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Coronavirus

La cuarta ola llega a las UCI, que no bajan del 40 % desde agosto: "No hemos tenido tiempo para dar altas"

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Una sanitaria revisa las constantes de un paciente ingresado en la UCI.
Una sanitaria revisa las constantes de un paciente ingresado en la UCI. EFE/EPA

Aunque la evolución ascendente de la pandemia es más sostenida que en repuntes pasados, la cuarta ola de la epidemia de coronavirus en España ocupa ya más del 21 % de todas las camas de UCI disponibles en nuestro país. Ahora bien, como la COVID-19 no es la única enfermedad que se atiende en los hospitales, los intensivistas sobre el terreno advierten de que en muchos territorios la saturación está en niveles máximos desde hace algunos días.

La ocupación de las UCI de España por pacientes COVID no baja del nivel de riesgo alto desde mediados de septiembre, según los datos de Sanidad. A partir de esta fecha y cada día sin excepción, los pacientes graves con coronavirus suponen más de un 15 % de las camas disponibles en este tipo de unidades. Este umbral marcado por el Ministerio establece el riesgo extra que suponen los ingresados con coronavirus, pero en las UCI también hay pacientes que no están afectados por la pandemia.

"Partíamos de una situación de ocupación elevada y, con este incremento, estamos ya al 100 %", insisten los médicos intensivistas consultados por DatosRTVE. Sin embargo, actualmente la ocupación total de pacientes con y sin coronavirus se encuentra en torno a la mitad de las unidades habilitadas.

Desde el pasado 23 de marzo, el departamento que dirige Carolina Darias, comparte en su informe diario de datos del coronavirus las cifras de ocupación no COVID. Es decir, da información de cuántas camas de UCI están ocupadas por pacientes con otras patologías. Teniendo en cuenta esta cifra, la saturación a nivel nacional no baja del 40 % desde mediados de agosto, y alcanzó picos del 60 % en la segunda ola y del 68 % en la tercera.

Desde las asociaciones de intensivistas valoran que esta discrepancia puede deberse a diferencias en el sistema de recuento de las camas disponibles. De cualquier modo, advierten de que en las apenas tres semanas que ha durado el descenso de la tercera ola no han tenido tiempo para dar suficientes altas.

Por encima del 60 % en Cataluña, Madrid, Cantabria, Navarra y La Rioja

Siete meses en riesgo extremo en Madrid y seis en Cataluña. Este es el tiempo que llevan en el máximo indicador de alerta las UCI de estas dos comunidades, que ya tienen ocupadas cerca del 80 % de las camas por pacientes de COVID-19 y de otras patologías, de acuerdo con los informes de Sanidad. En ambos territorios, los pacientes con coronavirus son actualmente más del 35 % del total y la tendencia hace prever que habrá más en las próximas fechas. Lo mismo ocurre en La Rioja, donde la ocupación total supera el 60 % y los pacientes con coronavirus son dos de cada cinco.

Sin embargo, la situación es distinta en Navarra y Cantabria. En el primer caso, los enfermos de COVID-19 todavía no han superado el umbral de riesgo extremo (25 %), pero tres de cada cinco camas ya están ocupadas, independientemente de la enfermedad de los pacientes. En el segundo, los infectados de coronavirus apenas superan el 15 %, pero las UCI están al 70 % de su capacidad.

Los datos del ministerio dan "una idea de que todavía hay capacidad para hacer más", pero "es orientativa", explica el presidente de la Asociación de Medicina Intensiva de la Comunidad de Madrid (SOMIAMA), Alfonso Canabal, que reconoce "diferencias" en la forma de presentar los datos.

Aunque desde Sanidad aseguran que el valor se calcula respecto al número de camas disponibles en cada jornada y sus datos resultan útiles para informar de la situación de la pandemia, "cuando analizas la capacidad en función de todas las camas de críticos que puede llegar a tener una comunidad autónoma, estás teniendo en cuenta todas las que pueden funcionar: incluyendo reanimaciones, coronarias, etc." y esto no siempre está operativo, explica Canabal.

El número de camas que los hospitales comunican a Sanidad varía cada día y cambia en función de las necesidades de cada centro, detrayendo recursos a otros ámbitos de la Sanidad. Madrid o Cataluña aumentaron las unidades coincidiendo con los incrementos de la segunda y la tercera ola, pero luego las redujeron.

En La Rioja, una comunidad más pequeña con tan solo un hospital con unidades de cuidados intensivos, los saltos son más pronunciados: pasan de unas 19 o 20 camas por cada 100.000 habitantes desde octubre y hasta comienzos de año, a más de 27 en algunas semanas de febrero.

La ocupación rebasa el 70 % en ocho provincias

La situación no es más halagüeña si se atiende a los datos por provincia: 15 están ya en riesgo extremo -con más de un 25 % de pacientes COVID en sus unidades de intensivos- y la ocupación total rebasa el 70 % en ocho de ellas.

Aplicando el criterio de Sanidad, que solo incluye en los informes la capacidad asistencial respecto a la COVID-19, Soria, con un 64 % de camas ocupadas, Lleida (56 %) y Girona (52 %) serían las provincias más afectadas. Pero, si se incorpora a los pacientes del resto de patologías, Girona tiene más personas ingresadas en UCI que Lleida (78 % frente a 70 %), aunque Soria sigue siendo la más saturada (94 %).

La ocupación global está por encima del 60 % en otras ocho provincias. Entre ellas están La Rioja, Navarra, Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, todas ellas con su UCI en riesgo extremo por la ocupación de pacientes con coronavirus.

"Cuando las oleadas están juntas, no nos da tiempo a dar altas", coincide el presidente de SOMIAMA. Canabal detecta mayor frustración, cansancio e irritabilidad entre los profesionales, que apenas han tenido tres semanas de descanso.

"Desde que se ha visto que empieza una cuarta oleada, los ánimos han bajado mucho en el personal", afirma el también responsable del servicio de UCI del Hospital de La Princesa, en Madrid. Los días atrasados que ya constaban como vacaciones en la planificación de su equipo tendrán que volver a posponerse.

Diario de dos meses en la UCI de un enfermo de COVID-19

Solidaridad entre hospitales: una alternativa a la suspensión de cirugías

Ante el incremento de pacientes en las UCI, el primer paso es ampliar las camas, pero también se abren espacios adicionales y se disminuye la actividad no COVID que se puede retrasar, explica a DatosRTVE el doctor Ricard Ferrer, presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) y responsable del servicio de cuidados intensivos del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

"Lo lógico es la colaboración", añade. Esto implica mover pacientes entre territorios, ya que, a su juicio, el traslado de equipos resulta más difícil. Para coordinar este mecanismo, en Cataluña se ha optado por organizar clústeres de hospitales, que asumen pacientes de otros centros o de otras provincias si tienen capacidad para hacerlo. "Si Lleida tiene una situación comprometida los pacientes se trasladan a Barcelona", explica Ferrer.

En Madrid, una comunidad uniprovincial, los traslados a través de límites administrativos comunitarios son más difíciles. "Derivar [pacientes] a otras provincias cercanas se me antoja difícil desde el punto de vista administrativo", reflexiona Canabal, que cree que eso requiere "acuerdos de alto nivel" que escapan de las manos de los profesionales.

Sin embargo, allí se está optando por utilizar lo que se ha denominado como el corredor del enfermo crítico. Un mecanismo coordinado entre los intensivistas, el Sistema de Salud y el SUMMA para trasladar pacientes de hospitales en zonas de salud más saturadas a otras que no lo estén tanto.

Además, explica Canabal, "el [Hospital de Emergencias Enfermera Isabel] Zendal está sirviendo de forma importante" estos días, porque "los grandes hospitales públicos de Madrid están manteniendo una ocupación COVID baja, al derivar los casos a este centro".

Actualmente este centro atiende a 451 pacientes, de los que 333 están en hospitalización, 72 en Unidades de Cuidados Intermedios (UCRI), 30 en UCI y 16 en rehabilitación. Según datos de la Comunidad de Madrid, desde que ingresó el primer paciente el 11 de diciembre de 2020, el Zendal ha recibido 3.953 ingresos; 234 más que todos los atendidos en el hospital temporal de IFEMA durante la primera ola de la pandemia.

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