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Coronavirus

El retraso de las vacunas complica la campaña de inmunización en Europa con la tercera ola disparada

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Una enfermera prepara una dosis de la vacuna de Pfizer en una residencia de Froendenberg, en el oeste de Alemania.
Una enfermera prepara una dosis de la vacuna de Pfizer en una residencia de Froendenberg, en el oeste de Alemania. Ina FASSBENDER / AFP

Los retrasos en el suministro de dosis anunciados en los últimos días por las farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca van a complicar la campaña de vacunación del coronavirus en Europa, en un momento en que el continente está inmerso en la tercera ola y con la amenaza que supone la cepa británica.

Pfizer, que fabrica la primera vacuna aprobada en la Unión Europea, anunció hace unos días que debía reducir su ritmo de entrega de forma temporal durante este mes de enero y principios de febrero con el fin de adecuar sus instalaciones para aumentar su capacidad de producción. La farmacéutica insistió desde un primer momento en que esa disminución en el ritmo de entrega no menguará las dosis comprometidas con la UE en el primer trimestre.

Sin embargo, la demora está alterando ya los planes de inmunización en países como España, donde por ejemplo la Comunidad de Madrid avanzó hace unos días que suspendía la vacunación de sanitarios de primera línea por falta de suministro. El retraso se ha trasladado al terreno político y han sido varios los gobiernos regionales que han criticado al Ministerio de Sanidad por el nuevo reparto de viales al que ha obligado la decisión de Pfizer.

Ante esta situación, la farmacéutica ha recomendado el uso de jeringuillas especiales para extraer una sexta dosis para un aprovechamiento total de los viales multidosis en los que el laboratorio distribuye su suero. Esto está motivando que las comunidades autónomas, encargadas de la vacunación, se estén apresurando para aprovisionarse de este tipo de jeringuillas que permiten que no se desperdicie ni un milílitro del fármaco.

 

"Golpe en la mesa" de la UE

A ello se suman los problemas de producción que ha reconocido AstraZeneca. La farmacéutica británica comunicó el viernes a la UE que va a recortar las entregas comprometidas de su vacuna para el primer trimestre en un 60%, pasando de las 80 millones de dosis previstas hasta 31 millones.

Todo ello en vísperas de que el próximo 29 de enero la Agencia Europea del Medicamento (EMA) se reúna para dar el visto bueno a la vacuna de AstraZeneca, siendo la tercera con permiso en la Unión, junto a la citada de Pfizer y la de Moderna. La UE ha encargado por adelantado a la farmacéutica británica 300 millones de dosis para sus socios con opción a otros 100 millones más.

La Unión Europea ha asegurado que los laboratorios mantendrán el calendario inicial de entregas de vacunas a partir de este lunes. Así lo ha señalado el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien ha insistido en que desde Bruselas han tenido que "pelear y dar un golpe en la mesa" para pedir claridad sobre las razones de estos retrasos y evitar que se alteren los planes de vacunación de sus socios.

Es el caso de Países Bajos, que había previsto vacunar a la mayoría de su población con el antídoto que ha desarrolado AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford.

Ahora, sin embargo, pasará de 2,3 millones de vacunas previstas en este primer trimestre a solo 920.000 viales, alterando las previsiones de su Ministerio de Sanidad, que ya había planeado la inmunización para cada sector de población definiendo "qué vacuna recibirá, cuándo y en qué cantidades". 

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Italia planea acciones legales

Mientras, Italia ha anunciado que emprenderá acciones legales contra AstraZeneca, como ya ha hecho con Pfizer, por este retraso, según ha afirmado su primer ministro, Giuseppe Conte.

"Recurriremos a todos los instrumentos y a todas las iniciativas legales, como ya estamos haciendo con Pfizer-BioNtech, para reivindicar el respeto a los compromisos contractuales y proteger a nuestra comunidad nacional", ha asegurado Conte en sus redes sociales.

Italia estima que recibirá 3,4 millones de dosis en vez de ocho como estaba estipulado en el primer trimestre del año. "Todo esto es inaceptable, nuestro plan de vacunación, aprobado por el Parlamento y ratificado por la Conferencia Estado-Regiones, ha sido elaborado en base a compromisos contractuales libremente firmados por las farmacéuticas y la Comisión Europea", ha denunciado.

Uno de los factores que preocupa a las autoridades europeas en el caso del retraso de Pfizer es la necesidad de una segunda dosis de este compuesto -al igual que en el de Moderna-, que debe inyectarse tres semanas después de recibir la primera, período que, según la EMA, nunca debe superar los 42 días para que proporcionen la inmunidad

Países Bajos apuesta por ampliar el intervalo entre dosis entre 35 y 42 días e Italia ha mostrado su inquietud por no contar con suero suficiente para aplicar la segunda dosis del compuesto en el período recomendado.

En España comenzó a aplicarse la segunda dosis el pasado domingo, tres semanas después de la primera, aunque por ahora solo el 0,15% de la población ha recibido la inmunización completa. Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, insistió el sábado en que el 70% de la población española podrá estar vacunada en verano.

Crisis en plena tercera ola

Esta crisis del suministro de vacunas se produce en uno de los momentos más complicados de la pandemia, con la tercera ola golpeando duramente a Europa, que tras Estados Unidos es la segunda región del mundo más afectada por la COVID-19 , con 31 millones de contagios y 689.000 muertos.

La situación está siendo muy complicada en España, con numerosas comunidades aplicando restricciones, pero también en Irlanda, República Checa o, especialmente, Portugal, donde la situación se ha descontrolado en las últimas semanas tras una primera ola en la que la incidencia fue mucho menor que en otros países europeos.

La cepa británica se extiende

Buena parte de culpa de ese incremento en casos de COVID es de la llamada cepa británica, que ya se ha extendido por el continente europeo y que, según afirman las autoridades sanitarias, es más contagiosa. Incluso el primer ministro británico, Boris Johnson, anunció el viernes que hay "evidencias" de que esta variante "está asociada a una mayor mortalidad", aunque el Ministerio de Sanidad español -que reconoce su mayor velocidad de transmisión- afirma que las personas contagiadas por esta cepa "no tienen mayor riesgo de padecer una enfermedad grave" ni afecta a la inmunidad natural ni a la eficacia de las vacunas.

Tampoco la OMS cree que esta cepa sea más letal y achaca el aumento de la mortalidad a la sobrecarga del sistema sanitario.

Lo que sí está claro es que la presencia de la cepa británica está llevando a las comunidades autónomas españolas a tomar más precauciones. Es el caso de Madrid, que desde este lunes adelanta a las 22:00 horas el toque de queda y a las 21:00 el cierre de la hostelería y el comercio no esencial, además de prohibir las reuniones de no convivientes en domicilios.

"La información que tenemos a día de hoy es que esta transmisión (de la cepa británica) está oscilando, depende de las zonas, entre un 7% en algunos centros de salud, y hasta un 33,5%", aseguró el viernes el viceconsejero de Salud Pública y Plan COVID-19 de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero, quien avanzó que esta variante puede convertirse en la "mayoritaria" en la región "en dos o tres semanas".

También en Cataluña, donde la velocidad de propagación y el número de contagios se han reducido en los últimos días, el riesgo que supone la cepa británica hace necesario mantener las actuales restricciones, según ha asegurado el secretario de Salud Pública de la Generalitat, Josep Maria Argimon, en una entrevista que publica este domingo La Vanguardia, en la que habla de un escenario "en ebullición".

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