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La investidura de Pedro Sánchez arrancará el 22 de julio

  • La primera votación tendrá lugar el 23 de julio y habrá previsiblemente una segunda votación el día 25
  • Sánchez no cuenta con los apoyos garantizados de Unidas Podemos ni de otras formaciones para ser investido

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El debate de investidura de Pedro Sánchez comenzará el 22 de julio

El inicio de la investidura de Pedro SánchezEl anuncio este martes de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, supone a día de hoy la única certidumbre sobre el futuro del presidente del gobierno en funciones, que arrancará previsiblemente la próxima semana una nueva y definitiva ronda de contactos para conseguir los apoyos que le permitan mantener un Ejecutivo socialista.

Según ha explicado Batet en rueda de prensa, la sesión de investidura comenzará el lunes 22 de julio con la intervención del candidato a partir de las 12:00 y por la tarde le llegará el turno a partir de las 16:00 a los partidos políticos. La primera votación tendrá lugar el día siguiente, el 23 de julio, y previsiblemente -no se espera que Sánchez obtenga una mayoría absoluta de votos a favor ese día- habrá una segunda votación 48 horas más tarde, el día 25, en la que Sánchez deberá conseguir más 'síes' que 'noes' para ser investido presidente.

Batet ha justificado la fecha en que el candidato tenga "margen" de tiempo para buscar los apoyos, pero a día de hoy, éstos no están garantizados. De fracasar la investidura, el presidente en funciones tiene dos opciones: tratar de buscar de nuevo los apoyos de los partidos para someterse a una segunda sesión de investidura o convocar elecciones.

La fecha límite para la primera votación de una segunda sesión de investidura está en el 21 de septiembre, con una segunda votación de ser necesario el 23 de ese mes. Si Sánchez tampoco pudiera ser investido antes del 23 de septiembre, debería convocar elecciones, como tarde, para el 10 de noviembre.

Calendario de la investidura

Calendario de la investidura. RTVE.es

Al igual que ha explicado Batet, fuentes de Moncloa exponen que se ha tenido en cuenta la posibilidad de que haya que repetir elecciones para establecer la fecha del debate de investidura el 22 de julio, aunque han matizado que "el Gobierno no quiere elecciones" sino conformar un Ejecutivo en julio. "Estas dos semanas y media son las de verdad, hasta ahora ha abido tanteos y ahora hay que afinar estrategias", matizan.

Sin el apoyo garantizado de Iglesias y con todos los escenarios abiertos

Han pasado 66 días desde que el 28 de abril el PSOE ganara las elecciones con una gran ventaja de 123 escaños frente a los 66 del PP, convirtiéndose en el único superviviente de un bipartidismo ya aniquilado por las nuevas formaciones políticas. Era un buen resultado para los socialistas, pero se quedaba a gran distancia de los 176 necesarios para la mayoría absoluta y los 42 diputados de Unidas Podemos no llegaban a garantizar la gobernabilidad. Dos meses y cuatro reuniones más tarde, las posturas de ambos partidos permanecen encalladas.

Iglesias se mantiene enrocado en exigir un gobierno de coalición en proporción a los resultados del 28A y podría estar dispuesto a dejar caer a Sánchez en una primera sesión de investidura como método de presión para negociar ministros de Podemos de cara a un segundo debate en septiembre.

La negativa de Sánchez a un gobierno de coalición tiene una doble motivación, como ya han expuesto los socialistas en varias ocasiones. La primera, es que ambas formaciones no suman una mayoría que no dependa de otras formaciones. Y precisamente la segunda, es que otros partidos que sí podrían estar dispuestos a apoyar una investidura de Sánchez, amenazan con no hacerlo si en el próximo Gobierno hay ministros de Podemos, como anunció Coalición Canaria durante la primera ronda de contactos.

La oferta alternativa, por tanto, es un gobierno de “cooperación” donde miembros de Unidas Podemos ocupen algunos puestos de responsabilidad en la Administración. Pero Iglesias y los suyos rechazan siquiera contemplar esta propuesta y se limitan a afirmar que no han recibido oferta alguna.

Pero si el elemento de presión de Iglesias es amenazar con dejar caer a Sánchez en una primera investidura, el del líder socialista es justamente advertir con que pueda no someterse a una segunda y que haya repetición de elecciones, un escenario que podría hundir definitivamente a Unidas Podemos, que vio sus fuerzas reducidas casi a un tercio de las que tenía en el Congreso antes del 28A.

Presión sobre Ciudadanos

Mientras, Sánchez está apelando a la “responsabilidad” de PP y Ciudadanos para que se abstengan en su investidura y “no bloqueen” las instituciones ni la gobernabilidad. La semana pasada se reunió con el líder popular, Pablo Casado, quien le trasladó de nuevo su negativa a esta posibilidad, y el de Ciudadanos, Albert Rivera, ni siquiera respondió la oferta del presidente en funciones de reunirse en La Moncloa, sino que mantiene en declaraciones a los medios su negativa a abstenerse y no participará tampoco en la nueva ronda de contactos.

Del mismo modo, Sánchez en su comparecencia posterior al Consejo Europeo ha acusado al líder de Cs,  Albert Rivera, de no tener "un mínimo decoro" institucional por haber dicho que no piensa reunirse con él dentro de la nueva ronda de contactos y ha recordado que, aunque él tenía muchas diferencias con su predecesor Mariano Rajoy, siempre que este le llamó él acudió, por "respeto" a las instituciones, a la democracia y a los españoles.

Sánchez acusa a Rivera de no tener el "mínimo decoro" de reunirse con él

Sánchez juega con la baza de que los socialistas se abstuvieron en la investidura del popular Mariano Rajoy en 2016, pero el PP recuerda en todo momento que Sánchez renunció a su acta de diputado para no votar en contra de su partido y que el contexto era diferente, ya que la investidura se producía después de una repetición de las elecciones de diciembre de 2015. El PP insta, sin embargo, a Ciudadanos a abstenerse, algo a lo que no está dispuesto Rivera, quien rechaza incluso acudir a la nueva ronda de contactos, justificándose en los pactos de Sánchez con las formaciones independentistas y su postura respecto a Cataluña.

Pero en Ciudadanos ha surgido un debate dentro del núcleo duro de la formación entre quienes se aferran al liderazgo de Rivera y quienes critican la “deriva” del partido hacia el PP y sostienen que Cs debería abstenerse para facilitar la gobernabilidad. Una crisis interna, la mayor del partido, que deja ya dimisiones como la de Toni Roldán o Javier Nart de la Ejecutiva. Rivera, por su parte, ha ‘invitado’ a sus críticos a abandonar el partido y crear una nueva formación.

Sánchez intenta no depender de los independentistas

Entretanto, una baza juega a favor de Sánchez: la negativa de los diputados suspendidos de JxCat a renunciar a su acta. Al no computar sus votos, Sánchez necesitaría una mayoría simple de 173 'síes' en la segunda votación del debate de investidura.

Pero está tratando de evitar que esa mayoría dependa de los partidos independentistas (ERC y JxCat), quienes votaron en contra de los Presupuestos Generales del Estado pactados entre PSOE y Unidas Podemos en febrero y abocaron a un adelanto electoral.

Quienes fueron su apoyo en la moción de censura insisten en su exigencia de negociar un referéndum de autodeterminación. El diputado de ERC Gabriel Rufián no dejaba claro cuál sería el sentido del voto cuando afirmaba que no bloquearía la investidura pero que sus votos no serían un “cheque en blanco”.

La negativa de Sánchez a hacer cesiones al independentismo le lleva a buscar los apoyos de los partidos regionalistas. El PNV, como de costumbre, no ha avanzado qué votará en la sesión y probablemente no se sepa hasta el mismo día de la votación, pero los socialistas cuentan con su abstención para la investidura.

Pero también necesita a los dos diputados de UPN en el Congreso para no contar con los partidos soberanistas. Durante su primera ronda de contactos, el presidente de esta formación y candidato a la presidencia de Navarra, Javier Esparza, manifestaba su intención de facilitar la investidura de Sánchez a cambio del apoyo del PSOE en Navarra para gobernar. Una opción que podría complicarse tras las negociaciones del Partido Socialista de Navarra (PSN) con los partidos nacionalistas para la conformación de la Mesa del Parlamento y la intención de la socialista María Chivite de intentar formar gobierno en la región.

Por último, el apoyo de Compromís y del PRC pasa por el compromiso del PSOE con una mayor financiación autonómica y con la llegada del Ave a Cantabria.

La sesión de investidura el próximo será un nuevo capítulo añadido al ‘Manual de resistencia’ de Sánchez. Al igual que ocurrió en la moción de censura de hace un año, todo parece indicar que no habrá nada seguro hasta el mismo día de la investidura.