Julio, el héroe de 16 años de Adamuz: "Mi cuerpo se convirtió en otro y solo pensaba en ayudar a las víctimas"
- Entre las personas a las que pudieron ayudar Julio y su amigo José tras el accidente había un niño de 10 años
- Su madre Elisa Ayllón fue con ellos y ayudó a una de las personas heridas a llegar a la ambulancia
- Sigue en directo la última hora del accidente mortal de dos trenes en Adamuz, Córdoba
La vida en el municipio cordobés de Adamuz se detuvo para ayudar a las víctimas del accidente ferroviario que ha dejado al menos 41 víctimas mortales y 122 heridos. Julio Rodríguez, un joven de solo 16 años, volvía de pescar con su madre Elisa y su amigo José cuando empezaban a llegar los equipos de emergencias y les llegó la noticia. Menos de 48 horas después del accidente de los dos trenes de Iryo y Alvia, Julio y su madre han recibido en persona el agradecimiento de los reyes, Felipe y Letizia, por acudir los primeros en una situación tan dura y ayudar en todo lo que podían.
Su historia se ha convertido en el retrato de la heroicidad de un pueblo que socorrió de todas las formas posibles a los heridos que se encontraban aún en shock que se encontraban en los vagones accidentados y no podían salir por sus propios medios. "Mi cuerpo se convirtió en otro y solo pensaba en ayudar", aseguraba Julio en declaraciones con total naturalidad a pesar de encontrarse rodeado por la prensa.
Elisa Ayllón, su madre, ha relatado a los medios cómo su hijo y su amigo le insistieron en ir a ayudar en lo que pudieran, y llevarse a la gente de allí con el coche. Lo primero que encontraron fue el vagón de tren de Iryo, pero un efectivo de la policía local que tenía una linterna había seguido el rastro de maletas y había localizado otro tren, un Alvia que se encontraba a unos 800 metros en peor estado.
“Los reyes han agradecido a Julio la labor que realizó la tarde-noche del domingo. Así ha compartido con los medios su historia: "Yo llegué aquí y mi cuerpo se convirtió en otro"https://t.co/vf0d6Tbvg7 pic.twitter.com/kH27qOVmzo“
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) January 20, 2026
Al llegar allí se sumaron como uno más a los equipos sanitarios. La madre de Julio cogió una camilla junto a una sanitaria para poder trasladar a los heridos y ambas se dirigieron a la zona donde se encontraban los vagones, mientras Julio y su amigo se dirigieron corriendo al lugar donde se encontraban los vagones del Alvia.
La primera persona herida que Elisa encontró cuando se dirigía hacia los vagones del Alvia fue a Montse, que tenía una brecha en la cabeza y estaba muy mareada. En La Hora de La 1 ha contado como le dijo: "Si usted puede andar yo le acompaño hasta la ambulancia". Y ha recordado como tardaron mucho, alrededor de 45 minutos, en llegar a la zona donde estaban los equipos sanitarios porque el terreno estaba "difícil".
"Espero que esté bien, me gustaría mucho saber de ella", agregaba en la entrevista. Solo unas horas más tarde, contaba a la prensa con satisfacción en otras declaraciones cómo había podido hablar con ella y le había dicho que estaba bien.
"Ayudamos a bastantes personas"
Entre el desconcierto de los primeros minutos Julio y su amigo José se centraron en sacar a la gente que iba en el vagón del Alvia y podía moverse. "Fuimos de los primeros en llegar, se escuchaba a personas en llanto pidiendo ayuda que no podían salir, intentamos hacer todo lo que pudimos para sacar a esa gente", dice todavía afectado por la adrenalina del momento, y con orgullo asegura que ayudar "a bastantes personas".
Entre las personas a las que pudieron ayudar Julio ha recordado en La Hora de La 1 a un niño de 10 años que estaba "aterrorizado" y cómo le ayudaron a localizar a su padre, a su abuela, a su prima y al hermano de su prima que viajaban con él. Esto fue precisamente lo que más le impactó, ver a las personas que de pronto es "como si hubieran renacido".
"Intentamos sacar a la gente que podía moverse como pudimos hasta que luego llegaron todos los cuerpos de Policía, bomberos y ellos más profesionalmente se encargaron", ha explicado a la prensa.
Cuando llegó a la zona donde estaba el vagón del Alvia, ha dicho que su cuerpo "se convirtió en otro y solo pensaba en ayudar sea como sea". Y de hecho, relata como hizo el trayecto de 800 metros al menos seis veces: "No me pare ni a pensar si estaba cansado, nada, solo quería ayudar".
Todavía está asimilando lo vivido porque en el camino para poder ayudar también tuvo que ver a personas que se encontraban muy mal, pero asegura que se queda "con lo bueno" de haber podido ayudar a toda esa gente: "Eso es lo que más me enorgullece".