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Rusia celebra el 9 de mayo el Día de la Victoria, que conmemora el triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi. Es un día de exhibición y demostración de fuerza militar en desfiles y celebraciones en todo el país. Pero este año las celebraciones se limitaron a Moscú y San Petersburgo, sin armamento pesado y con rumores de medidas de seguridad adicionales en torno a Putin. El Kremlin temía que los drones ucranianos atacasen el desfile. ¿Ha demostrado una debilidad el presidente ruso? Se lo preguntamos a Carmen Claudín, investigadora senior no residente del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB), y a María Domanska, investigadora senior del OSW, Center for Easter Studies.

La Plaza Roja ha acogido un desfile sin tanques ni misiles por la inseguridad de la guerra. Putin honró a los caídos soviéticos mientras defendía su ofensiva en Ucrania, ahora en su quinto año, acusando a la OTAN de agresión constante.

Pese a la tregua de tres días promovida por Trump, el Kremlin reforzó el blindaje de seguridad. Se cortó el internet móvil y se revocaron acreditaciones a la prensa extranjera para ocultar una imagen de vulnerabilidad ante los drones ucranianos.