen muy distanciadas, incluso en lo que pretenden discutir. Estados Unidos busca incluir en la agenda, además del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y hablar de su apoyo a los grupos regionales de Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen, mientras Teherán quiere negociar exclusivamente la limitación de su programa nuclear.
Estas negociaciones se producen en uno de los momentos más complicados para la República Islámica tras vivir en enero las protestas más violentas desde su fundación en 1979, en medio de una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electricidad y gas.
Las protestas comenzaron en diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin del régimen de los ayatolás y llegaron a su fin tras una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos. Pero organizaciones opositoras como HRANA, con sede en EE.UU., sitúan en 6.872 los fallecidos, si bien continúa verificando más de 11.000 posibles muertes, así como 40.000 arrestos.