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Merkel llega a un acuerdo sobre inmigración con su ministro del Interior y frena su crisis

  • La gestión de los flujos migratorios había tensado la relación entre la coalición de la CSU y la CDU

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Angela Merkel y Horst Seehofer
Angela Merkel y Horst Seehofer EFE

El ministro alemán de Interior, Horst Seehofer, ha anunciado este lunes que ha llegado a un acuerdo con la canciller Angela Merkel en relación con la gestión de los flujos migratorios que llegan al país, con lo que consigue frenar la crisis que atravesaba la coalición de Gobierno en Alemania por el enfrentamiento entre ambos en torno a la política migratoria.

Se trata de la creación de un "nuevo régimen fronterizo" entre Alemania y Austria, que incluye la creación de "centros de tránsito" desde los que será posible rechazar el ingreso de solicitantes de asilo registrados como tales en otros países de la Unión Europea (UE). Desde esos lugares se enviará de vuelta a esos solicitantes de asilo que hayan llegado a la UE por la frontera de otro Estado miembro a los países de los que provienen, para lo que el compromiso prevé llegar a "acuerdos administrativos con los países afectados".

El acuerdo fue anunciado por Seehofer, líder de la Unión Socialcristiana (CSU), enfrentado por esa materia con Merkel, líder de su socio en el Gobierno de coalición, la Unión Cristianodemócrata (CDU), al término de una reunión que mantuvieron en Berlín.

Seehofer: "Este acuerdo me permite continuar"

"Tenemos un acuerdo claro sobre cómo prevenir la inmigración ilegal en las fronteras entre Alemania y Austria en el futuro", celebró Seehofer. "Este acuerdo muy sólido, que se corresponde con mis ideas, me permite continuar dirigiendo el Ministerio del Interior", ha asegurado.

Seehofer ofreció el domingo su dimisión como ministro y de los cargos dentro del partido pero la cúpula de la CSU logró que aceptara darse un tiempo de espera con la reunión del grupo parlamentario conjunto y de Merkel y él mismo con el presidente del Parlamento, Wolfgang Schäuble.

Al principio, Seehofer había exigido la devolución en la frontera de todos los migrantes registrados en otro país, a lo que Merkel se negó en nombre de la cohesión europea y para evitar un "efecto dominó" en el continente. 

La canciller alemana ha dicho que el acuerdo con el ministro del Interior es "un paso decisivo" que va en la dirección de "ordenar y gestionar la migración secundaria". "Eso es lo que era y es importante para mí", ha declarado Merkel tras una reunión de varias horas con su socio conservador.

Tensión creciente en las últimas semanas

La tensión entre los socios no había hecho sino aumentar en las últimas horas tras unas declaraciones de Seehofer, que dijo que no iba a permitir que lo destituyera una canciller que lo es gracias a él, en alusión a que la CSU tuvo en Baviera un resultado comparativamente mejor que el logrado en todo el país por la CDU de Merkel.

Con Seehofer podría haber salido del Gobierno toda la CSU, lo que habría dejado a Merkel sin mayoría parlamentaria y con el hecho sin precedentes desde 1945 de la ruptura del grupo parlamentario común de la CDU y la CSU.

Tras el compromiso logrado en la última cumbre europea, Merkel consideró que se habían dado pasos suficientes para reducir la presión migratoria pero Seehofer opinaba que hay que adoptar también medidas nacionales.

Elecciones en Baviera con la cuestión migratoria en la agenda

Seehofer, presidente de la CSU, era primer ministro bávaro en 2015 cuando Merkel permitió la entrada a Alemania de cerca de un millón de refugiados -la mayoría de países en guerra como Siria- por considerar que se trataba de una situación humanitaria excepcional. Desde entonces la política migratoria ha sido un punto de disenso entre los dos partidos hermanos y entre sus respectivos líderes.

La disputa entre Seehofer y Merkel en torno a la política migratoria se recrudeció en los últimos días y puso a temblar los cimientos de una coalición trabajosamente forjada hace algo más de tres meses.

Seehofer, como ministro de Interior, quería impedir que potenciales refugiados que ya hubieran sido registrados en otros países europeos como solicitantes de asilo atravesaran las fronteras alemanas.

La CSU encara en octubre elecciones regionales en Baviera en las que, según las encuestas, corre el peligro de perder su mayoría absoluta ante el ascenso de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) que ha hecho de sus ataques a la política migratoria su principal baza electoral.

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