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Un mes para Milán-Cortina 2026: los Juegos de Invierno que rozarán la paridad total

Los anillos olímpicos, con sus cinco aros multicolores, se presentan en primer plano, contrastando con un fondo montañoso cubierto de nieve y una estructura con luces, evocando un evento deportivo de gran envergadura.
Los anillos olímpicos en el Estadio Olímpico de Curling de Cortina Claudia Greco / Reuters
Ainara Pérez Muñoz

Dentro de un mes, el invierno dejará de ser solo una estación para convertirse en escenario. El silencio de las montañas romperá con el sonido de las cuchillas y los aplausos.

Serán algo más de dos semanas de competición en las que el mundo volverá a detenerse para mirar hacia la nieve y el hielo, donde el margen de error es mínimo y cada fallo se paga caro. Los Juegos de Invierno regresan con su mezcla de épica, precisión y resistencia.

Pero si hay algo por lo que pasarán a la historia en 2026, más allá de que vuelven a Italia veinte años después de Turín 2006, es por su avance decisivo hacia la igualdad de género en el deporte olímpico. Según anunció el Comité Olímpico Internacional (COI), el programa de competición contará con una cifra récord de pruebas femeninas, que representarán un 47% del total, un dato sin precedentes en unos Juegos de Invierno y que acerca como nunca al movimiento olímpico a la deseada paridad.

Milán-Cortina 2026 incluirá 50 pruebas femeninas, cuatro más que en Pekín 2022 y seis más de PyeongChang 2018. En número de deportistas también empieza a reflejarse la igualdad en esta edición: de los 2.900 cupos de atletas previstos para los Juegos, aproximadamente 1.362 estarán destinados a mujeres y 1.538 a hombres.

Un largo camino hacia la igualdad

La evolución ha sido notable. En los primeros Juegos, celebrados en Chamonix (1924), la presencia femenina fue prácticamente testimonial: 11 mujeres, que solo pudieron participar en patinaje artístico.

Hasta hace poco, las diferencias seguían siendo claras. En Sochi (2014), por ejemplo, el porcentaje de pruebas femeninas era sensiblemente inferior al actual, y muchas modalidades todavía no ofrecían competiciones para mujeres o lo hacían en condiciones de menor visibilidad.

Por tanto, el cambio ha sido en la última década y no ha sido casual. Responde a una estrategia del COI, que desde hace años impulsa reformas para garantizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Estas medidas incluyen la incorporación de nuevas pruebas femeninas, el aumento de competiciones mixtas y la revisión de cuotas de participación para equilibrar el acceso a los Juegos.

Más pruebas, más oportunidades

El aumento de estas pruebas femeninas supone, en la práctica, más oportunidades de competir, más medallas en juego y mayor visibilidad para las atletas. Para muchas deportistas, especialmente en disciplinas tradicionalmente dominadas por hombres, la inclusión de nuevas pruebas representa un reconocimiento largamente esperado y una plataforma para inspirar a nuevas generaciones.

Además, el crecimiento del programa femenino va acompañado de una mayor profesionalización. Federaciones internacionales, comités nacionales y patrocinadores encuentran en este nuevo escenario un incentivo para invertir en el desarrollo del talento femenino, mejorar las estructuras de entrenamiento y reforzar los calendarios competitivos.

Milán-Cortina 2026 también refuerza la presencia de competiciones mixtas, que contribuyen de forma indirecta a la igualdad de género. Estas pruebas, en las que hombres y mujeres compiten juntos como equipo, han ganado popularidad en los últimos ciclos y simbolizan una nueva manera de entender el deporte de alto nivel.

Las pruebas mixtas no solo equilibran la representación, sino también ofrecen formatos atractivos para el público y proyectan una imagen distinta del deporte de alto nivel.

Un impacto que va más allá del deporte

Los Juegos Olímpicos tienen un significado que trasciende el ámbito puramente deportivo. Son uno de los eventos mediáticos más seguidos del planeta, y la imagen que proyectan influye en la percepción social del papel de las mujeres en el deporte.

Verlas compitiendo por medallas, ocupando espacios centrales en las retransmisiones con historias de éxito, hace que se creen precedentes. Para niñas estas referentes pueden ser decisivas a la hora de iniciarse o continuar con el deporte.

Lo que aún queda por hacer

Pese al avance histórico que supondrá Milán-Cortina 2026, el camino hacia la igualdad total aún no está completamente recorrido. Muestra que todavía existen márgenes de mejora, especialmente en determinados deportes con una base femenina menor o con estructuras de desarrollo más recientes.

El reto para futuras ediciones será consolidar este equilibrio y, si es posible, alcanzar la paridad plena tanto en número de atletas como en pruebas. El COI ya ha señalado que la igualdad de género seguirá siendo uno de los pilares de su agenda olímpica, lo que hace prever nuevos avances en los Juegos posteriores.

Pase lo que pase, cuando se encienda el pebetero en Italia, no solo se inaugurará una nueva edición olímpica, también se celebrará un avance hacia un deporte más justo y más representativo.