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El FMI pide a España un ajuste de hasta 6.500 millones el próximo año para aliviar las presiones inflacionistas

  • Ve "apropiado" que España grave a la banca y las energéticas, pero avisa de que no tiene en cuenta los costes
  • La entidad prevé que España crezca un 4,6% este año y un 1,2% en 2023, sin llegar a una recesión, "ni siquiera técnica"

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El FMI ve "apropiado" que España grave a la banca y las energéticas, pero avisa de que no tiene en cuenta los costes
Trabajadores en una fábrica de Ford en Almussafes, Valencia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pide un ajuste de entre 3.200 y 6.500 millones el próximo año para aliviar las presiones inflacionistas y destaca que ligar las pensiones al IPC hará que suba el gasto, por lo que harían falta más medidas para compensarlo. Sobre energía, valora medidas como la ampliación del bono social eléctrico, pero critica los 20 céntimos de los carburantes o la bajada de impuestos de la luz. Pide focalizar esas ayudas y propone cheques a hogares en función de su renta.

Además, el fondo cree que la decisión del Gobierno de elevar los ingresos públicos a costa de poner impuestos a las grandes compañías energéticas y financieras y a hogares de elevados ingresos es algo "apropiado" en el contexto actual. No obstante, ha alertado de que los gravámenes se aplican sobre ingresos y no sobre los beneficios, por lo que no tienen en cuenta los costes.

"Como se prevé que los precios de la energía permanezcan en niveles elevados el próximo año, recaudar ingresos temporales adicionales para financiar el apoyo a los más vulnerables es una estrategia bienvenida, pero el seguimiento del impacto de las medidas es necesario", han determinado los técnicos del FMI en las conclusiones de su revisión anual de la economía española, conocida como 'Artículo IV'.

Según el FMI, se prevé que los ingresos netos por los intereses bancarios aumenten a corto plazo por los tipos más altos, pero las condiciones financieras restrictivas y las perspectivas macroeconómicas poco favorables podrían incidir en los costes por un aumento de activos deteriorados en escenarios tensos.

Así, la entidad considera "importante" vigilar cuál será el efecto de estos impuestos en la disponibilidad y los costes de crédito de los bancos, su resiliencia y los incentivos de inversión de empresas energéticas. Por ello, el FMI ha señalado también que estas medidas deben ser temporales.

En esta línea, Dora Iakova, responsable de la misión del fondo, ha añadido que, aunque puede ser apropiado subir impuestos a los menos afectados por la crisis, mantiene su preocupación por la cuestión bancaria. "Normalmente, preferimos ver los impuestos sobre los beneficios, no sobre los ingresos. Tener en cuenta los costes", ha señalado, y ha añadido que los bancos registran beneficios más altos o bajos de forma cíclica, y no extraordinarios, y que el aumento que ya se está dando en los tipos puede aumentar la morosidad.

Medidas de apoyo oportunas, pero poco focalizadas

El FMI también ha calificado de "oportuno" el despliegue del apoyo público para amortiguar el impacto de los precios de la energía, aunque recomienda que las medidas tengan un "mayor grado de focalización".

Por ejemplo, considera que la ampliación del bono social térmico, el aumento del Ingreso Mínimo Vital (IMV) y las ayudas sectoriales a empresas "han sido dirigidas adecuadamente para beneficiar a los más vulnerables a un coste fiscal relativamente bajo". Sin embargo, la mayor parte de las medidas estatales, como reducir el impuesto de la electricidad o la bonificación de 20 céntimos por litro de carburante, no están focalizadas.

En esta línea, el FMI recomienda adaptar estas políticas para reducir la demanda e incrementar la oferta, conteniendo al mismo tiempo los costes fiscales, ante la previsible subida del precio del gas. También insta a realizar transferencias directas en lugar de reducir los precios, fijar tarifas según el consumo total o expandir de forma general el bono social.

No ve riesgo de recesión en España

A nivel macroeconómico, el FMI considera que España no entrará en recesión en 2023, aunque matiza que los próximos trimestres serán duros. "No anticipamos una recesión, ni siquiera técnica", ha señalado Iakova.

En este escenario, habrá un crecimiento "muy cercano a cero, tanto en el último trimestre de este año como en el primer trimestre del próximo año", ya que se espera "un invierno difícil" en toda Europa. Conforme avance 2023, el FMI espera "un aumento constante de crecimiento" y, por tanto, un inicio de recuperación.

En sus conclusiones, la entidad con sede en Washington prevé que España crezca este año un 4,6%, tres décimas más que su anterior pronóstico y un valor superior al pronóstico del Gobierno español. El FMI también cree que en 2023 la economía avanzará un 1,2%, lo que coincide con su anterior estimación. En esta línea, el organismo ha felicitado al Ejecutivo por poner en marcha "una serie de medidas para proteger a los consumidores y las empresas del aumento de los precios de la energía".

La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha celebrado estas previsiones económicas del FMI que, a su juicio, confirman "que la economía española está creciendo con fuerza" y creando empleo. La ministra ha señalado que "la economía española está dando muestra de gran fortaleza" y, por ello, la entidad ha mejorado sus previsiones para este año.

Con respecto al año que viene, Iakova ha indicado que las políticas de cara a 2023 deberían permitir que los precios operen más libremente y que, al mismo tiempo, alivien la situación a empresas y hogares más vulnerables.

Prevé que la inflación se modere en 2023

El FMI ha señalado la "alta deuda pública" del Gobierno español, para la que ve necesario un esfuerzo continuado para hacer frente a futuros choques en un escenario de aumento de los costes para financiarse. Por otra parte, prevé que la inflación se modere en 2023 y se sitúe en el entorno del 4,5%. Además, están "razonablemente seguros" de que no volverá a llegar a los dos dígitos.

En esta línea, Iakova ha explicado que la ciudadanía deberá entender "que habrá una reducción temporal en el ingreso real" y que habrá una pérdida de poder adquisitivo que será "inevitable". Por ello, ha abogado por un acuerdo general para repartir entre la sociedad la pérdida de ingresos, es decir, un pacto de rentas, que podría reducir el riesgo de una inflación persistente.