Qué sabemos y qué queda por saber del 23-F: las claves del golpe de Estado
- El Gobierno va a desclasificar los documentos relacionados con el golpe de Estado del 23-F
- Este lunes se cumplen 45 años de la intentonta golpistas de Antonio Tejero
Con cada aniversario del golpe de Estado del 23F, siempre aparecen las mismas sombras y dudas sobre el papel qué jugó cada protagonista esa jornada crítica para la democracia española. Cuando se cumplen 45 años de la intentona golpista todavía quedan incógnitas sobre lo que ocurrió aquel día.
Este lunes, el Gobierno ha anunciado que desclasificará "el 100%" de los documentos relativos al 23F, según fuentes del Ejecutivo. Aunque no ha concretado exactamente qué habrá en ese "más de un centenar" de archivos, que estarán a disposición de los ciudadanos a partir de este miércoles. Se trata de fondos dispersos en distintas instituciones.
¿Qué pasó el 23 de febrero de 1981?
Eran las 18.23 horas del 23 de febrero de 1981 cuando un grupo de guardias civiles, bajo el mando del teniente coronel Antonio Tejero, irrumpió en el Congreso de los Diputados. En ese momento se votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, de Unión de Centro Democrático (UCD), como presidente del Gobierno, después de que Adolfo Suárez hubiera dimitido el 29 de enero de ese mismo año.
Al grito de "¡Quieto todo el mundo!" y con pistola en la mano, Tejero ordenó a los diputados que se echaran al suelo. Tan solo tres permanecieron en su asiento, desafiando la orden de tirarse al suelo: el dimitido Suárez, el vicepresidente del Gobierno, Manuel Gutiérrez Mellado, y el líder del Partido Comunista, Santiago Carrillo.
Gutiérrez Mellado llegó a forcejear con Tejero y el teniente coronel de la Guardia Civil y sus acompañantes llegaron a lanzar disparos al aire con pistola y subfusiles, unos disparos que aún son visibles en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Un capitán que acompañaba a Tejero aseguró a los parlamentarios la pronta llegada de una 'autoridad militar competente' para disponer lo que fuese procedente.
Sobre las 21.00 horas, el teniente general Jaime Milans del Bosch dio la orden de sacar los tanques a las calles de Valencia y declaró el estado de excepción en su región militar. Otros militares trataron de movilizar a las fuerzas de la División Acorazada de Brunete, en Madrid, aunque no lo consiguieron.
El general Alfonso Armada entró en el Congreso sobre las 23,50 horas para despachar con Tejero y con la pretensión de ser nombrado jefe de un Gobierno de concentración nacional, pero el teniente coronel defendía la creación de una junta estrictamente militar.
Sobre la 1.15 de la madrugada, el rey Juan Carlos I dio un discurso televisado en el que ordenó a los militares sublevados que se retirasen a sus cuarteles. Durante unas 18 horas, Tejero mantuvo en vilo a todo el país. Pasado el mediodía del 24 de febrero, los asaltantes del Congreso se entregaron tras haber liberado a los diputados retenidos.
Los antecedentes del golpe de Estado
Solo habían pasado seis años del fin de la dictadura. En 1975 había muerto el dictador Francisco Franco, y España había iniciado el camino de la Transición hacia la democracia. Días después de la muerte de Franco, Juan Carlos I fue proclamado rey de España. En 1976, el monarca impulsó a Adolfo Suárez como presidente del Gobierno, una persona que ya había desempeñado varios cargos en gobiernos franquistas.
En 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas, que ganó la UCD, al frente de la cual estaba el propio Suárez, y que obtuvo 165 escaños. El PSOE se convirtió en la segunda fuerza, con 118 escaños. E irrumpieron dos partidos nacionalistas: Pacte Democràtic per Catalunya (PDPC) de Jordi Puyol, y del que derivó años después CiU, y el PNV, con nueve y ocho escaños respectivamente.
Además, ese año se produjo la legalización del PCE en abril de 1977, y al año siguiente se aprobó la Constitución. Al mismo tiempo, en aquellos años se incrementó la violencia terrorista de ETA, en especial entre 1978 y 1980, los llamados 'años de plomo' en los que la gran mayoría de víctimas eran militares, guardias civiles o policías.
Quiénes fueron los protagonistas y qué papel jugó cada uno
Antonio Tejero es el rostro más visible del golpe de Estado. Fue condenado en 1983 a 30 años por su participación en la asonada, expulsado del cuerpo e inhabilitado. Fue encarcelado y pasó por distintos centros hasta que en 1996 salió en libertad condicional. Nacido en 1932, sigue con vida, pero alejado de la vida pública. Una de las últimas ocasiones en las que ha sido visto fue durante la exhumación de los restos de Franco, sumándose a los manifestantes que protestaban por el traslado del dictador desde el Valle de los Caídos al cementerio de Mingorrubio en octubre de 2019.
Jaime Milans del Bosch era el capitán general de la III región militar. Se sumó a la sublevación sacando los tanques a las calles de Valencia y decretando el estado de excepción. Fue condenado a 30 años y expulsado del Ejército. Al cumplir 75 años, en 1991, fue puesto en libertad. Murió en 1997 a causa de un tumor cerebral.
Alfonso Armada, instructor militar de Juan Carlos I, ocupó el cargo de secretario general de la Casa del Rey tras la muerte de Franco, puesto del que fue relevado en 1977. Su papel en el golpe fue ambiguo. Aseguró que actuaba en nombre del rey. Trató de llevar a cabo lo que se ha denominado 'Operación Armada', que era establecer un Gobierno de concentración nacional que presidiría él mismo con ministros de varios partidos. Fue condenado a 30 años de cárcel y pérdida de empleo, pero solo cumplió cinco años porque el Gobierno de González le indultó por razones de salud y por haber acatado la Constitución. Murió en 2013 a los 93 años.
El discurso de Juan Carlos I en TVE en la madrugada del 24 de febrero anunciando que la Corona respaldaba la Constitución y la democracia fue decisivo para acabar con el levantamiento militar.
José Juste fue uno de los militares leales que contribuyeron al fracaso del golpe de Estado. Estaba al mando de la División Acorazada Brunete. Algunos de sus subordinados trataron que movilizara a la unidad, pero se mantuvo firme y, tras hablar con el secretario general de la Casa Real, Sabino Fernández Campo, decidió no hacerlo.
Guillermo Quintana Lacaci era capitán general de Madrid en el momento del golpe. Su lealtad al rey le llevó a impedir la salida de las tropas en la capital de España, lo que supuso otro obstáculo para el éxito de los golpistas. En 1984 fue asesinado en un atentado cometido por la banda terrorista ETA.
Juan García Carrés, exdirigente del Sindicato Vertical, fue el único civil condenado por el 23-F. Su papel en el golpe se centró en facilitar las conversaciones entre Tejero, Milans y otros implicados, aunque durante el juicio negó su participación. Fue condenado a dos años y murió en 1986, poco después de su puesta en libertad.
Qué grandes incógnitas siguen abiertas
Uno de los secretos aún por desvelar del 23-F es la identidad del llamado 'Elefante Blanco', la alta personalidad militar que supuestamente debía presentarse en las Cortes y hacerse con las riendas del golpe. Algunos analistas consideran que el 'Elefante Blanco' era un mero símbolo del Ejército en su conjunto. Otros atribuyen ese título a Armada, quien siempre lo negó.
La versión oficial confirmada en las sentencias del juicio contra los golpistas deja algunas sombras como quién estuvo realmente detrás de todo y sobre si existió una llamada 'Transición paralela' promovida desde los sectores más conservadores de la sociedad.
De hecho, durante el juicio del 23-F, Milans del Bosch declaró que Armada, Tejero y él habían preparado el golpe por "patriotismo" y aseguró que Armada les había prometido que el rey estaba al corriente.
También queda por aclarar el papel de miembros del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid), el servicio de inteligencia de España entre 1977 y 2002, y antesala del actual Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en la preparación del asalto, el papel de altos mandos que fueron absueltos en el juicio, y si hubo servicios de inteligencia extranjeros que tuvieron conocimiento previo de la conspiración.
Qué se podría desclasificar ahora
Entre los documentos que se prevé que salgan a la luz el próximo miércoles está el archivo judicial custodiado por el Tribunal Supremo: el sumario completo del juicio celebrado ante el Consejo Supremo de Justicia Militar, que consiste en 89 legajos con declaraciones de los implicados, grabaciones y conversaciones telefónicas de aquella noche, recursos y expedientes.
También siguen bajo secreto los documentos elaborados o recopilados por el Cesid, y entre ellos, el 'Informe Jáudenes', redactado en abril de 1981 por el teniente coronel Juan Jáudenes Jordana, y que trata sobre el papel de los agentes en el golpe de Estado. Otra parte de la documentación que podría salir ahora a la luz es la referente al papel exacto de Juan Carlos I y de la 'Operación Armada'.
La documentación sobre el Cesid permanece clasificada al amparo de la Ley 9/1968 de Secretos Oficiales, que no establece plazos de desclasificación automática. Esto implica que la información clasificada puede permanecer secreta indefinidamente, salvo decisión expresa del Consejo de Ministros. El Supremo dictaminó en su momento que la documentación clasificada del 23-F debía mantener tal condición durante 25 años tras la muerte de los procesados o 50 años después del intento de golpe de Estado, lo que situaría el límite en el año 2031.
Tampoco se conocen aún las escuchas telefónicas y comunicaciones interceptadas entre Zarzuela, La Moncloa y las capitanías generales durante aquellas horas críticas de febrero de 1981, documentación que podría aclarar incógnitas sobre cuestiones como el papel de los servicios de inteligencia o conocer cómo intervino el rey Juan Carlos I. En sus recientes memorias publicadas, el rey emérito dijo que no tiene nada que ocultar, que no sabía nada, y que le traicionó el general Armada.