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Elecciones en Rusia

Las elecciones en Rusia, una "coronación" de Putin tras eliminar a la "oposición tradicional"

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Elecciones en Rusia 2024: Cartel del presidente ruso, Vladími Putin, en una calle de Sebastopol, en Crimea
Elecciones en Rusia 2024: Cartel del presidente ruso, Vladími Putin, en una calle de Sebastopol, en Crimea AP

Las elecciones que se celebran entre el viernes y el domingo en Rusia, por primera vez por espacio de tres días, van a ayudar a consolidar, a juicio de los expertos, el control del poder del presidente Vladímir Putin por lo menos hasta el 2030. Las figuras de la oposición que habrían podido desafiar al mandatario están en prisión, en el exilio o muertas. Además, se han dado pasos para bloquear la labor de los medios de comunicación independientes que son críticos con sus políticas y el Kremlin mantiene un rígido control sobre el proceso electoral en el país de 146 millones de habitantes.

El dominio de Putin sobre el sistema electoral ruso se ha visto reforzado a medida que se ha acercado la fecha de los comicios. Al único candidato pacifista del país, Boris Nadezhdin, se le ha prohibido presentarse como candidato a la presidencia, y Alexéi Navalni, la voz anti-Putin más prominente en Rusia, que fue envenenado y encarcelado, murió el mes pasado en prisión.

“No son unas elecciones porque no hay garantías y, lo que es más importante, no hay competidores”, afirma Sergéi Davidis, copresidente de Memorial, una organización de derechos humanos rusa premiada con el Nobel de la Paz en 2022

“Nadie, salvo las marionetas de Putin, tienen permiso para participar. Cualquier opinión disidente es suprimida. Todos los opositores de Putin están en prisión, son obligados a abandonar el país o son asesinados, como en el caso de Navalni”, señala a RTVE.es este ciudadano ruso que abandonó su país al ser perseguido por el régimen de Moscú. “Estas no son condiciones en las que se puedan organizar unas elecciones justas”, añade.

Davidis vive en Vilna desde hace más de dos años después de que las autoridades rusas allanaran las oficinas de Memorial, que se estableció como un pilar clave de la sociedad civil rusa para preservar la memoria de las víctimas de la represión comunista y hacer campaña contra las violaciones de derechos humanos. Memorial fue disuelta por las autoridades rusas a finales de 2021 después de que los fiscales acusaran a esta organización de “justificar el terrorismo”.

La mayoría de sus miembros se encuentra en el exilio, aunque todavía hay muchos que continúan trabajando desde Rusia, como Oleg Orlov, una figura clave de Memorial que ha sido recientemente condenado a dos años y medio de prisión por denunciar la invasión rusa de Ucrania.

“Mi colega y amigo Oleg ha sido condenado por sus críticas a la guerra y a la dictadura. Dijo que Rusia era un Estado fascista. Es imposible estar activo dentro del país. Hay héroes que lo hacen, pero la mayoría está ya en prisión o se han presentado cargos contra ellos”, comenta Davidis. “Para continuar con nuestras actividades de ayudar a otros, de apoyar a los presos políticos, era necesario salir del país y tuve que hacerlo, me fui”, añade desde la capital de Lituania.

“Alrededor de un millón de personas han hecho lo mismo que yo. Cuando empezó la guerra quedó claro que tendríamos que abandonar el país antes de los que esperábamos”, subraya.

"No son elecciones libres ni justas"

Estas elecciones presidenciales son las primeras que se celebran desde que Putin firmó en 2021 una ley que le permitió presentarse candidato para dos mandatos más, extendiendo potencialmente su presidencia hasta 2036. En Rusia, las protestas están estrictamente restringidas, lo que hace que las manifestaciones públicas de la oposición sean algo poco común y peligroso. 

Organismos y observadores independientes consideran que las elecciones que se van a celebrar en Rusia no son ni libres ni justas y van a servir, esencialmente, como una formalidad para extender el mandato de Putin en el poder. Sin alternativas reales a Putin, la oposición ve los comicios como una oportunidad algo limitada para demostrar descontento con el presidente y con la guerra en Ucrania. 

“Las elecciones en Rusia en lugar de ser un proceso democrático de verdad son más bien una farsa. No son unas elecciones libres ni tampoco justas”, indica a RTVE.es Dan Storiev, editor jefe de OVD-Info, un grupo ruso independiente de derechos humanos destinado a combatir la persecución política. 

“Se presentan otros candidatos, pero no va a ser una competición. En esta situación va a ser simplemente una coronación”, opina Storiev, quien añade que “no importa tanto lo que opina el pueblo ruso sobre Vladímir Putin porque en cualquier caso va a falsear los resultados de las elecciones”.

La subdirectora de la división para Europa y Asia Central de Human Rights Watch (HRW), Rachel Denber, coincide en que las elecciones “en muchos aspectos se parecen más a una coronación que a unas elecciones”. “El Kremlin ha dado, desde hace años, muchos pasos dirigidos a eliminar totalmente cualquier tipo de alternativa genuina del sistema político”, afirma a RTVE.es. “El proceso de aplastar, manipular y silenciar cualquier tipo de voz independiente ha ido tremendamente a más desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022”, subraya.

El efecto Navalni

El opositor más temido por Putin, Alexéi Navalni, murió el 16 de febrero cuando cumplía una condena de 19 años en una prisión al norte del Círculo Polar Ártico. Algunos analistas interpretan su muerte como una nueva muestra del control que ejerce Putin sobre todo el país, incluida la red de centros penitenciarios, pero también ha llevado a hacer visible el apoyo con el que contaba el opositor. Miles de personas acudieron para rendirle homenaje en su funeral en Moscú a pesar de la amenaza de detención por parte de las autoridades rusas.

“El Kremlin no iba a permitir ninguna clase de voz independiente de la oposición durante las elecciones. Estaba muy claro mucho antes de que muriera Navalni”, comenta Denber, quien asegura que “es obvio que el Kremlin es el responsable de su muerte y mucha gente en Rusia lo entiende así”.

“Hay una campaña de detenciones para detener a aquellos que han depositado flores en muchos lugares diferentes en el país. Creo que el Kremlin está con cierta ansiedad por la respuesta de la gente a la muerte de Navalni”, señala la subdirectora de la división para Europa y Asia Central de HRW. 

Tres días después del fallecimiento de su marido, Yulia Navalnaya anunció que estaba dispuesta a tomar el relevo y asumir su labor. Es la primera vez que hace este papel, ya que siempre ha estado al lado de su marido a través de campañas, protestas y encarcelamientos, pero nunca ha intentado ser la protagonista.

Navalnaya ha instado al pueblo ruso a acudir a votar contra Putin el 17 de marzo, el último día de las elecciones, a mediodía como muestra de protesta, una propuesta que el propio Navalni hizo poco antes de su muerte.

Davidis no cree que la muerte de Navalni tenga algún efecto en las elecciones. “Es difícil evaluar el impacto de su asesinato”, admite. “Su voz era claramente escuchada y podía pedir que votaran a cualquier otro candidato con excepción de Putin. Ahora está muerto y no podemos escuchar su voz”, comenta el copresidente de Memorial. “Su esposa continúa con su labor y ha convocado esta acción. Probablemente mucha gente traumatizada por la muerte de Navalni la siga, pero solo es una forma de expresarse. No influirá en los resultados de las elecciones”, opina.

Una oposición “controlada”

Los candidatos en las elecciones están estrictamente controlados por la Comisión Electoral Central, lo que permite a Putin competir contra un campo favorable y reduce la posibilidad de que se vea amenazado por un candidato serio de la oposición.

Además de Putin, en estas elecciones hay otros candidatos a los que se les ha permitido presentarse que pertenecen a partidos cómplices con el Kremlin representados en el Parlamento ruso: Nikolai Jaritonov, del Partido Comunista, Leonid Slutski, del nacionalista Partido Liberal Democrático, y Vladislav Davankov, del Partido Nuevo Pueblo. Estos aspirantes a la presidencia apoyan ampliamente las políticas del Kremlin, entre ellas la guerra en Ucrania. 

“En Rusia hay una oposición parlamentaria, simplemente no es una oposición tradicional. Tienen lo que llaman una oposición sistémica. Es una oposición controlada. No es como en España, donde tienes un partido que se opone realmente al gobierno y que puede actuar”, detalla el editor jefe de OVD-Info.

“El status quo en Rusia es más parecido a España en el régimen de Franco, en el que no puedes tener una oposición parlamentaria. Tiene que actuar de manera clandestina, desde el exilio y utilizar medios no tradicionales para combatir al régimen con huelgas o acciones directas”, comenta.

En Rusia no hay ningún candidato que se oponga a la guerra en Ucrania. A Boris Nadezhdin, el único candidato pacifista, se le prohibió presentarse después de que la Comisión Electoral Central afirmara que no había recibido suficientes firmas legítimas para su candidatura.

“Los candidatos que se presentan pertenecen a la llamada oposición sistémica. Hay un candidato del Partido Comunista y otros de partidos parlamentarios, pero es difícil que sean candidatos de una oposición genuina porque no van a enfrentarse a Putin en ningún asunto crucial ni critican ningún aspecto de la guerra de Rusia en Ucrania”, asegura Denber.

Representantes de la oposición, en el exilio o en la cárcel

Durante sus 24 años de gobierno, Putin ha pasado de tolerar la disidencia a reprimir a cualquiera que se atreva a desafiarle. En la última década, el Kremlin ha restringido la libertad de expresión y de reunión, así como el acceso a muchos medios de comunicación independientes.

“El Kremlin ha estado durante años demonizando y marginando cualquier tipo de voz independiente. Hay cientos de presos políticos”, señala Denber. 

Desde que Putin inició la invasión rusa de Ucrania hace ya más de dos años, la represión ha ido en aumento y la mayoría de la oposición rusa ha huido al exilio o ha sido encarcelada.

“No hay un número exacto de representantes de la oposición que estén en el exilio o en la cárcel porque no es una organización a la que te unas”, explica Storiev. “Puedes estar en la oposición, en la resistencia y actuar en solitario”, comenta el editor jefe de OVD-Info, que calcula que hay más de 200 personas actualmente en prisión en Rusia por estar en desacuerdo con la guerra en Ucrania.

El opositor Vladimir Kara-Murza fue condenado en abril a 25 años de cárcel acusado de “traición” después de decir que Rusia había cometido “crímenes de guerra” en Ucrania. En diciembre de 2022, el opositor Ilya Yashin y aliado de Navalni fue condenado a ocho años y medio de prisión por criticar la invasión rusa de Ucrania y las atrocidades cometidas en Bucha. Lilia Chanysheva y Ksenia Fadeyeva, otras dos aliadas de Navalni, cumplen condenas de siete años y medio y nueve años de cárcel, respectivamente, por “extremismo”.

“Es imposible saber cuántos representantes de la oposición están en la cárcel o en el exilio”, indica Davidis. “Cientos de políticos de diferentes niveles están fuera del país. El Kremlin prefiere obligar a la gente a que se vaya del país. Todos los que se han atrevido a quedarse ahora están en prisión”, recalca.