Unas oposiciones marcadas por la tragedia en Adamuz: "Ahora el examen me importa poco"
- Lola viajaba en uno de los trenes, al que estuvo a punto de subirse Marta si no llega a ser por una llamada de su madre
- Formadores piden una excepción del proceso burocrático: "La administración a veces es muy fría, pero también es humana"
- Última hora del accidente de tren en Adamuz, Córdoba
Lola y Marta se presentaron el sábado junto a varios miles de personas más a una esperada oposición de ayudante de instituciones penitenciarias. En apenas 48 horas, tenían ya acceso a las plantillas que les permitían saber con bastante certeza el resultado de su examen, pero entre medias pasó algo que marcará en cierta medida sus vidas y que ha hecho que la prueba a la que fiaban su futuro laboral haya quedado en un segundo plano.
Lola se dirigía el domingo de vuelta a Huelva, charlando con una amiga que también se había presentado el examen, cuando una sacudida lo cambió todo. El tren Alvia de Renfe en el que viajaban no llegó a destino tras impactar contra los últimos vagones de otro convoy de Iryo que se dirigía a Madrid y que habían descarrilado unos minutos antes de una vía aledaña, provocando la que está considerada ya una de las mayores tragedias ferroviarias de la historia de España.
"Al principio estaba un poco consternada porque no sabía qué había pasado", narra Lola, que tenía su asiento en el tercer vagón, uno de los más afectados, pero para poder viajar junto a una amiga se había cambiado al coche cinco. Los pasajeros de este vagón rompieron cristales y puertas para poder salir y, entre la confusión y el susto, uno de los primeros temores era que otro tren pudiese llegar a la zona y embestir a los supervivientes.
Lola intentó moverse al área del primer vagón, donde sabía que viajaba una tercera compañera, pero "no se podía acceder", explica a RTVE Noticias. Fueron varias horas de confusión hasta poder confirmar que todos los opositores de su grupo que se habían presentado al examen habían sobrevivido, incluida esa joven a la que Lola buscaba en un primer momento y que permanece ingresada en la UCI, fuera de peligro y con la pelvis rota.
El tribunal de la oposición divulgó el lunes las plantillas con las respuestas de las dos pruebas del examen del sábado, para el que llegaron a inscribirse unas 9.000 personas. Lola, que se recupera en su casa de Huelva de un traumatismo cervical que le provoca mareos, siente que le fue "bien" en la prueba, pero ahora este proceso "importa poco". "La vida no se te puede ir por un examen", agrega, relativizando lo que pueda pasar en los próximos días o semanas.
Una llamada que lo cambia todo
El resultado del examen también ha pasado a un segundo plano para Marta, compañera de Lola. "Es lo de menos", sentencia tajante esta joven que no ha mirado todavía las plantillas pero siente que “no pasa absolutamente nada” si no consigue la plaza de funcionaria, porque en su caso el devenir de su vida vendrá marcado por una llamada que mantuvo el mismo domingo con su madre.
El sábado, Marta había emprendido el viaje de ida desde Huelva a Madrid con sus compañeras, entre las que estaba Lola, y su plan inicial consistía en volver el miércoles 21 de enero, para quedarse unos días más con su hermano en Madrid. Sin embargo, tras salir "mal" de ánimos del examen se planteó el domingo cambiar el billete para compartir también la vuelta e ir acompañada.
Fue su madre la que, por teléfono, le convenció de que se quedara, por lo que recibió en la capital las primeras alertas de lo ocurrido. “Una compañera me escribió y me dijo que el tren acababa de descarrilar”, recuerda.
A través de la televisión y de las redes sociales comenzó a informarse de la tragedia y, acto seguido, intentó contactar con sus amigas, “pero no se podía”. “Un momento de tensión” que se alargó en el tiempo y que no concluyó hasta la medianoche, cuando tuvieron constancia de que la amiga que viajaba en el primer vagón del Alvia había sido rescatada con vida.
“Me pasé toda la noche llorando”, cuenta desde el autobús que la lleva de vuelta a Huelva, ya sin esperar hasta el miércoles y “con ganas de estar en casa, con la familia”, de “procesar todo lo que ha pasado”.
Las academias, movilizadas
Tanto Marta como Lola reconocen que desde el primer momento sus profesores estuvieron pendientes de contactar con todos los alumnos que viajaban a bordo del tren siniestrado. Los formadores vivieron la tragedia desde la distancia, pero conscientes desde que saltaron los primeros avisos de que dentro del convoy viajaban personas a las que llevaban meses preparando.
Juan trabaja como formador en una de las varias academias que preparan este tipo de oposiciones en Huelva y cuando comenzó a ver las primeras informaciones sobre el descarrilamiento vivió momentos de confusión, como él mismo reconoce: "Sabíamos que había alumnos dentro".
Por aquel entonces, nadie conocía sin embargo "cuál era la dimensión de ese accidente" y los daños sufridos por un convoy en el que viajaban diez alumnos de la academia, los únicos que no habían optado por volver en coches particulares o por alargar, como hizo Marta, su fin de semana en Madrid.
Los momentos de incertidumbre dieron paso, poco a poco, al alivio. Tras contactar con los alumnos, comprobaron que siete de ellos estaban ilesos y que tres chicas habían resultado heridas, una de las cuales llegó a estar "varias horas" sin poder dar señales de vida. Ahora, todas avanzan en su particular proceso de recuperación, por lo que Juan se permite hablar incluso de "suerte".
Las oposiciones no acaban con el examen
El tribunal responsable del proceso de oposiciones ha expresado este martes en un comunicado su consternación por el "trágico accidente". "Somos conscientes de que un número relevante de los viajeros del convoy y de las víctimas del accidente son opositores y preparadores que retornaban a sus domicilios tras la realización en Madrid del primer ejercicio", explican los miembros de este tribunal en la nota, en la que desean la "pronta y total recuperación" a los heridos.
El examen del sábado no era el fin del proceso, sino apenas el principio para quienes aspiraban a sacarse una plaza para tener la vida resuelta. De hecho, los 900 opositores con mejores nota deben pasar antes del 15 de febrero un examen médico, de nuevo en Madrid, que acredite que son aptos para entrar en la plantilla del servicio de instituciones penitenciarias y realizar un curso de formación en Cuenca.
El proceso de oposiciones está completamente reglado y, de hecho, el lunes ya se publicaron las plantillas correctoras de los dos ejercicios a los que se sometieron las personas examinadas. El tribunal no ha detallado en su nota posibles matices al proceso, pero fuentes de Instituciones Penitenciarias consultadas por RTVE Noticias ya dan por hecho que habrá algún tipo de concesión para que la tragedia sobrevenida el domingo no vaya en "detrimento" de quienes quieren seguir dentro del proceso de oposiciones.
Las academias apelan la flexibilidad de la administración para que los viajeros de los trenes siniestrados no pierdan en ningún caso la oportunidad. Los procesos de contratación pública suelen contemplar excepciones en circunstancias sobrevenidas —ocurrió en el caso de la dana de Valencia en 2024— o por cuestiones de índole médica o personal como pueden ser un embarazo de riesgo o un parto.
Lola reclama "empatía" a la administración, así como que para futuras oposiciones de instituciones penitenciarias se apliquen los mismos modelos que en otros procesos públicos y se opte por un sistema descentralizado.
Por su parte, Juan da por hecho que no habrá ninguna presión hacia las personas que hayan aprobado pero estén ahora heridas, que se les dará más tiempo para pasar el examen médico y "esperar a que sanen". "La administración a veces es muy fría, pero también es humana", concluye.