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Soldados israelíes revelan malos tratos y abusos a niños y adolescentes palestinos

  • La organización Rompiendo el Silencio recoge 47 testimonios
  • Los soldados relatan malos tratos e incluso disparos gratuitos contra los menores
  • El Ejército israelí lamenta no haber sido informado con anterioridad de su publicación

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Soldados israelíes retienen a dos niñas palestinas mientras su madre es arrestada durante una manifestación en Nabi Saleh, Cisjordania, el 24 de agosto
Soldados israelíes retienen a dos niñas palestinas mientras su madre es arrestada durante una manifestación en Nabi Saleh, Cisjordania, el 24 de agosto.

Soldados de Israel relatan desde el anonimato en una publicación de una ONG israelí las palizas, abusos y humillaciones a niños y adolescentes palestinos que cometieron o presenciaron en los territorios ocupados entre 2005 y 2011.

El documento de Shovrim Shtiká ("Rompiendo el silencio", en hebreo), organización de soldados israelíes en activo y reservistas que denuncia la realidad de la ocupación, alberga 47 testimonios de más de treinta soldados israelíes sobre el trato a menores de Gaza y Cisjordania.

En el informe se habla de palizas gratuitas, de humillaciones, del uso de menores como escudos humanos, de arrestos arbitrarios, del miedo de los niños e incluso de disparos letales.

"Salió y le dio una paliza"

Un sargento primero cuenta su experiencia en Nablus (Cisjordania) en 2005: "Al principio apuntas tu arma a un niño de 5 años. Luego te sientes mal, diciéndote que no está bien. Luego llega un punto en que estás nervioso y harto de ir a un pueblo y que te tiren piedras (...) Una vez mi conductor salió y sin pestañear cogió a un chico y le dio una paliza. El chico estaba tan solo sentado en la calle".

"Los niños seguían tratando de pasar, así que cada mañana disparábamos en su dirección para asustarles, hasta el punto de que el fuego iba dirigido a sus piernas, las de chicos que estaban de pie en la playa o en un bote en el agua", explica por su parte un sargento primero de la Marina que patrullaba la costa de Gaza.

Varios de los relatos corresponden a Hebrón, la ciudad del sur de Cisjordania que tiene un asentamiento judío en su interior. Allí, en 2010, un sargento primero acabó "creyendo que no hay un enemigo" tras meses de detener únicamente "niños, adolescentes o algún doctor". "Nunca sabes sus nombres, nunca hablas con ellos, siempre lloran y se cagan en los pantalones", agrega.

Un sargento primero en la misma ciudad también habla del miedo de los pequeños: "Recuerdo oirle cagarse en los pantalones cuando le sacamos del jeep. Recuerdo otra vez en que uno se hizo pis. Me volví tan indiferente, no podía importarme menos. Se cagó en los pantalones. Le oí hacerlo. Fui testigo de su vergüenza. Lo olí, pero no me importó".

Uno de los hombres a cargo de un sargento primero en Hebrón obligaba a los niños a "separar las piernas frente a un muro" y les "golpeaba entre las piernas con una vara de metal" mientras les obligaba a cantar el himno nacional israelí. "Si no cantaban al unísono, se llevaban un golpe con la vara en la rodilla", agrega.

Otro caso de agresión gratuita fue presenciado por un sargento primero en Salfit, en el norte de Cisjordania: "Un árabe fue llevado al baño a orinar y un soldado le golpeó y le puso en el suelo cuando estaba esposado y con los ojos vendados. El chico no era maleducado ni había hecho nada para provocarle odio o nerviosismo. Fue porque sí, porque es un árabe. Tendría quince años y no había hecho nada".

La publicación acaba con un revelador testimonio sin violencia ni humillación: "Estábamos en Ariel (colonia judía en el norte de Cisjordania), donde poníamos retenes sin entender por qué (...) Ponías un retén por aburrimiento, te sentabas una horas y luego seguías". "Una vez -prosigue- vi a unos niños (palestinos) pasar y uno de los chicos, un reservista que hablaba árabe, quería saber qué estudiaban. No lo hizo con mala intención. Vi entonces que el niño se hacía pis en los pantalones mientras el soldado trataba de bromear con él... cómo ambos mundos están simplemente desconectados. El chico bromeaba y el niño se moría de miedo".

Consultado por Efe, el Ejército israelí lamentó que Shovrim Shtiká haya rechazado de nuevo proporcionarles los datos antes de la publicación del informe para poder investigar las alegaciones.

"Al recopilar testimonios durante largos periodos de tiempo y rechazar proveer detalles adicionales, la organización prueba sus verdaderas intenciones: en vez de facilitar una investigación apropiada, busca generar publicidad negativa sobre el Ejército israelí y sus soldados", respondió en un comunicado.