Enlaces accesibilidad
España 2-3 Inglaterra | Análisis

El fútbol no es solo posesión

Por
Inglaterra frena en seco a España

Inglaterra le ha enseñado a España que hay otras maneras de jugar al fútbol, que no todo es posesión y es una lección que ha sido dura de aprender. Los 'pross' se han impuesto en el tercer partido de la Liga de Naciones a los españoles para mantenerse vivos en la lucha por estar en la 'final four' del mes de junio.

Una mala primera parta fue suficiente para que Luis Enrique cosechará su primera derrota como seleccionador de la absoluta y volver así a la tierra, un aviso del que seguro toma buena nota el asturiano de cara al futuro.

Esa mala primera mitad contrastó con la segunda, donde se vio a una mejor España, falta de puntería, pero sin dejar salir a la contra a un rival que sabe mucho de eso. El partido acabó con un 2-3 desfavorable para España.

El resultado no, pero la posesión sí que se decantó del lado español, con un 70 por ciento en su haber. Es decir, para anotar dos tantos, la selección necesitó completar 703 pases, disparar 25 veces y sacar un total de 12 corners en los 97 minutos que duró la contienda.

Sin embargo, Inglaterra solo tuvo el balón un 30 por ciento de ese tiempo, en los que hizo efectivos 203 pases, es decir, 500 menos que España. Tampoco realizó ningún saque de esquina y únicamente hizo tres disparos entre los tres palos, la mitad que su rival, para llevarse los tres puntos del Villamarín.

Y ¿cómo se logra eso?, pues con ayuda del rival y siendo muy efectivo a la contra, poniendo mucha velocidad y fútbol directo en cada acción de la que se dispone.

Southgate hace los deberes

España comenzó mandando en el Villamarín, incluso, tuvo las primeras ocasiones para haberse puesto por delante, pero Soutghate es un entrenador que sabe estudiar a su rival y parece que hizo muy bien los deberes.

El seleccionador inglés planteó una estrategia sencilla y a la que está acostumbrada la Roja, pero a diferencia de otros rivales, los 'pross' si tienen la calidad para aprovechar sus momentos a lo largo del partido.

Una de las marcas de Luis Enrique, también de su antecesor en el cargo, Julen Lopetegui, y que se perdió con la transición de Hierro, es la presión tras pérdida. Una estrategia muy efectiva para evitar las salidas del balón del rival, pero muy peligrosa si el equipo no ha cogido los automatismos o está falto de viveza.

Así llegó el primer gol de los ingleses, con una presión de Aspas al defensor que obligó a darle el balón al portero, una posición en teoría beneficiosa para quien hace retroceder al equipo, pero que se volvió en contra de España por una mala decisión de Busquets.

El 'timón' de la selección se fue a presionar al portero y dejó descubierta su posición. Un balón en largo con espacios que fue suficiente para que Sterling hiciese el primero. Tampoco estuvieron libres de culpa los centrales.

Ni Sergio Ramos ni Nacho estuvieron a la altura en todo el partido. Al capitán se le vio lento, perdiendo todas las batallas que le echó a Kane. Mientras, el canterano del Madrid tampoco estuvo a la altura de lo requerido. Ambos permitieron el segundo gol en una mala marca a Kane, que recibió un pase de más de 50 metros de su portero. Los dos le dejaron darse la vuelta para encontrar el espacio para el pase.

La defensa hizo aguas

El asunto de los laterales volvió a dar que hablar. Luis Enrique no ha alineado a la misma pareja de laterales desde que es seleccionador. En el primer duelo ante Inglaterra en Wembley puso a Carvajal y a Marcos Alonso.

Ante Croacia puso a Carvajal y a Gayá, pero la lesión del madridista hizo que probase ante Gales con Gayá, de nuevo, y Azpilicueta en el lado derecho. En el Villamarín, el asturiano ha sacado a Marcos Alonso por la izquierda y a Jonny, por la derecha.

Todos los equipos necesitan de automatismo y una defensa que no se conoce es una defensa peligrosa. Esta zona del campo ya le pasó factura a España durante el pasado Mundial de Rusia.

La labor del mediocentro también es la de dar seguridad y cobertura a los defensores, pero Busquets tuvo una de sus peores primeras partes que se le recuerda con la selección. Pero no todo fue malo. La segunda parte y los cambios, sobre todo la entrada de Ceballos y Alcácer, le sentaron muy bien al equipo.

El sevillano demostró es uno de esos jugadores que está a otro nivel, ve el fútbol de otra manera. Mientras, el valenciano dejó patente que cuando un delantero está en pleno idilio con el gol, siempre hay que ponerlo.

Alcácer anotó nada más entrar al campo y Ceballos encontró esos espacios que estaban siendo tapados por los ingleses. También Thiago hizo un gran partido, siendo uno de los mejores sobre el terreno del Villamarín.

España volvió a tropezar con la misma piedra, esa con la que siempre se topa cuando los rivales se cierran atrás, que combinado con un día aciago en defensa, generan el cóctel que peor resaca deja a la selección española.