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La 'criptotribu': deconstruyendo el metaverso

  • Un mundo virtual en desarrollo promete cambiar las interacciones sociales: trabajar, comprar o disfrutar de un concierto
  • Las criptomonedas, los NFT y la tecnología ‘blockchain’ podrían mover más de ocho billones de dólares en 2030

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'En Portada' entra en el metaverso para conocer a quienes ya están allí.
'En Portada' entra en el metaverso para conocer a quienes ya están allí.

De los libros de ciencia ficción al futuro de Internet. El término acuñado por Neal Stephenson en su novela Snow Crash, en 1992, con la que bautizó al mundo virtual donde desarrollaba su relato se ha convertido recientemente en la palabra de moda.

“Metaverso era una palabra que apenas utilizábamos porque tenía cierto carácter distópico. Asustaba un poco. Era como decir Matrix”, confiesa Edgar Martín-Blas, director ejecutivo de Virtual Voyagers, una de las pocas empresas que hay en España especializada en entornos virtuales.

Pero todo cambió el 28 de octubre de 2021. Ese día, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció en un evento anual de desarrolladores de su empresa que el Internet actual no daba más de sí. Y apostó por una evolución del mundo virtual en el que la interacción se daría entre avatares. Pasaríamos de navegar en pantallas planas de ordenadores y teléfonos a sumergirnos en Internet gracias a la realidad virtual y la realidad aumentada.

Pero ese metaverso del que tanto se habla, ¿es ya una realidad? “Los que estamos construyéndolo lo vemos como algo realista, que ya está ocurriendo y que los clientes están financiando de verdad.”, asegura Martín-Blas a En Portada.

Las primeras versiones de metaversos o protometaversos tienen una apariencia similar a la de los videojuegos, pero sus aplicaciones van más allá del entretenimiento. Reuniones de trabajo, clases, conciertos y compras son algunas de las actividades en las que, según la consultora Gartner, el 25% de la población mundial pasará al menos una hora al día en 2026. Y todo ello podría generar un mercado que mueva más de 8 billones de dólares en 2030, de acuerdo a los analistas de Citigroup.

Economía en el metaverso: el papel de las criptomonedas y los NFT

Como sucede en el mundo real, las transacciones económicas son una parte central de este universo paralelo. Las criptomonedas, como forma de pago, y los NFT -títulos de propiedad digital- cobran más sentido que nunca con la llegada del metaverso, ya que son los elementos que permiten comprar y vender en ese entorno gracias a la tecnología ‘blockchain’.

La necesidad de exigir veracidad en las compras virtuales convierte a los NFT (tokens no fungibles, por sus siglas en inglés) en algo vital. Soraya Cadalso, cofundadora del metaverso Uttopion, vende “terras” -como han llamado a sus terrenos virtuales- desde principios de este año y trata de simplificarlo: “serían como tus escrituras. Si compras un terreno, recibes un NFT exclusivo con un código de ‘blockchain’ que acredita que tú eres el único propietario y que es auténtico”.

El equipo de RTVE durante la entrevista a uno de los compradores de terrenos digitales.

El equipo de RTVE durante la entrevista a uno de los compradores de terrenos digitales. EN PORTADA

El director de la distribuidora musical BoltMusic, Juanma Nieto, ya ha dado el salto al metaverso y tiene su NFT exclusivo tras comprar uno de los mil terrenos en los que está dividido Uttopion. “Es una inversión a medio plazo, puede salir bien o puede salir mal, pero va asociada a un proyecto”, asegura Nieto tras invertir 7.000 € con el objetivo de crear una comunidad virtual de profesionales de la música.

El GIF es una imagen que se puede compartir por Internet pero no había manera de vender

Otro tipo de NFT son los que cambiaron la vida de Javier Arrés y Gala Mirissa, dos de los criptoartistas más reconocidos en el mundo hispanohablante. “Antes era muy difícil sobrevivir, porque el GIF es una imagen que se puede compartir por Internet pero no había manera de vender”, dice Mirissa. Ahora, gracias a la certificación que aportan los NFT a sus obras digitales, puede venderlas en diferentes plataformas virtuales dedicadas al arte.

Javier Arrés, tras años en agencias de diseño gráfico, también puede vivir ahora de sus propias obras. Recuerda con especial cariño el que ha sido su gran éxito hasta el momento: “la colección Cool Glasses llegó a un volumen de ventas de medio millón de dólares y fue en una hora. Eso impresiona bastante”, asegura. Hoy vive en Fuerteventura, se siente “muy afortunado y agradecido” aunque muestra cautela: “realmente no sabes si esto va a tener continuidad”.

Las ‘criptocooperativas’: una nueva forma de organizarse

A Miguel Piedrafita, de 19 años, siempre le ha interesado la programación y la informática, pero el ‘mundo cripto’ lo asociaba a la “especulación de monedas para arriba y para abajo”, algo en lo que, reconoce, no tenía “ningún interés”. Sin embargo, ahora se confiesa un “enamorado de cripto”, por las oportunidades que puede traer la tecnología ‘blockchain’, más allá del aspecto financiero.

Miguel Piedrafita, de 19 años, se define como

Miguel Piedrafita, de 19 años, se define como "maker". EN PORTADA

Hace unos meses se convirtió en uno de los principales organizadores del mayor crowdfunding de la historia: más de 17.000 personas reunieron 42 millones de dólares en apenas 4 días. Para ello, crearon ConstitutionDAO, una organización autónoma descentralizada (DAO, por sus siglas en inglés). “Es como una cooperativa, pero en la que las reglas están definidas por contratos inteligentes que aseguran que no puedas incumplirlas”, dice este joven asturiano.

Aunque no nos acabamos llevando el documento, fue una gran victoria

El objetivo de la iniciativa era comprar uno de los primeros ejemplares que existen de la Constitución de Estados Unidos, que estaba en manos privadas, para ponerlo a disposición del público en un museo de acceso gratuito. “Aunque no nos acabamos llevando el documento, fue una gran victoria”, dice Piedrafita, porque “demostramos que esas tecnologías nuevas que hemos estado desarrollando tienen un uso”. El objetivo de las DAO sería, por tanto, el de organizar grandes grupos de personas de forma descentralizada, sin necesidad de estructuras jerárquicas u organismos supervisores.

¿Menos privacidad y más aislamiento?

La promesa de un mundo paralelo, con una sensación de “presencialidad” que cambie la forma en la que interactuamos socialmente, trabajamos o nos entretenemos, puede interpretarse como un salto al futuro o como un paso hacia la distopía.

Puede haber gente que prefiera vivir en el metaverso en lugar de en la vida real

Como ha sucedido con otras evoluciones tecnológicas, la irrupción y el desarrollo del metaverso podría generar un impacto con consecuencias inciertas. “Puede haber gente que prefiera vivir en el metaverso en lugar de en la vida real”, advierte Marc Masip, psicólogo especializado en adicciones a las nuevas tecnologías. Le preocupan especialmente los adolescentes con vulnerabilidades o problemáticas que puedan encontrar un refugio en el mundo virtual.

“En el metaverso, si quieres explotar al máximo las funcionalidades que te puede ofrecer, eso va a tener su precio”, apunta Selva Orejón, experta en ciberseguridad, en referencia a lo que el sociólogo Iago Moreno denomina “la cara B” de este entorno virtual. Ambos coinciden en que una mayor digitalización de nuestra vida podría agudizar los problemas de privacidad y seguridad que hoy en día ya existen en Internet.