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Tropas somalíes patrullan la ciudad de Kismayo, bastión de las milicias de Al Shabab

  • La importancia de la toma de Kismayo reside en su puerto
  • Los radicales han generado ingresos con las exportaciones

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Cientos de tropas somalíes y kenianas patrullan este lunes la ciudad portuaria de Kismayo, en el sur del país y bastión de los radicales islámicos de Al Shabab hasta la semana pasada, cuando anunciaron su retirada, según ha informado un portavoz militar.

"Hemos desplegado a 450 efectivos para patrullar la ciudad", ha explicado Farah Mohamud, portavoz de las fuerzas del gobierno, a Reuters. 

"Hemos visto cientos de tropas por las calles de la ciudad. Todos se desplazaban en grupos. No hay enfrentamientos, la ciudad está en calma", ha indicado a Efe Jama Ukun, residente en Kismayo.

Por su parte, el vecino Hawo Ali ha comentado a Efe que "las únicas tropas que están en la ciudad son somalíes (del Ejército Nacional de Somalia)".

"No he visto tropas kenianas (integradas en la Misión de la Unión Africana en Somalia, AMISOM) entrando a la ciudad. Los kenianos y otras tropas somalíes están aún en la playa (uno de los puntos desde donde se inició el asalto a Kismayo)", ha agregado Ali.

Sin embargo, ni el Gobierno de Somalia y ni AMISOM han confirmado aún que se encuentren dentro de Kismayo.

El pasado viernes, el Ejército de Kenia anunció que sus tropas habían penetrado en Kismayo, aunque Al Shabab aseguró que los combates tenían lugar fuera de la ciudad.

El puerto de Kismayo, punto clave para Al Shabab

La importancia de la toma de Kismayo reside en su puerto, que ha generado grandes ingresos para los radicales con las exportaciones, y que también es punto de entrada de armamento para Al Shabab.

No obstante, los radicales de Al Shabab controlan aún amplias zonas del centro y del sur del país, donde el frágil Gobierno somalí todavía no está en condiciones de imponer su autoridad.

El Parlamento somalí eligió el pasado día 10 a su nuevo presidente para los próximos cuatro años, Hassan Sheikh Mohamud, con lo que se dio por concluido el proceso de transición política en el país africano que se inició en 2004 bajo supervisión de la ONU, aunque Somalia se encuentra aún inmersa en un conflicto armado.

En él, las tropas multinacionales de AMISOM, el Ejército somalí, las Fuerzas Armadas etíopes y milicias pro-gubernamentales aliadas, combaten a Al Shabab, que el pasado febrero anunció su unión formal a la red terrorista Al Qaeda y que trata de instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país africano.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991,  cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.