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La 'guerra de depósitos' entre los bancos amenaza a las cajas de ahorro

  • La rentabilidad de los bancos "matará a las cajas", según Financial Times
  • Para el gobernador del Banco de España, esa competencia es "inevitable"

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Los bancos españoles necesitan conseguir fondos para aumentar su liquidez y han vuelto su mirada al mercado doméstico, debido al encarecimiento de los préstamos en el exterior. Por eso han declarado una guerra de depósitos, una ofensiva comercial en toda regla con la que pretenden atraer el ahorro de familias y empresas.

El primero en mover ficha ha sido el Santander -que ha creado un nuevo depósito con un interés por encima del habitual-, pero le han seguido el BBVA, el Banco Popular y el Sabadell, todos ellos con el propósito de captar en casa la financiación que no les llega del exterior.

En esa pugna por atraer pasivo no pueden entrar las cajas de ahorro, a las que su particular regulación impide moverse por motivos comerciales, con lo que podrían perder parte de sus depósitos, transferidos por los ahorradores hacia las entidades que ofrecen mayor rentabilidad.

"El último clavo en el ataúd de las cajas"

Ése es el razonamiento que el Financial Times lleva este martes hasta sus últimas consecuencias al asegurar que esa guerra entre los bancos llevará a "la quiebra masiva" de las cajas de ahorro españolas.

En un artículo publicado en su edición de este martes, el diario británico recoge las opiniones de varios analistas y banqueros sin identificar, según los cuales los problemas de las cajas pueden incluso arrastrar al Estado, al que podrían complicar el pago de su deuda soberana en los mercados.

Según un cálculo del banco Morgan Stanley citado por el periódico, el coste de la quiebra de todas las cajas se elevaría a 43.000 millones de euros, con lo que si llega a producirse, el Estado debería aportar otros 30.000 millones adicionales a los 12.000 millones ya destinados al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Las ofertas de intereses más altos de lo habitual realizadas por los bancos, según esos analistas consultados por Financial Times, van a ser "irresistibles" para las empresas, que abandonarán las cajas, dejándolas sin su principal fuente de capital. Dos tercios de los activos de estas entidades se financian con depósitos y, si éstos desaparecen, las posibilidades de las cajas para captar nuevos fondos están limitadas por ley.

"Eso matará a las cajas", concluye un analista de inversiones financieras no identificado por el diario económico. "Es uno de los últimos clavos en su ataúd", añade, "un ataque táctico" de los bancos contra las cajas con problemas.

Financial Times apoya este argumento al recordar que las 46 cajas de ahorro del país están sometidas a mucha presión debido a "su gran exposición al colapso del sistema inmobiliario español", ya que poseen casi la mitad del mercado hipotecario.

Un amenaza sobredimensionada

El presidente de Unicaja, Braulio Medel, ha querido minimizar los efectos que la ofensiva comercial de los bancos tendrá sobre las entidades de ahorro. Medel niega que las cajas de ahorro estén en peligro, tal y como asegura el diario británico. En opinión del máximo responsable de la caja andaluza, la tesis del Financial Times "está sobredimensionada".

Al final de su intervención en el XII Encuentro Financiero organizado por Deloitte, ABC y Sociedad de Tasación, Medel ha remarcado que "ese dinero es de ida y vuelta, es una masa caliente que está en el mercado y que igual que va en una dirección en un momento dado, puede ir luego en la contraria".

Como ejemplo, ha recordado una estrategia comercial similar que varias entidades siguieron hace 15 años -que "parecía un 'tsunami"-, pero que no ha evitado que en ese tiempo las cajas hayan ganado diez puntos de cuota de mercado.

Por su parte, otro presidente de caja de ahorro, Mario Fernández, responsable de BBK, ha aprovechado esta coyuntura para reclamar una revisión del modelo de cajas para dotarlo de "mayor flexibilidad".

Así, el dirigente de la primera caja vasca ha insinuado la necesidad de dotar a las cajas de ahorro de una mayor variedad de instrumentos para fortalecer sus recursos propios que las sitúen en igualdad de condiciones que el resto del sector bancario.

Competencia "inevitable", según el Banco de España

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha restado importancia a la situación y ha asegurado que no le gustan "las guerras ni las batallas, ni siquiera las del pasivo".

Durante su participación en esa misma reunión financiera, Fernández Ordóñez ha señalado que "la oferta a los ahorradores me parece algo casi inevitable, porque la financiación externa de los bancos todavía no está normalizada y se ha encarecido".

El gobernador del Banco de España señaló que "lo normal" ante la actual situación del sistema financiero es que las entidades busquen ampliar la financiación mediante la captación de recursos y que la forma de hacerlo responde a "decisiones empresariales". "No todas" han optado por la captación de depósitos, ha matizado, ya que, algunas de ellas, han apostado por vender "fondos de inversión por comisiones".

Integrarse para sobrevivir

El Banco de España lleva meses incitando a una reestructuración ordenada del sistema financiero y, sobre todo, a una integración de distintas cajas de ahorro como claves imprescindibles para sanear el sector en nuestro país y dejarlo en condiciones de ayudar a la recuperación económica. La autoridad supervisora no ha dudado en amenazar con intervenir las cajas que sean inviables, aunque por el momento esa actuación sólo ha sido necesaria en un caso, el de Caja Castilla-La Mancha, intervenida hace un año para garantizar los depósitos de los ahorradores.

Para apoyar esos procesos, el Gobierno ha establecido el FROB, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria al que ha destinado una dotación inicial de 12.000 millones de euros. Ese fondo servirá para ayudar a las cajas que se fusionen o se integren a través de una fusión fría o SIP (Sistema Institucional de Protección), es decir, la fórmula en la que distintas entidades mantienen su propia marca al tiempo que se unen bajo una denominación común, lo que les permite compartir riesgos y ganar una plataforma más potente de cara a los mercados. 

Hasta el momento, no ha concluido ninguno de los procesos de integración iniciados en Andalucía, Castilla y León, Cataluña, País Vasco o Galicia.

El Banco de España ya ha autorizado los acuerdos previos en el caso de dos grupos de cajas catalanas (Caix Catalunya, Manresa y Tarragona, por un lado, y Caixa Manlleu, Sabadell y Terrasa, por otro) y las castellanoleonesas Caja Duero y Caja España, todos ellos aún están pendientes de cerrar algunos flecos sobre ajustes laborales o repartos de funciones y sedes entre las entidades participantes. 

Pero sobre todo, está en el aire el propio FROB, recurrido ante el Tribunal Constitucional por varias comunidades autónomas (Galicia, Madrid y Extremadura) que consideran que les arrebata poder de decisión sobre las integraciones de las cajas de ahorro de sus respectivas autonomías. A eso se añaden las dudas de Bruselas sobre el fondo de las cajas que, según las autoridades comunitarias, podría utilizarse como una vía indirecta de subvención a esas entidades.

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