Ángel, propietario de un bar en la localidad cordobesa de Adamuz, no olvidará a Guillermo, de ocho años, cuando llegó herido en brazos de su hijo al hospital de campaña improvisado tras el accidente ferroviario. "El chiquillo tenía una herida en la cabeza, venía empapado y nervioso", relata Ángel a RTVE Noticias.
El padre llegó al cabo de un rato y "se desmoronó" al reencontrarse con su hijo. Ahora, a Ángel le gustaría contactar con ellos para saber si la familia se pudo reunir al completo y confía en que incluso vuelvan algún día a Adamuz, un pueblo que ha quedado marcada por la tragedia del pasado domingo.
Foto: JAVIER GARRIDO / RTVE