Candela Peña defiende la regularización de migrantes: "Alejarse de los hijos para cuidar a los de otros es muy duro" | La Revuelta
- Candela Peña considera que la regularización no se trata "de política, sino de sentido común"
- María Galiana reclama el fin de los aforamientos: "Todos debemos responder ante la justicia" | La Revuelta
Candela Peña entró con mal pie, literalmente, en su nueva sección en La Revuelta, pero volvió a salir por todo lo alto. Lo que empezó con un tropezón con el altavoz del escenario y conteniendo las ganas de orinar terminó con un despliegue de humor y, entre broma y broma, varias declaraciones de principios sobre cuestiones como la regularización de migrantes, las luces y sombras en el comportamiento de los adolescentes o la utilización de medicamentos para adelgazar de manera rápida.
“El pinchazo me parece fascismo. Parece que tenemos que tener todas cuerpo de junco, de novillero. Yo no quiero tirar del fascismo del pinchi pinchi”, expresaba la actriz y colaboradora de La Revuelta, asegurando que mucha gente ha recurrido a ello, aunque no lo reconozca. Semejante exhibición fue merecedora de un homenaje, colgando una foto suya junto al tobogán del programa, y de las alabanzas de la invitada del día, la también actriz María Galiana: “Candela Peña es una gloria nacional. Es maravillosa. Después de ella, no sé qué os puedo contar”.
Los dos tipos de señora que rechaza Candela Peña
Las participaciones de Candela Peña en La Revuelta le están granjeando el amor, especialmente, del público femenino, convirtiéndola “en el kilómetro 0 de las mujeres”. Algo “tan precioso que estoy pergeñando cómo devolver todo ese cariño”. A todas, menos a dos tipos de señoras. “No es humor, pero lo quiero decir”, introducía la actriz antes de referirse a quienes “tienen a una señora en su casa, le pagan 6 euros la hora y no quieren que esté regularizada”. También a quienes “abusan del débil” y explotan a “jornaleros africanos, todo el día trabajando por 30 euros. Púdrase, caballero”, manifestaba Candela Peña. “No es política, es sentido común. A las personas hay que regularizarlas”, reflexionaba en relación a una de los asuntos más de actualidad. Un tipo de personas con las que coincide en misa, porque “en la casa del Señor, somos todos iguales”, y a las que considera “una cochambre de ser vivo”. “Tengamos corazón, alejarse de los hijos para cuidar a los hijos de otra es muy duro”.
El otro tipo de personas a quienes no expresaría su agradecimiento es “a las madres que animan a la violence” en los partidos de las categorías inferiores. Recientemente, en la competición que disputa su hijo, en la categoría cadete, asegura haber sido testigo de lesiones, protestas e insultos, y llegó a oír a unas madres espetándole a la colegiada: “No me extraña que os peguen”. Incluso, escuchó al entrenador animando a sus jugadores a hacer faltas a espaldas de los árbitros. “No eduquéis a los niños en la violencia”, reclamaba la actriz. Afortunadamente, sigue habiendo adolescentes que “son un sueño”, como aquellos estudiantes que inventaron unos preservativos que cambiaban de color al detectar una infección de transmisión sexual.