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Las diferencias en política migratoria agrietan el Gobierno de Merkel

  • El ministro del Interior alemán defiende unilateralmente endurecer la política migratoria y "un eje" con Italia y Austria
  • Merkel se opone a la propuesta pero el 90% de los alemanes quiere acelerar las expulsiones de extranjeros irregulares

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Un refugiado sostiene una foto de la canciller alemana Ángela Merkel en Munich, Alemania (foto archivo)
Un refugiado sostiene una foto de la canciller alemana Ángela Merkel en Munich, Alemania (foto archivo) AFP CHRISTOF STACHE

El Gobierno alemán afronta esta semana un grave desacuerdo ante la presión del flujo migratorio de los solicitantes de asilo, un tema que lo ha puesto bajo el escrutinio de su ciudadanía desde hace tres años.

El pasado miércoles, contra el criterio de la canciller, Ángela Merkel, el ministro del Interior germano, Horst Seehofer, afirmó que "podrían" poner en marcha con Austria e Italia un "eje", idea lanzada por el líder de la Liga Norte italiana, Matteo Salvini, para trabajar "juntos a nivel de Interior en las áreas de seguridad, lucha contra el terrorismo y el tema capital de la inmigración”.

El responsable de Interior alemán ha propuesto además rechazar en las fronteras a los demandantes de asilo cuando hayan sido registrados previamente en algún otro país de la UE, circunstancia frecuente ligada al punto de acceso al territorio europeo.

Seehofer, del CSU, es jefe de la derecha más conservadora en la frágil coalición que gobierna el país, y su oposición a Merkel con este giro que pretende en la política migratoria, amenaza con agrietar el pacto de gobernabilidad en Berlín.

Un pacto de gobierno en riesgo

Acentúan la crisis los sondeos conocidos este viernes: Cerca de un 90% de los alemanes son partidarios de acelerar las expulsiones de extranjeros en situación irregular, traslada AFP. Además, el 62% de los encuestados consideran que los extranjeros sin papeles no deben ser admitidos, como defiende Seehofer y rechaza Merkel.

La CSU podría desmarcarse de la directriz estatal y ha anunciado este viernes que el próximo lunes decidirán si, unilateralmente, el ministro Seehofer impone a Merkel por decreto su plan maestro para la política migratoria alemana, lo que pondría en peligro la continuidad de la coalición de gobierno que mantienen con el SPD y la CDU, partido de la canciller.

Así es la situación de los refugiados en Alemania

Política de estado, política europea

Lejos del posible sectarismo que podría traer el "eje" de su ministro, la canciller alemana aboga por una política coordinada en el marco europeo, una posición con la que se alinea el presidente francés, Emmanuel Macron, y que sugieren también las decisiones del Gobierno español a raíz de la crisis del barco con migrantes Aquarius.

Macron, reunido este viernes con el primer ministro italino Giuseppe Conte, ha expresado este apoyo: "Italia tiene un jefe de Gobierno, Francia tiene un jefe de Estado y Alemania tiene también un jefe de Gobierno. Si los países se ponen de acuerdo para tomar decisiones, es a ese nivel al que se resuelven los asuntos, porque son ellos los que responden ante sus parlamentos y sus ciudadanos", ha dicho.

El mandatario galo lanzó además una advertencia contundente: "Desconfío de estas fórmulas que nunca nos han traído felicidad en la historia", ha sostenido Macron en referencia al "eje" formado por la Alemania nazi, la Italia de Mussolini y Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

La Alemania solidaria ¿está cansada?

Lejos quedan los días en los que Alemania decidió suspender el tratado de Dublín para facilitar la acogida al flujo desbordante de refugiados que disparó la guerra de Siria. Corría el año 2015 y Europa asistía aturdida al conflicto entre la ineficaz gestión de fronteras y la necesidad de atender aquel drama humanitario. El gesto engrandeció la imagen de Merkel y de la UE, pero luego, como réplicas de un terremoto, llegaron el auge de los nacionalismos, los antieuropeismos, como el del actual Gobierno italiano, o el Brexit en Reino Unido, entre otras consecuencias.

Alemania admitió a un millón de peticionarios de asilo entre 2015 y 2016. Tres años después, con los compromisos de asilo adquiridos por Bruselas a medio cumplir, las encuestas muestran a un ciudadano alemán cansado.

Este viernes, el Bundestag ha aprobado nuevas normas para la reagrupación familiar, con el fin de "contribuir a la gestión ordenada de la inmigración". Entre los factores que contribuirán a un dictamen positivo, se encuentra una evaluación de los logros en materia de integración conseguidos por la persona bajo protección, para minimizar la carga al sistema social y crear "un balance equilibrado entre la capacidad de integración de la sociedad, el aspecto humano", y también, "la seguridad".

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