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Análisis

María Corina Machado se reúne con Trump con la esperanza de jugar algún papel en Venezuela

  • La líder opositora se reúne este jueves en Washington con el presidente de EE.UU.
  • Trump ha optado por la chavista Delcy Rodríguez en lugar de entregar el poder a la oposición
Venezuela: el papal de María Corina Machado ahora
Imagen de archivo de la opositora venezolana María Corina Machado Ariana Cubillos AP Photo/Ariana Cubillos
Miguel Charte
Miguel Charte

La líder opositora venezolana María Corina Machado tiene previsto reunirse este jueves con Donald Trump. Es su primer encuentro desde que Estados Unidos atacó Venezuela y secuestró a Nicolás Maduro.

La oposición venezolana en el exilio esperaba que Trump acabase con el chavismo de un plumazo y colocase en el Gobierno a Machado o al candidato de la plataforma opositora en las elecciones de 2024, Edmundo González, al que consideran ganador legítimo. En su lugar, Trump ha optado por que la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, conduzca la transición mientras él, en sus propias palabras, "dirige" el país latinoamericano desde Washington.

Machado acude a la cita, en primer lugar, con la voluntad de agradar a Trump, al que ha ofrecido compartir el premio Nobel de la paz. "Es una mujer muy agradable pero no tiene el respeto ni el apoyo para gobernar", dijo el presidente estadounidense, aunque ha concedido que "podría estar involucrada en algún aspecto, tendré que hablar con ella".

Líder natural de la oposición para unos, golpista y extremista para otros, Machado parece haber quedado fuera de juego, al menos en esta fase. "Será cada vez menos relevante dentro del proceso de transición que se está montando en Venezuela —explica a RTVE Noticias Francisco Sánchez, director del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca—, posiblemente lo sea después, cuando haya unas elecciones y sea candidata".

"No creo que vaya a cumplir ningún papel por la propia trayectoria de Machado", opina por su parte María Ángeles Diez, doctora en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. "Es un personaje muy conflictivo, incluso dentro de la propia Venezuela, no tiene legitimidad, y eso ha hecho que Trump la descarte". "A EE.UU. no le interesa la desestabilización, y Machado es un personaje desestabilizador", añade.

Por el contrario, Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, opina que Machado "sin lugar a dudas" tiene un rol en la política del país latinoamericano. "Todos los estudios de opinión hasta el día de hoy le dan los mismos niveles de apoyo que tenía en el año 2023, cuando ganó las primarias, y en el 2024, cuando en la dupla con Edmundo González se ganó la elección. El liderazgo político, independientemente de lo que pase, lo tiene ella, y no hay ningún actor que en ese terreno le compita".

Las opciones de Machado con Trump

Machado ha intentado siempre mostrar cercanía con Washington y cultivar las relaciones con quien fuera el ocupante de la Casa Blanca. Ya en la primera legislatura de Trump se declaró partidaria de una amenaza seria del uso de la fuerza para acabar con el chavismo.

Cuando esta segunda Administración Trump comenzó su acoso al régimen, al que acusaba de narcoterrorista para justificar su intervención en el Caribe, Machado repetía las consignas de Washington. La Venezuela de Maduro estaba "con las peores tiranías del mundo: con Irán, con Rusia, Cuba, Siria, para desestabilizar toda la región", afirmó. Llegó a ofrecer el petróleo venezolano a las empresas de EE.UU. una vez que Maduro fuera desalojado y que ella, suponía, llegara al poder.

Machado apoyó el ataque y el secuestro de Maduro el pasado 3 de enero, pero la CIA y Marco Rubio advirtieron a Trump de que no sería capaz de controlar al Ejército y que EE.UU. se vería obligado a poner tropas sobre el terreno, algo que intenta evitar a toda costa.

Rogelio Núñez, investigador del Real Instituto Elcano, opinaba en el Canal 24 Horas de TVE que "Hay un fondo de razón, desde la lógica de la administración de Washington. Llevar una democratización acelerada sería contraproducente, el aparato del Estado está en manos chavistas, si no se 'deschaviza' la administración, poner un gobierno democrático tiene el riesgo de un conflicto interno". "Creo que los tiempos se van a acortar porque es inviable mantener esta situación", añadía.

EE.UU. no quiere a Corina para dirigir Venezuela

Machado intenta, sin embargo, no quedar fuera de juego y desempeñar algún papel. Ha comenzado rindiendo pleitesía al hombre que, según él mismo dice, "dirige" ahora los destinos de Venezuela, e incluso le ha ofrecido compartir el premio Nobel. El Instituto Nobel ya ha advertido de que eso no está permitido.

Francisco Sánchez espera que en la reunión de este jueves haya "un acercamiento, buenas intenciones, y ella busque un mayor protagonismo", pero sin muchos resultados. "La mayoría del exilio venezolano está expectante ante un proceso de cambio. María Corina Machado era esa posibilidad, pero ahora puede que Venezuela se abra poco a poco. El plan radical de acabar con el madurismo por una intervención directa es una expectativa cada vez menos esperada por los venezolanos, que lo que quieren es un cambio de gobierno, y ese cambio ya se está produciendo".

Para María Ángeles Diez, el único recurso político que le queda a Machado es el de la "victimización". "Construirse como víctima para no perder el poco apoyo que pueda tener, que es mayor fuera que dentro de Venezuela. Es un mensaje que manda sobre todo a la UE para no perder apoyo".

En cambio, Benigno Alarcón espera que en la reunión Trump-Machado "se apuntale que el liderazgo político importa para cualquier proceso de transición que de por sí es siempre muy frágil". "Llevar adelante un proceso de transición sin legitimidad política del gobierno que lo dirige es muy complicado", insiste.

El director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno cree también que ambos hablarán sobre las excarcelaciones de presos políticos. "Se ha convertido de alguna medida en un indicador de si el Gobierno de Delcy Rodríguez está dispuesto a cumplir o no" con lo que ha pactado con Trump. "Lamentablemente la señal ha sido de incumplimiento".

"Al Gobierno estadounidense le interesa ver si puede avanzar en ciertas cosas o no puede - abunda Alarcón - y al final del día, si no puede, bien porque hay fracturas internas en el Gobierno venezolano o bien porque se niegan a cumplir, podría ser una señal de que no está funcionando esa política de manejar una transición desde afuera utilizando a los actores que de alguna manera tienen control sobre las instituciones en Venezuela".

Representante de la oposición más a la derecha

Machado es la dirigente del partido Vente Venezuela (VV). Enfrentada al chavismo desde la llegada de Hugo Chávez al poder, ganó notoriedad internacional cuando en 2023 venció las primarias para ser la candidata de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), la principal coalición opositora. Sin embargo, el Gobierno la inhabilitó, y en su lugar el candidato fue Edmundo González. Las elecciones terminaron con denuncias de fraude y ni el Gobierno español ni la Unión Europea han reconocido el resultado.

Después de eso pasó a la clandestinidad, y siguió llamando a sus partidarios a manifestarse. Con Edmundo González recibió el Premio Sajárov de derechos humanos del Parlamento Europeo, y en solitario fue galardonada con el premio Nobel de la Paz 2025 "por su incansable labor en pro de los derechos democráticos del pueblo venezolano y la lucha por una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia". Machado salió a escondidas de Venezuela para recibir el galardón. No llegó a tiempo a Oslo y en su lugar fue su hija, Ana Corina Sosa Machado, quien leyó el discurso de aceptación.

Pese a su notoriedad, Francisco Sánchez, cree que no hay que olvidar "el estatus y la posición que realmente tiene". "Es la líder de la oposición en esta última etapa, pero en todos los años de chavismo-madurismo ha habido varios líderes, ella no es la única". Y tampoco ha sido ratificada en unos comicios, ya que el candidato fue Edmundo González.

Según apunta Sánchez, Machado "responde a un sector bastante extremista en términos ideológicos". "Entiendo que habrá personas más o menos a favor, más allá de que reconozcan su liderazgo y valentía", pero eso "no le da la exclusividad para acceder al poder". Además, salir de Venezuela le ha restado "capacidad de movilización", según el director del Instituto de Iberoamérica.

María Ángeles Diez asegura que Machado encarna la "versión más radical y extrema de la derecha venezolana: siempre ha pedido la intervención militar, ha apoyado las sanciones, y tiene el apoyo de sectores más de ultraderecha de España".

La profesora de la UCM afirma que en Venezuela "hay dos sectores opositores, uno más nacionalista y otro con intereses económicos vinculados al exterior, representado por Juan Guaidó, Leopoldo López... Este último sector ha perdido todas sus posibilidades para gobernar el país, en Venezuela hay una burguesía nacionalista que no está por la pérdida de soberanía".

Benigno Alarcón, en cambio, niega que haya otra oposición diferente a la que representan Machado y González. "Hay actores políticos que en algún momento fueron parte de los partidos que conforman la Plataforma Unitaria, y que se separaron de ella por pragmatismo político, porque decidieron que aquí no iba a haber cambios y entonces era mejor trabajar con el Gobierno para poder ser alcalde o diputado. La consecuencia es que perdieron la poca legitimidad y el apoyo que tenían, son actores marginales".