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Brasil garantiza a los mercados externos la calidad de su carne tras un escándalo por falsificación

  • La Policía informó de una trama entre agentes públicos y directivos
  • Adulteraban las carnes ya vendidas con químicos o la fecha de caducidad
  • Brasil es el mayor exportador mundial de carne bovina y de pollo

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Brasil garantiza a los mercados externos la calidad de su carne tras un escándalo por falsificación

El presidente de Brasil, Michel Temer, ha garantizado a la sociedad y a embajadores de muchos de los países que compran carnes brasileñas que esos productos son sanos y que la mafia que los adulteraba ya no existe y sólo fue un caso "puntual".

La Policía Federal brasileña puso en marcha el viernes una enorme operación para desmantalar una trama de corrupción que involucraba a procesadoras de carne e inspectores agropecuarios del Ministerio de Agricultura y que autorizaba la comercialización de productos que no cumplian las normas de calidad o que, incluso estaban caducados o podridos.

La investigación salpica a 29 compañías, incluidas las dos gigantes brasileñas del mercado interno y para la exportación.

Temer asegura que era un "pequeño" grupo

Temer ha recibido en esta reunión, inusual una tarde de domingo, a una veintena de embajadores de países que figuran entre los 150 importadores de carnes brasileñas, a fin de responder a las dudas suscitadas por una mafia que adulteraba esos productos, tanto para el mercado local como externo.

El encuentro fue celebrado en el Palacio presidencial de Planalto, donde el mandatario garantizó que las investigaciones han permitido desarticular un "pequeño" grupo que integraba esa banda, y subrayó los rigurosos controles aplicados a las carnes brasileñas, "que han sido reconocidos por todos los importadores", dijo.

Precisó que, de 4.837 empresas de ese sector, sólo 21 están bajo sospecha, y que apenas una treintena de los más de 10.000 fiscales de vigilancia sanitaria que hay en el país están implicados.

"El objeto de la investigación no es el sistema de vigilancia sanitaria brasileño, sino unos pocos desvíos de conducta de unos pocos funcionarios y de unas pocas empresas", enfatizó.

"Para tranquilizar a los amigos", según dijo, agregó que el año pasado partieron de Brasil hacia otros países 853.000 embarques de carnes y que sólo 184 "tuvieron problemas, aunque por causa de los rótulos o asuntos menores, pero en ningún caso por su calidad".

Explotaciones "abiertas a inspecciones de países importadores

Temer dijo que las instalaciones de todas las empresas cárnicas que existen en el país "están abiertas para inspecciones o visitas de los países importadores" e incluso invitó a los embajadores a cenar hoy mismo en un conocido restaurante de carnes de Brasilia.

Explicó además que, desde el momento en que se desató el escándalo, todos los controles sanitarios han sido reforzados y que se multiplicó el número de inspecciones a empresas, incluso durante este fin de semana.

En la reunión participaron representantes de ocho ministerios, de la Policía Federal, que está a cargo de las investigaciones, y de las cámaras empresariales del sector agrícola y alimenticio, que es uno de los motores de la economía del país.

Según dijo en una rueda de prensa posterior el ministro de Agricultura, Blairo Maggi, desde que estalló el escándalo el pasado viernes ninguno de los países importadores de carnes brasileñas ha manifestado su intención de suspender esas operaciones.

Está "listo para responder y aclarar todo"

Reiteró que la Unión Europea (UE), China y otros países sí han pedido explicaciones, lo que consideró "absolutamente natural" y ante lo que Brasil "está listo para responder y aclarar todo".

No obstante, y aunque confío en que no sucederá, admitió que el el asunto "es preocupante", sobre todo por el impacto que pudiera tener una suspensión de compras de carnes por parte de "algún grupo de países".

Brasil es el mayor exportador mundial de carne bovina y de pollo, el cuarto en el segmento de cerdos, y las ventas externas de esos tres sectores representaron el año pasado el 7,2 % de ese comercio, con un 11.600 millones de dólares.

El mayor temor del Gobierno radica en posibles sanciones a las carnes brasileñas, en un momento en que la economía del país da algunas tibias señales de recuperación, tras dos años sumergida en una severa recesión.

La Policía Federal ha informado de que en esas irregularidades están implicados agentes públicos y directivos de empresas que los sobornaban para que avalaran la adulteración de carnes ya vencidas.

Entre sus prácticas, se comprobó el uso de químicos para mejorar el aspecto de las carnes, la falsificación de etiquetas con la fecha de validad o la inclusión de alimentos no adecuados para el consumo en la elaboración de embutidos.