El médico palestino que abogó por la paz a pesar de que un tanque israelà mató a tres de sus hijas
- Abuelaish: "Mucha gente esperaba que yo odiara, pero mi respuesta es no odiaré"
- Este documental se preestrena este jueves a las 20 h en RTVE Play y se emite a las 00:35 h en La 2
Ezzeldin Abuelaish nació y vivió rodeado de violencia y represión en el campo de refugiados de Jabalia, en Gaza. Sin embargo, siempre vio en la tolerancia y la educación los antídotos contra el odio y la venganza. Su objetivo fue trabajar por la coexistencia entre palestinos e israelíes, incluso después del ataque de enero de 2009, cuando un tanque israelí lanzó un misil contra su casa que acabó con la vida de tres de sus hijas. “No odiaré” sigue la trayectoria de este hombre pacífico e inspirador que convierte su tragedia personal en una campaña mundial para erradicar el odio.
Educación para combatir al odio
Desde hace décadas, el mundo asiste al conflicto entre palestinos e israelíes viendo cómo esa sombra se proyecta por toda la región y se prolonga sin alcanzar la salida. La solución solo pasa por encontrar una paz duradera que parece no llegar nunca.
Los palestinos se sienten humillados por la ocupación, la represión y la violencia. Es lo que piensa Ezzeldin Abuelaish, el protagonista del documental que Documentos TV emite este jueves. Como hijo de refugiados palestinos, “no es posible separar mi vida de la de mi familia. Ser expulsado de tu hogar, de tu tierra y de tu legado”, afirma Ezzeldin. Recuerda su infancia rodeado de pobreza y privaciones “y el sufrimiento de mis padres fue transmitido a las siguientes generaciones”, prosigue.
“No es posible separar mi vida de la de mi familia. Ser expulsado de tu hogar, de tu tierra y de tu legado“
Ante estas circunstancias, muy pronto supo que la única forma de salir de ahí era a través de la educación. Con mucho esfuerzo y trabajo estudió medicina en la Universidad de El Cairo y Obstetricia y Ginecología en Londres.
El dr. Abuelaish asiste a un recién nacido en el hospital israelí de Be'er Sheva © Filmoption Production & Mandala Films
Casado y padre de ocho hijos, se convirtió en el primer médico palestino que trabajó en el hospital israelí de Be’er Sheva. “Soy médico y tengo conocimientos, por eso empecé a trabajar ayudando a quienes lo necesitan”, explica el doctor Abuelaish, mientras Israel cerraba el cerco a los palestinos de Gaza y la violencia y el odio se apoderaba de los habitantes a ambos lados de la frontera.
Desde Gaza a Israel
En 2009, Shlomi Eldar era el corresponsal en Gaza del Channel 10 israelí. Cruzaba cada día a la Franja por el paso fronterizo de Erez. El mismo recorrido, pero en sentido inverso, hacía el doctor Abuelaish camino del hospital en Israel. El periodista recuerda verle moverse sin problemas por los puntos de paso cuando él, en ocasiones, tenía que esperar horas para pasar a Gaza. “Todo el mundo me conoce, trabajo en Soroka”, recuerda que le dijo el médico palestino. Soroka es el hospital general más grande de Israel, donde Abuelaish asistía los partos de las mujeres israelíes. Cuando en 2009, un año después de enviudar, comenzaron los bombardeos israelíes sobre la Franja, Eldar pensó en su amigo palestino. “Le pedí que fuera nuestro informador en Gaza”, explica el periodista. Los valores de dignidad humana, justicia y esperanza del médico le cautivaron desde que le conoció.
Aquel funesto 16 de enero
El mensaje que recuerda Eldar del doctor Abuelaish era que la violencia nunca pondría fin a la situación palestina-israelí, sino que solo traería más derramamiento de sangre y más muertes. El 16 de enero de 2009, a las cinco menos cuarto de la tarde, Shlomi Eldar estaba en directo en su programa de televisión, cuando una llamada de Ezzeldin llegó a su móvil.
El dr. Abuelaish cuenta en directo al periodista Shlomi Eldar de la televisión israelí, la tragedia de la muerte de sus hijas © Filmoption Production & Mandala Films
El carro de combate que apuntaba a la casa del doctor Abuelaish lanzaba su primer proyectil. El periodista atendió la angustiosa llamada del doctor palestino en directo.
“¡Han asesinado a mis niñas! ¡Han asesinado a mis hijas!“
Al otro lado del teléfono, llorando desesperadamente, se podía escuchar al médico palestino decir: “¡Han asesinado a mis niñas! ¡Han asesinado a mis hijas!”. “Me limité a obligar al pueblo israelí a escuchar las voces que venían de Gaza”, rememora Eldar, que asegura que esa emisión detuvo la guerra.
“Me limité a obligar al pueblo israelí a escuchar las voces que venían de Gaza“
Pero lo que más le impactó fue la respuesta de este padre golpeado por la tragedia. Abuelaish siguió hablando de reconciliación, apenas horas después de perder a sus hijas. “Pensaba con todas mis fuerzas que la salud podía ser un puente para la paz entre israelíes y palestinos”, insistía el médico. “Tengo derecho a estar enfadado; mucha gente esperaba que yo odiara, pero mi respuesta es esta: no odiaré”, fueron las impactantes palabras de un hombre íntegro, con una dignidad inigualable y una generosidad desbordante.
Las tres hijas del dr. Abuelaish muertas en el ataque israelí: Bessan, la mayor, Mayar la del vestido azul y Aya, la pequeña de la camiseta de tirantes © Filmoption Production & Mandala Films
Honrando la memoria de sus hijas
Ocho meses después de la fatalidad, el doctor Abuelaish se marchó con sus cinco hijos a Canadá. A finales de 2010, recuerda el periodista Eldar, “Abuelaish dijo que iba a denunciar a Israel”. “Se trata de un reconocimiento, de una disculpa”, señala el abogado de Derechos Humanos, Michael Sfard. En su defensa ante los jueces, Ezzeldin dio una impresionante lección al mundo. “Si tuviera la certeza de que mis hijas son el último sacrifico por la paz entre israelíes y palestinos, lo aceptaría”.
“Si tuviera la certeza de que mis hijas son el último sacrifico por la paz entre israelíes y palestinos, lo aceptaría“
Del doctor Abuelaish, nominado en tres ocasiones al Nobel de la Paz, se ha dicho que es el Mandela de Oriente Próximo. Asombra cómo, desde su filosofía del perdón y la reconciliación, emplea su dolor personal como agente sanador para una sociedad desgarrada por el odio y la desconfianza.
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