Adamuz, un pueblo tranquilo que vuelve a demostrar su solidaridad: "Ni lo pensamos con la dana y ahora tampoco"
- Esta pequeña localidad cordobesa se ha volcado en tiempo récord para ayudar a los afectados por el accidente
- La información actualizada del descarrilamiento de dos trenes en Adamuz
La calma que suele reinar en Adamuz, un pequeño y tranquilo pueblo enclavado entre los olivos de la campiña cordobesa, ha saltado por los aires. En las calles y en los bares, los vecinos comentan con consternación la tragedia que ha sacudido la localidad, un grave accidente tras el choque de dos trenes en el que han muerto al menos 39 personas.
La mañana siguiente encuentra a Adamuz aún en shock. "Es lo nunca visto", dice Emilio, trabajador de un bar. "En un pueblo tan chiquito como este nunca había pasado algo similar", cuenta Inmaculada, vecina del pueblo, a RTVE Noticias. Pero aunque esta localidad de 4.000 habitantes es ajena a desastres de esta magnitud, no lo es a la solidaridad.
Tras la dana de Valencia, en octubre de 2024, el pueblo se movilizó rápidamente. En la tienda de ropa que regenta, El vestidor de Inma, organizó una recogida de bienes de primera necesidad entre los vecinos. "Desde primera hora se volcaron", cuenta. "Aquello fue horrible, ni nos pensamos ir a ayudar".
Inma, a la derecha, posa junto a su madre frente a la tienda que regenta en Adamuz Á. CABALLERO
Junto a su marido, alquilaron una furgoneta y recorrieron los casi 500 kilómetros que les separan de Paiporta para llevar ropa, comida o mantas que habían dejado en la tienda muchos adamuceños. Ahora ella no ha podido ayudar de primera mano porque se está recuperando de una operación, pero pone su tienda y su casa a disposición de quien lo necesite. "Son cosas diferentes, pero ambas son una tragedia enorme", asegura.
Caldo, café y chocolate para los afectados en una noche gélida
Y de nuevo, ante este accidente, el pueblo ha vuelto a actuar en cuestión de minutos. Cada uno hizo lo que pudo: los que conocían la zona guiaron allí a los primeros equipos de emergencia y rescataron a los viajeros; otros hicieron café y chocolate para los afectados, y muchos llevaron mantas y agua al improvisado centro de atención.
El pueblo se movilizó en cuestión de minutos en la noche del domingo. "Todo el mundo se ha volcado. Todos, mayores y jóvenes", cuenta Petra, vecina de Adamuz, a RTVE Noticias. Ella abrió las puertas de su hermandad y empezó a hacer caldo para los viajeros del tren que fueron trasladados al hospital de campaña improvisado, un gesto que se agradecía especialmente en una noche gélida, con mínimas de 1 °C.
Abrieron sus puertas en plena noche los supermercados, la farmacia, la parroquia y hasta el coro romero. Los bares han hecho bocadillos toda la noche y toda la mañana, tanto para los afectados como para los equipos de emergencia que han trabajado sin descanso.
"Lo mejor son los jóvenes", asegura Petra. Algunos de ellos se ofrecieron como voluntarios y llevaron en coche a los afectados a Huelva, de donde son muchos de ellos, y que está a casi tres horas de distancia.
Gonzalo, el héroe del quad: "En un minuto se puede salvar una vida"
Uno de los héroes inesperados que han conmovido al pueblo es Gonzalo. Cuando conoció lo que había ocurrido a apenas unos kilómetros de su casa, no dudó en acudir, primero en coche, y luego en su quad, a la zona del siniestro. Con una barra de metal rompió la valla y pudo acceder -con el permiso de las autoridades- a rescatar a las víctimas.
Era "un sitio inaccesible", en el que a duras penas podían llegar las ambulancias y otros vehículos más grandes, por lo que su quad fue clave para rescatar a varias personas. "Andando se tardaba unos diez minutos, en quad un minuto, y en un minuto se puede salvar una vida", cuenta, sereno pese al horror que ha presenciado.
"Lo que se ve allí no lo puedes ver por televisión. El olor, el frío, la oscuridad, es terrible", relata. Dice que allí se encontró con "la muerte". Vio manos saliendo debajo de los vagones accidentados, una hija que pedía ayuda para rescatar a su madre. "Pero yo no podía ayudar", dice con impotencia.
Gonzalo, en el quad con el que logró rescatar a varias personas Á. CABALLERO
Aun así, se muestra "muy orgulloso" de su labor, de haber estado "al servicio del pueblo". Sacó, calcula, a unos 15 heridos. En el quad llegó a llevar a seis: "La moto parecía un autobús". Los llevaba al hospital de campaña y volvía sin pausa. La colaboración entre equipos de emergencia y ciudadanos como él fue clave para salvar vidas. "Yo me he quedado prendado de cómo ha trabajado la Guardia Civil", señala.
Las imágenes que vio, reconoce, son difíciles de olvidar. Al ir a ayudar no solo se exponía al cansancio y al frío, sino también a un impacto psicológico que ya empieza a sentir. "No he dormido, y no creo que pueda echar ojo en muchas noches".
Estudiantes de medicina en el hospital de campaña
Los médicos, enfermeros e incluso estudiantes de Medicina de la localidad no dudaron tampoco en ir a ayudar al hospital de campaña habilitado en el polideportivo. Uno de los primeros en llegar fue un traumatólogo, "que se puso a organizar todo rápido", cuenta Ana, otra de las vecinas.
Los mensajes y peticiones de ayuda por parte del Ayuntamiento corrieron como la pólvora por los grupos de WhatsApp y redes sociales. Ella acudió en cuanto pudo al centro de mayores, donde se centralizó la recogida de ayuda. "Lo primero que pidieron fueron mantas y agua. Cuando llegamos estaba todo lleno de gente en bata o en pijama llevando lo que tenía".
Prueba de lo eficaz que fue la ayuda es que, a las pocas horas, el Ayuntamiento comunicó que ya tenían todo lo que necesitaban. También desde los hospitales de Córdoba anunciaron que se había donado suficiente sangre por el momento.
La ayuda no tardó en llegar desde localidades cercanas, como Villafranca o Andújar, desde se movilizaron los voluntarios de Protección Civil. "Al final los primeros que acuden siempre son los vecinos del pueblo y de la zona", ya sea en Valencia o en Córdoba, apunta Inma. La solidaridad no entiende de código postal.
Cuando estuvo en Valencia, una de las historias que le tocaron el corazón fue la de una mujer de 74 años que perdió la casa y todo lo que tenía. Mantuvo el contacto con su familia, que le contó el verano pasado, casi un año después de la tragedia, que seguía sin poder volver a su hogar. Decidió entonces hacer otra colecta entre sus vecinos —esta vez económica— para ayudarla.
Adamuz, de nuevo, respondió, y en poco tiempo recaudaron miles de euros para ayudarla. Un pueblo volcado, entonces y ahora, en ayudar a quienes lo necesitan.