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El terror islamista en el semillero africano

       
  • Al Qaeda en el Magreb Islámico es la organización extremista más fuerte
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  • Hay otros grupos que colaboran con AQMI en diferentes países
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  • Operan fundamentalmente en la franja del Sahel, un desierto en tierra de nadie

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La influencia de Al Qaeda en el norte de África

Conocer bien al enemigo es una de las enseñanzas que dejó el maestro Sun Tzu en El arte de la guerra: “Si conoces al enemigo y te conoces a ti, no necesitas temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria ganada, sufrirás también una derrota”.

La guerra en Mali y el múltiple secuestro de Argelia han puesto de  relieve la amenaza global, y en particular para Europa, que suponen Al Qaeda en el Magreb Islámico y  sus grupos satélites.

"Hay una retroalimentación de unos grupos con otros. AQMI estimula el combate de todos y pergeña los contactos personales y el trabajo en común. Comparten una visión radical del Islam y tienen capacidad para atravesar fronteras", advierte a RTVE.es el profesor de Relaciones Exteriores de la UNED, Carlos Echeverría.

¿Quién forma parte de la hidra del terror islamista en el continente africano?

Al Qaeda en el Magreb Islámico

Al Qaeda en el Magreb islámico es la marca de la red terrorista creada por Osama bin Laden que actúa en la franja del Sahel, un territorio que no entiende de fronteras políticas y donde operan la mayoría de sus efectivos: unos 3.000 combatientes. Los tentáculos de la organización se extienden a través de cientos de kilómetros, de Mauritania y Libia, y son una de las principales amenazas para Europa.

De origen argelino, su embrión es el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), una de las milicias que combatió durante la Guerra Civil de Argelia que causó más de 150.000 muertos en los años 90. En 2006, el GSPC se unió a Al Qaeda y en 2007 cambió su nombre.

AQMI es responsable de muchos de los secuestros de occidentales y locales en el Sahel, -cuyos rescates les sirven como fuente de financiación- y atentados terroristas en la zona. También controla el tráfico ilegal de armas, drogas y personas.

“Es la organización más importante de la zona y con más repercusión internacional. Lleva años intentando reclutar personal local de la zona en el Sahel para que se sumen a su causa”, advierte Luis de la Corte, profesor de la Universidad Autonóma de Madrid, experto en Seguridad y Defensa.

Establece alianzas oportunistas con otros grupos para lograr sus objetivos, que pasan por instalar bases de operaciones en diferentes países. En la mayoría de los casos, se tratan de relaciones basadas en motivos ideológicos –con grupos islamistas como, por ejemplo, Boko Haram en Nigeria-, pero también estratégicos, como en Mali, donde se alió con el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad para combatir al Gobierno de Bamako.

Ansar al Din

Los “partisanos de la fe” son un grupo salafista que tiene la particularidad de estar compuesto por militantes tuaregs que han asumido una versión radical del Islam similar a la de AQMI, con la que comparte estrechos vínculos.

Tienen una fuerte raigambre en Tombuctú y Kidal, de donde es originario su líder Iyad Ag Ghaly, conocido como ‘El Jeque’. Han logrado controlar gran parte del norte de Mali, donde aplican una versión estricta de la sharía, la ley islámica, que incluyen ejecuciones por lapidación, amputaciónes de manos a ladrones, flagelaciones…También han lanzado un campaña de destrucción de mausoleos y otros monumentos considerados por la UNESCO como patrimo de la Humanidad.

MUYAO

El Movimiento para la Unidad y la Yihad en África del Oeste comparte con Ansar al Din el objetivo de aplicar la ley islámica en todo Mali, aunque difiere en la forma, ya que es partidario del empleo de métodos terroristas en su lucha.

Sus militantes son de África Occidental y no norteafricanos, a diferencia de otros grupos. Se escindió en 2011 de AQMI, con la que sigue guardando una estrecha relación. Su bastión se encuentra en Gao y en el último año ha protagonizado numerosos secuestros de extranjeros, entre ellos los los de los cooperantes españoles Ainhoa Fernández y Enric Gonyalons, liberados en julio de 2012 tras ocho meses secuestrados.

Mojtar Belmojtar, 'El Tuerto'

Conocido como el yihadista “inalcanzable” por sus esquivos métodos terroristas, y también como “Míster Malboro”  entre la población local del Sáhara por ser un reconocido capo  traficante de cigarrillos y armas, Mojtar Belmojtar tiene un largo  historial de atentados y secuestros a sus espaldas. El último podría ser  el asalto a la planta gasística de BP, Sonotrach y Sotail que ha acabado, según la prensa local, en una matanza.

Belmojtar, veterano de Afganistán, donde se formó en combate antes de regresar a su Argelia natal, lleva dos décadas de militancia islamista.  Primero como miembro del GrupoIslámico de Argelia Armado (GIA) en la  guerra civil del país y luego como cofundador del Grupo Salafista para  la Predicación y el Combate, germen de AQMI.

Su relación con AQMI es muy estrecha. Era uno de  los líderes regionales de la organización hasta hace unas semanas,  cuando el líder supremo le retiró su condición de jefe de una de la  qatibas (brigadas)”, señala a RTVE.es, Luis de la Corte, profesor de la  Universidad Autonóma de Madrid, experto en Seguridad y Defensa. Ahora  está al frente del grupo radical que se autodenomina "Batallón de  Sangre".

Ha liderado secuestros –el más importante el de 32 turistas europeos  en 2003– y fue condenado en rebeldía a cadena perpetua por el asesinato  de 10 agentes de adunas en Argelia en 2007. Sus actividades delictivas como contrabandista le  han valido fuertes vínculos con los tuaregs, relaciones que ha  reforzado casándose con varias mujeres de las comunidades locales.

Boko Haram y Al Shabab, otros grupos extremistas

Las relaciones entre unos grupos y otros son difíciles de determinar pero existen. “Son capaces de mover personas y recursos con una enorme facilidad. Tienen capacidad de violar las fronteras estatales e interactúan entre ellos”, indica a RTVE.es el profesor Echeverría que, pone como ejemplo, a Boko Haram.

Este grupo salafista fundado en 2002 y con sede en Nigeria, busca, al igual que Ansar al Din y Muyao, la aplicación de la 'sharía' en todo el país. Ha sido autor de sangrientos atentados, muchos de ellos, dirigidos contra comunidades cristianas. Se calcula que en una década han matado a entre 3.000 y 10.000 personas.

Los expertos aseguran que probablemente haya militantes de Boko Haram combatiendo en el norte de Mali junto a sus compañeros ideológicos.

Al Shabab es otra organización islamista, radicada en Somalia, que  lucha para instaurar un Estado islámico de corte wahabí en Somalia. En 2012, anunció que se había unido a las filas de Al Qaeda, una forma de ganar más notoriedad y posiblemente ayuda extranjera, aunque en realidad sus objetivos y ámbitos de acción son locales, no globales. 

Aunque el pasado septiembre a Al Shabab perdió su mayor bastión, la ciudad costera sureña de Kismayo, los radicales aún controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el frágil Ejecutivo del país no ha impuesto su autoridad. Ha perpetrado centenares de ataques y secuestros. Este jueves anunció la ejecución del rehén francés, Dennis Allex, retenido desde 2009, tras la fallida operación de rescate de las fuerzas francesas.

¿Cómo se puede combatir el terrorismo yihadista?

Prevención: “Hay que hacer una labor de vigilancia. Prevenir la creación de nuevos focos de extremismo en aquellos países que tienen problemas de desgobierno, agujeros de soberanía que puedan ser aprovechados por los yihadistas para crear campos de entrenamientos, desarrollar actividades delictivas que les sirvan como fuentes de financiación e implantar la ley islámica”,

Control: "Una vez que estos grupos ya se han establecido hay que devolver la autoridad legítima a los Estados que tienen problemas para controlar partes de sus territorios. Perseguir a los grupos extremistas y ganarse a la población local aportándoles lo que gobiernos anteriores no han conseguido, como unas mínimas condiciones de vida y una mejor gestión de las diversidades étnicas”.

Luis de la Corte, Director del área de Estudios Estratégicos y de Inteligencia del Instituto de Cc. Forenses y de Seguridad de la UAM. 

¿Y en Mali?: “Hay que frenar al enemigo, debilitarlo y derrotarlo en el norte del país.  En paralelo también habrá que solucionar otra cuestiones como la de los tráficos ilícitos o la de los tuaregs. Las potencialidades que ofrecen esas situaciones de insatisfacción unidas a la semilla de estos grupos pueden volver a alimentar una hidra terrorista”.

Carlos Echeverría, profesor de Relaciones Internacionales de la UNED. 

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