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Elecciones generales 2016

Rajoy repele las críticas en un debate que no aclara cómo evitar unas terceras elecciones

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Rajoy repele las críticas en un debate que no aclara cómo evitar unas terceras elecciones

Las críticas al gobierno del PP por la gestión económica y por la corrupción centraron sobre la persona del presidente en funciones la mayor parte de los ataques dialécticos en el primer y único debate entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno de los cuatro principales partidos en las elecciones del 26JMariano Rajoy (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Unidos Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos), un debate que no ha arrojado la luz que se presuponía en una campaña aún incipiente.

Era un evento muy esperado, se había especulado mucho sobre su relevancia, sobre su presumible tono agresivo, hasta sobre quién llevaría o no corbata, pero queda tras sus casi dos horas y media una cierta sensación de oportunidad perdida para esclarecer qué pasará en una convocatoria electoral a la que se llega con el 30% de los votantes indecisos. A la pregunta explícita de los moderadores, los cuatro candidatos aseguraron al empezar que no habrá unas nuevas elecciones y, sin embargo, no se vislumbra el modo en que esto se logrará.

Resulta difícil dilucidar un claro ganador, más allá de lo que digan los interesados y sus equipos de campaña. Hubo ataques cruzados, teóricos rivales que se ignoraron concienzudamente y poca capacidad de sorprender al espectador, ni siquiera con promesas electorales nuevas. Casi todos deliberadamente contenidos, esperando que fuera otro el que descarrilara, parapetados en el atril entre notas, post-its y letreros, y aunque el tono fue subiendo, tampoco el llamado minuto de oro sirvió para dejar mensajes de gran impronta.

Está claro que Rajoy fue la diana principal de los reproches, por sus acciones políticas en economía, empleo y políticas sociales y por sus supuestas omisiones en materia de regeneración, pero el fuego cruzado le terminó por dejar bien parado, dadas las acometidas ocasionales de Rivera contra Iglesias y los continuos reproches de Pedro Sánchez al candidato de Unidos Podemos por "bloquear" su investidura -hasta una decena de veces le afeó que votara conjuntamente con el PP para no permitirle llegar a la Moncloa-.

Reproches y críticas por parte de Sánchez, Rivera e Iglesias a Mariano Rajoy por la gestión de su gobierno

También repetidamente Pablo Iglesias respondía por lo bajo a Sánchez que "se equivoca de adversario", algo que sí entendió Mariano Rajoy, quien sorprendió al no atacar al candidato de la coalición de izquierdas. Y hubo también una entente cordial entre Sánchez y Rivera, que no se dirigieron una palabra más alta que otra y, ubicados en el centro del escenario, se llegaron a coordinar en sus andanadas a izquierda y derecha, en el sentido político y literal de la expresión.

Iglesias a Sánchez: "Pedro, no soy yo. El adversario es Rajoy"

Sin respuesta al enigma de los pactos

Los cuatro participantes empezaron el debate asegurando, cada uno con su versión, que no habrá unas terceras elecciones, pero lo cierto es que han sido lo bastante ambiguos, pese a las preguntas de Ana Blanco (TVE), Vicente Vallés (A3media) y Pedro Piqueras (Mediaset)  como para no dejar claro quién puede ser presidente con el apoyo de quién. No hubo errores graves y, sobre todo, queda mucha campaña antes de que las urnas ayuden a decidir.

Los candidatos inician su intervención en el debate postulándose sobre posibles pactos

Rajoy ha insistido en la gran coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos, aunque reivindicando para ello líderes "moderados y sensatos" mientras invalidaba a Sánchez para el puesto, y le llegó a decir que sería un presidente "pésimo". Sánchez no ha aclarado si haría a Pablo Iglesias presidente en caso de verse superado por Unidos Podemos, y se ha limitado a plantear que él sale "a ganar" las elecciones y que el enemigo del PSOE también es "la soberbia, el rupturismo y el ocupar el poder por ocuparlo".

Rivera no ha puesto "vetos" sino que aspira a que el nuevo gobierno garantice "cambios y regeneración". "Acuerdos por sillones, no; acuerdos para cambiar España, por supuesto". Sin embargo, sí que ha atacado duramente a Rajoy por la corrupción y, aunque no ha pedido su dimisión, sí le ha demandado "reflexionar" sobre si cree que es la persona adecuada para abrir una nueva etapa política.

Mientras, Iglesias ha defendido que, quede "primero, segundo o tercero", hará "la misma propuesta: un gobierno de coalición con el PSOE", en el que el presidente sea el del partido con más votos -no con más escaños-. Mientras sigue con la "mano tendida" al PSOE, pero aclarando que para un "gobierno progresista", no para otras cosas, en alusión al acuerdo de los socialistas con Ciudadanos.

Rajoy defiende su gestión y ataca a sus rivales

Cabía esperar que Rajoy, que acudía por primera vez a este formato de debate a cuatro, tuviera que ponerse a la defensiva, y así fue en la primera mitad del debate, para responder por su gestión. Esgrimió que "gobernar la cuarta potencia económica de la zona euro no es fácil" y enumeró sus logros contra la quiebra, el rescate bancario, la inflación, la prima de riesgo, el déficit público y la mejoría en el crecimiento económico y el empleo.

"Hablar está muy bien, dar trigo es complicado", objetó a sus contrincantes políticos a los que criticó que "si pretendemos derogarlo todo, vamos al disparate y a la situación de 2011". Tras la batería de críticas de sus interlocutores, terminó sentenciando: "Aquí no se viene a hacer prácticas, al Gobierno se viene aprendido".

Rivera quiso conceder al presidente en funciones que no se "puede derogar todo", pero le afeó que "no es momento de vender humo y vender propuestas que no se cumplan, que podría haber hecho en esta legislatura con su mayoría absoluta". "Y no me diga que es por el agujero de Zapatero, porque usted también ha creado su propio agujero", añadió.

Un capotazo que Pablo Iglesias, que recitó una gran cantidad de datos y estadísticas para aportar solidez a sus frases, interpretó como una labor de "escudero" de Ciudadanos al PP, pero que no será suficiente para evitar que haya un nuevo "gobierno progresista", y también soltó a Rivera que "entre la copia y el original", prefiere a este último, "que es el PP".

Ese fue el primer ataque directo de un candidato a otro de un debate que, por lo demás, ha mantenido un tono muy correcto y que ha empezado con unas palabras por parte los cuatro participantes en recuerdo de las víctimas del atentado homófobo en Orlando (Estados Unidos) y de condena al terrorismo.

Continuó Pedro Sánchez acusando a Rajoy de "revanchismo ideológico cuando se sube el IVA cultural al 21%, cuando se plantea frenar el desarrollo de las energías renovables o poner un impuesto al sol cuando se abren las puertas al fracking y se reabre Garoña". "Cuando ha podido optar, lo ha hecho siempre en contra de los más débiles".

Debate a cuatro entre los candidatos de PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos para el 26J

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  • AFP/Javier Soriano

    Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias, antes de dar comienzo al debate a cuatro

    Los candidatos de los principales partidos, Rajoy (PP), Sánchez (PSOE), Rivera (Ciudadanos) e Iglesias (Unidos Podemos), posando en el plató, antes de dar comienzo al debate a cuatro de cara a las elecciones generales del próximo 26 de junio.

  • Foto de familia del debate a cuatro

    El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy (c), acompañado por el presidente de la Academia de la Televisión, Manuel Campo Vidal (c.i.), y los miembros de la Academia, tras el único debate a cuatro de la campaña electoral de cara a las elecciones generales del 26J que se ha celebrado esta noche en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Duros ataques de Rivera a PP y Podemos por la corrupción

Como también cabía esperar, la parte del debate referida a las reformas institucionales y la regeneración democrática (o sea, a la corrupción) la que elevó el tono de las acusaciones, que vinieron sobre todo de Albert Rivera.

El candidato de Ciudadanos negó a Rajoy la "autoridad moral" para encabezar un gobierno que regenere la vida política española después de su famoso SMS a Luis Bárcenas y de haber recibido, según los papeles del extesorero, 343.000 euros de unas cuentas "que podían proceder de delito". "Usted cobra sobres", le espetó. No le ha pedido que dimita, pero sí que "reflexione" sobre su presencia en un futuro Ejecutivo, porque, le advirtió, "el populismo del señor Iglesias va a seguir creciendo si no regeneramos España".

Y cuando Iglesias reclamaba que los partidos no pidieran dinero a los bancos para no quedar condicionados a sus intereses, Rivera le achacó los 11 millones de deuda bancaria de Izquierda Unida, con la que concurre en coalición. "Usted no pide dinero a los bancos porque se lo da el gobierno de Maduro", le tiró en referencia a los siete millones de euros que Rivera dijo que ha recibido la fundación CESP, a la que estuvieron vinculados los dirigentes de Podemos antes de crear este partido.

"Es una acusación muy grave", le respondió Iglesias, realmente indignado en este punto tras haber mantenido un tono sosegado, racional y conciliador casi toda la noche. "Digo que es inmoral, no que sea financiación ilegal", replicó a su vez Rivera.

Rivera acusa al partido de Iglesias, Podemos, de "financiación inmoral"

De nuevo, el presidente en funciones defendió la acción de su gobierno en la lucha contra la corrupción y calificó de "mentira" las palabras de Rivera, al que acusó de ejercer de "inquisidor" y de haber cobrado dinero negro, un extremo que corrigió Rivera, que reconoció en un debate televisivo en precampaña que había pagado con dinero negro antes de dedicarse a la política.

También Pedro Sánchez afeó a Rajoy ser un "presidente de un partido en B con una financiación en B" y que no hubiera dimitido cuando lo hizo el exministro de Industria José Manuel Soria, ya que había asegurado que se marcharía si tenía que dimitir por corrupción alguien a quien él hubiera nombrado. "Pero sigue aquí gracias al apoyo inestimable del señor Iglesias", aprovechó para decir una vez más.

Recetas diferentes para las políticas sociales

El bloque de política social siguió derroteros similares, con los candidatos criticando las consecuencias de los recortes del gobierno de Rajoy. Pablo Iglesias reprochó citando a la OCDE que "de las recesiones se sale con políticas fiscales expansivas, no con recortes". Puso en valor los "resultados" en políticas sociales que, a su juicio, están demostrando los "gobiernos del cambio" de Podemos en ciudades como Madrid o Barcelona. "Hemos demostrado que podemos ganar al PP y que cuando gobernamos lo hacemos mejor", manifestó.

El candidato del PP insistía en la importancia de la generación de empleo como base para financiar las políticas sociales mientras que Rivera ha defendido el realismo de las políticas, puesto que "la mejor política social es la que se puede pagar", acusando de nuevo a Iglesias de vender medidas que "conllevan el rescate" de España.

Por lo demás, los candidatos confrontaron sus medidas en temas como las pensiones, la educación, la sanidad, el empleo, la atención a las personas dependientes, las bajas de paternidad y maternidad y la lucha contra la violencia de género. En lo que han coincidido es en la necesidad de que haya más personas trabajando y cotizando a la Seguridad Social para poder mantener el sistema público de pensiones y mantener los servicios públicos.

Iglesias se abre a negociar el referéndum catalán

Otro de los temas candentes de la política, aunque menos en esta campaña y en este debate, es el del desafío independentista de Cataluña. Rajoy recordó que su posición es "nítida" y que defenderá "la unidad de España, la soberanía nacional y que todos los españoles puedan decidir qué es España", cargando contra la falta de concreción, a su juicio, de la propuesta del PSOE de reforma federal.

Iglesias ha insistido en la celebración de un referéndum y ha criticado la gestión del PP en este aspecto. "Si el PP gobierna cuatro años más se va a querer ir hasta Valladolid", dijo. Aunque la mayor novedad es que el líder de Podemos se ha mostrado dispuesto a no tener "líneas rojas" y a escuchar otras propuestas.

Rivera dirigió de nuevo en este tema sus ataques a Iglesias, al considerar "muy difícil" que Podemos defienda la unidad de España mientras Ada Colau y otros dirigentes de sus marcas afines se inclinan por la independencia. "Tienen dentro de casa la fábrica de independentistas", dijo, y abogó por "reformar España y no romperla".

Las frases del debate a cuatro

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