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Economía

El FMI recorta un punto el crecimiento previsto para España este año, hasta el 4,8%, por la guerra en Ucrania y la inflación

  • En un contexto de ralentización generalizada, la rebaja de la previsión para España es menor que la de Alemania o Italia
  • Solo Irlanda crecerá más en 2022 y 2023, pero ningún país europeo mantendrá un desempleo tan alto, sin bajar del 13%

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El FMI rebaja al 4,8% el PIB de España en 2022 por la guerra de Ucrania y la inflación

El impacto de la guerra en Ucrania y el aumento de la inflación han llevado al Fondo Monetario Internacional (FMI) a recortar su previsión de crecimiento de la economía española un punto para este año y medio punto de cara al que viene, hasta dejarla en un 4,8% para 2022 y un 3,3% para 2023, en un contexto de ralentización generalizada que frenará significativamente el crecimiento económico del planeta cuando aún no se había superado la crisis de la COVID-19.

Pese a la notable rebaja respecto a hace tres meses, España sale mejor parado que otros países europeos en el último informe de Perspectiva Económica Mundial, que se publica este martes justo antes de la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial. Alemania e Italia, por ejemplo, ven reducidas sus perspectivas de crecimiento en 1,7 y 1,5 puntos, mientras que la Unión Europea y la eurozona pierden 1,1 puntos.

De entre las grandes economías europeas, sólo Francia tiene un recorte menor que España. Y el FMI sigue estimando que la española será la economía europea que más crecerá en 2022, con la única excepción de Irlanda y al mismo nivel que Malta, muy por encima de la media de la Unión Europea, que calcula en un 2,9%.

En cualquier caso, las estimaciones del Fondo se encuentran ya muy alejadas de las previsiones del Gobierno español, que aún no ha revisado el 7% que estimaba a finales del año pasado. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, admitía este lunes que habrá que modificar esos cálculos a la baja, como ya han hecho el Banco de España o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), aunque insistía en que el crecimiento seguirá siendo "robusto".

La amenaza de la inflación

La mayor amenaza para la economía española, tal como reconocía el propio Sánchez, es la inflación: los precios ya subían con fuerza antes de que Rusia invadiera Ucrania, pero la guerra ha espoleado esa escalada al disparar el coste de la energía, lo que incide en toda la estructura productiva. En marzo, el Índice de Precios al Consumo (IPC) se disparó al 9,8%, la tasa interanual más alta en 37 años.

En este sentido, el FMI es pesimista sobre la evolución global de los precios a corto y medio plazo: "Se espera que la inflación se mantenga elevada más tiempo que en la previsión anterior [de enero], a causa de la guerra, que inducirá aumentos en los precios de las materias primas y extenderá las tensiones inflacionistas", señala en el informe, que advierte que los bancos centrales pueden verse obligados a subir tipos de interés.

Para España, en concreto, el organismo con sede en Washington estima una subida media de los precios a lo largo del año del 5,3%, dos puntos más que la registrada en 2021 y, de confirmarse, la más alta en lo que va de siglo, aunque por debajo del 6,3% que vaticinaba hace unos días la AIReF. En 2023, según el FMI, esa subida se moderaría hasta el 1,3%, lo que apunta a proceso de inflación abultado, pero transitorio.

El paro más alto de toda Europa

En cuanto al resto de previsiones sobre la economía española, destaca la estimación de la tasa de desempleo para los próximos dos años, ya que, aunque las perspectivas son mejores que las de octubre de 2021 -cuando se publicó el último informe completo del FMI-, España sigue siendo el país con más paro de toda Europa.

Así, el informe estima que la tasa de paro se situará en el 13,4% en 2022 y que bajará ligeramente en 2023, hasta el 13,1%. Solo Grecia se acerca a esa cifras, mientras que países como Italia y Francia estarán por debajo del 10%, y Alemania o Reino Unido rozarán el pleno empleo.

Sobre la posición comercial de España, el FMI pronostica un leve superávit por cuenta corriente para 2022 y 2023, del 0,3% y el 0,4% del PIB, respectivamente. También muy por debajo de las grandes economías europeas, con la salvedad de Francia, que profundizará en su déficit comercial.

Todo ello, en cualquier caso, sujeto a notables incertidumbres: desde los atascos en las cadenas de suministros, que persisten tras la pandemia en muchos sectores, hasta los confinamientos masivos en China, la principal manufactura del mundo. Y por encima de todas ellas, la guerra en Ucrania. "La prioridad más inmediata es terminar con la guerra", recalca en el informe Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, consciente de que todas estas previsiones pueden ser papel mojado en apenas unas semanas.