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Estados Unidos

Aranceles, deportaciones y el fin de la "democracia liberal": el primer año de Trump 2.0

  • La inmigración y las redadas de los agentes del ICE, un asunto central para la Administración Trump
  • Los aranceles de Trump han tenido un impacto económico a corto plazo menor del que muchos temían
Aranceles, deportaciones y el fin de la "democracia liberal": el primer año 2.0 de Trump
El presidente de EE.UU. Donald Trump en Maryland el 13 de enero REUTERS/Evelyn Hockstein

Donald Trump llevaba cuatro años esperando volver a la Casa Blanca y cuando asumió el cargo de presidente de Estados Unidos por segunda vez hace un año, llegó con una larga lista de tareas por hacer. En este año, sus políticas han trastocado el comercio global y las relaciones con líderes internacionales.

El presidente de Estados Unidos ha comenzado 2026 con una agresiva operación en Venezuela en la que capturó a su presidente, Nicolás Maduro, y ahora amenaza con anexionarse Groenlandia con el objetivo, según dice, de proteger la isla ártica de China o Rusia. Aunque en el ámbito internacional, las políticas de la Administración Trump hayan dado mucho de qué hablar, para los estadounidenses su principal preocupación es la agenda nacional.

"En este primer año, el balance sería un tanto preocupante. Tendría dos vertientes: la vertiente doméstica y la internacional, aunque en el caso de Trump una y otra van íntimamente unidas", asegura a RTVE el catedrático del Instituto Franklin-Universidad Alcalá de Henares, José Antonio Gurpegui. "El balance fundamental es que Trump ha aprendido de su primer mandato. Ahora sabe cuáles son los recursos del poder y, sobre todo, ha reconfigurado un Ejecutivo basándose en la fidelidad a lo que es su filosofía, a lo que es la filosofía MAGA ("Make America Great Again", "Hagamos a América grande de Nuevo", en inglés)", añade.

En la misma línea, el profesor de Derecho de la Universidad Pontificia Comillas Adam Dubin, califica el primer año del segundo mandato de Trump de "desastre" y opina que la captura de Maduro o la tensión con Groenlandia están ayudando al presidente "a desviar la atención de todos los problemas domésticos".

No recomendado para menores de 7 años La administración Trump ya le ha puesto precio a Groenlandia - Telediario 1 | Ver
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que él ve como un negocio

Los dos millones de kilómetros cuadrados de hielo y riquezas

subterráneas de Groenlandia no están en venta, pero en Estados Unidos le han

puesto precio

Estas son las opciones para hacerse con la isla por las buenas, en palabras de

Trump

En realidad no es más que un gran acuerdo inmobiliario, lleva repitiendo

el presidente desde que puso sus ojos en Groenlandia

¿Cuánto costaría esa operación?

Según el American Action Forum, la compra de tierras y casas,

tomando como referencia los precios de la vivienda en Islandia, lo más

semejante, rondaría los 3 billones

de dólares. Segunda opción, considerar el precio en

función del gas y las codiciadas tierras raras de

Groenlandia. Esos yacimientos están valorados en

unos 4,4 billones de dólares, pero según Reuters,

debido a las limitaciones del clima hostil y a la falta de mano de obra e

infraestructura, la operación

podría salir por 186.000 millones.

Por último está el criterio militar.

También

esgrimido por Washington.

Estados Unidos ya tiene una base de sus fuerzas espaciales en el centro de

Groenlandia y podría abrir más.

La seguridad no tiene precio.

En el siglo XXI,

todavía no se ha abierto ningún mercado para comprar o vender países y

territorios.

La legislación internacional

no contempla ese negocio.

Pero Trump ya ha dicho que esas leyes no le importan porque a su poder

solo lo limita él mismo

La administración Trump quiere ponerle precio a las tierras de Groenlandia

"Trump es una persona que calcula muy bien cómo y cuándo usar diferentes formas de desviar la atención y está teniendo éxito. En las últimas semanas o en los últimos días, en los medios no he visto nada sobre Epstein o sobre la economía estadounidense", señala, en referencia a los documentos publicados recientemente que muestran los vínculos entre el mandatario y el magnate pederasta Jeffrey Epstein.

El fin de la "democracia liberal"

En este año, la Administración Trump ha tomado medidas extraordinarias para llevar a cabo lo que el presidente prometió que sería la mayor campaña de deportaciones en la historia de Estados Unidos. En los últimos meses, los cruces ilegales en la frontera han caído a mínimos históricos y, bajo el mandato de Trump, Estados Unidos ha recortado de forma drástica su programa de refugiados, reservando sus plazas principalmente para sudafricanos blancos.

La inmigración ha sido un asunto central para la Administración Trump, y los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, según sus siglas en inglés) se han convertido en el centro de la iniciativa de deportación masiva del presidente y han protagonizado un sin fin de redadas agresivas, la más reciente en Minneapolis, donde Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, murió por disparos de los agentes.

Desde que Trump asumió el cargo hace un año, la cifra de agentes del ICE ha subido de los 10.000 a los 22.000, entre otras cosas gracias a la campaña de reclutamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que se refiere a ellos como los "estadounidenses patriotas calificados".

"Lo que se está cometiendo en Estados Unidos son crímenes de lesa humanidad. Por supuesto, son violaciones de Derechos Humanos. Están rompiendo familias, atacando a personas con violencia. No es simplemente detener y, en algunos casos, deportar, es usar violencia, aterrorizar a la población", opina Dubin, que afirma que a la Administración Trump "le benefician mucho estas imágenes de violencia contra inmigrantes". "Esta promesa de que van a seguir deportando, que van a acabar con la violencia en las calles… Todo eso al final es parte del discurso MAGA", recalca.

A juicio De Gurpegui, "representa un peligro muy serio" hasta donde pueden llegar estas deportaciones masivas. "Se trata de un cambio en lo que hemos conocido hasta ahora como democracia liberal. La democracia liberal está demostrando signos de agotamiento (...). Es una alteración radical del sistema de libertades liberal como se ha conocido hasta ahora", subraya.

El presidente de Estados Unidos, a lo largo de este año, también desplegó a la Guardia Nacional en Los Ángeles para enfrentarse a las protestas contra sus políticas migratorias y envió tropas a Washington D.C. y a Memphis bajo la excusa de acabar con la delincuencia.

"Trump ha cruzado la legalidad con el despliegue de reservistas", comenta Gurpegui, que recuerda que en este año el mandatario "ha firmado tres órdenes ejecutivas que son claramente inconstitucionales, como negarle la nacionalidad norteamericana a los nacidos en territorio norteamericano o el despliegue de reservistas".

Del acoso a medios al control de la Reserva Federal

Hace un año, ante la vuelta de Trump a la Casa Blanca, existían temores sobre cómo su reelección podría perjudicar a la libertad de prensa y a la democracia estadounidense. Su hostilidad hacia los medios de comunicación es anterior a su regreso a la Presidencia, pero en este segundo mandato, el magnate neoyorquino ha llevado a cabo una serie de acciones que han dañado gravemente la libertad de prensa en el país.

En los últimos doce meses, la Administración Trump ha desmantelado en parte las emisoras públicas estadounidenses, ha demandado a medios de comunicación y ha censurado la publicación de datos gubernamentales. Llegó a vetar a la agencia de noticias AP del despacho oval y el Air Force One por no aceptar su imposición de renombrar el Golfo de México como Golfo de América.

"Una de las primeras cosas que ha hecho ha sido ir en contra de las universidades, de personas en la televisión como Jimmy Kimmel y Stephen Colbert, y la idea es dejar un mensaje claro de que ‘si me criticas, voy a acabar contigo’", comenta Dubin. "Esto ha generado miedo a hablar contra Donald Trump y ha creado lo que se llama un efecto congelante, donde es mejor callar que hablar en contra de Trump", añade.

Los insultos de Trump a los periodistas que le preguntan algo que no le gusta

El catedrático Gurpegui recalca que "más allá del maltrato a la prensa", el presidente de Estados Unidos "ha cruzado muchas líneas rojas". En el último año, Trump ha ejercido una gran presión pública sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a quien nombró él mismo durante su primer mandato, por no reducir los tipos de interés con la rapidez o la amplitud que el presidente desea.

La Administración Trump ha llegado a abrir una investigación penal contra Powell por sobrecostos en un proyecto de más de dos millones de dólares para renovar dos edificios históricos. El presidente de la Reserva Federal ha negado haber actuado mal y ha señalado que estas acciones en su contra son un pretexto para presionarlo por no satisfacer las exigencias de Trump.

"Trump no cree en la separación de poderes. No cree en la democracia liberal como la hemos conocido hasta ahora y cree que tenemos que aprender a ajustarnos todos a un modelo democrático más próximo al modelo chino. Parece ser que es un modelo que a Trump le resulta más atractivo", comenta Gurpegui.

La "economía arancelaria", un espejismo a corto plazo

Una de las medidas que ha tomado Trump en este primer año de su segundo mandato ha sido la imposición de aranceles, que ha convertido en un elemento clave de su política económica. Quizá por ello la palabra del año en España este 2025, según la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE) ha sido "arancel".

El presidente estadounidense ha elevado los aranceles a niveles alarmantes, llegando a violar acuerdos internacionales, pero, al menos en el corto plazo, parece que el impacto económico ha sido menor de lo que muchos temían.

Los precios de los bienes han aumentado y las compañías que dependen de productos importados han tenido dificultades, pero los efectos de los aranceles no se han sentido tanto como predecían algunos expertos.

"La política arancelaria de Donald Trump en este primer año no ha sido el desastre que se preconizaba, en cuanto a que se iba a disparar la inflación, de los problemas que iba a tener Estados Unidos para exportar sus bienes. E incluso la inflación se ha controlado", explica Gurpegui. "Otra cosa es lo que ocurra a medio o largo plazo. Sí parece que pueda tener efectos más negativos. Las medidas pueden resultar más contraproducentes que beneficiosas", añade.

La economía y el aumento del coste de la vida son los problemas que encabezan la mayoría de las encuestas entre los estadounidenses y, lo que ocurra en los próximos meses podría definir los resultados de las elecciones de mitad de mandato, las conocidas como midterm, que se celebran en noviembre, así como el segundo año de presidencia de Trump.