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Ramires (derecha) deja el Chelsea por la liga china. EFE EFE/Lindsey Parnaby

Los clubes chinos multiplican su inversión en fichajes

  • Según varios medios pagan salarios muy superiores a otras ligas

  • Los traspasos de Ramires (Chelsea) y Guarín (Inter) son un salto de calidad

  • El fútbol se ha convertido en una cuestión de Estado en el país

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El mundo financiero está nervioso por la ralentización del crecimiento en el gigante asiático. Sin embargo, un sector está despuntando con inversiones multimillonarias: el fútbol.

En las tres últimas temporadas, la Superliga china multiplicó su gasto en fichajes desde algo más de 25 millones de euros en 2013 hasta unos 140 el año pasado, según estimaciones de prensa.

En 2016, el portal especializado Transfer Market recopila ya fichajes por 180 millones y eso que todavía queda más de un mes para el inicio del campeonato.

Por tanto la cifra va a aumentar considerablemente. De hecho, superará los 200 millones simplemente cuando se cuente el traspaso del centrocampista brasileño Ramires al Jiangsu Suning, que se formalizó este mismo miércoles.

Escalada de compras

Según la BBC, el Chelsea ha vendido al autor del gol que apeó al Barça de la final de la Champions de 2012 por 25 millones de libras (33 millones de euros) en el mayor traspaso de la historia del fútbol chino, un récord que se ha superado varias veces en los últimos días.

Hasta ahora, siempre según la prensa especializada, el fichaje más caro había sido el del también brasileño Elkeson; pero a diferencia de este, que llegó en 2012 a la liga china procedente del campeonato de su país; Ramires (28 años) procede de la Premier inglesa y de uno de los clubes más potentes de Europa (aunque con problemas este año).

Parecido ha ocurrido con el colombiano Fredy Guarín (29 años), que también esta semana ha dejado el Inter de Milán por el Shanghai Shenhua, equipo que dirige el español Gregorio Manzano.

¿Por qué ha pasado de un club tan competitivo a la poco prestigiosa liga china? Desde Pekín tienen clara la respuesta: hay varios factores, pero el principal es el dinero, según la noticia del portal sina.com (del grupo Weibo) que califica abiertamente a Ramires como “el último mercenario” del fútbol que llega a China.

Y es que, más que en los traspasos, los clubes de esta Superliga están reclutando refuerzos sobre todo con grandes salarios.

El caso del argentino Darío Conca es paradigmático, ya que en el Fluminense de Brasil ganaba 200.000 dólares al mes y en el Shanghai Dongya multiplicó sus ingresos por cuatro, informa la BBC.

Todavía mejor mejor pagado y a la cabeza de todos en el campeonato chino está el ghanés Asamoah, que según las fuentes cobra entre 12 y 15 millones de euros anuales en el Shangai Sigp.

Por eso, hay medios que denuncian que China está “rompiendo el mercado”, aunque el riesgo parece limitado toda vez que la Superliga se compone de solo 14 clubes que pueden fichar a un máximo de cuatro extranjeros y un quinto asiático.

Presidente futbolero

¿Y de dónde sale todo ese dinero? En el caso de Ramires, el Jiangsu recibió hace unas semanas una inyección de la empresa privada de comercio electrónico Suning, que se convirtió en dueña del equipo y puso su marca como apellido en la denominación del propio club.

El Shangdong Luneng pertenece a la eléctrica del mismo nombre, que tiene al estado chino como principal accionista.

Aunque la inversión no se limita a jugadores o entrenadores. También destaca la estrategia del grupo Wanda, que el año pasado se hizo con el 20% del capital del Atlético de Madrid y que ha reservado plaza para que un grupo de jóvenes promesas chinas se formen en las canteras de los clubes europeos donde ha invertido.

Una política que promociona personalmente el presidente chino, Xi Jinping, reconocido apasionado al fútbol, que en su viaje oficial al Reino Unido en octubre pasado incluyó una visita a la escuela del Manchester City.

Antes de llegar a la jefatura del Estado, el dirigente del Partido Comunista ya dejó claros sus tres objetivos en este ámbito: que China volviera a disputar un Mundial (solo se clasificó para el de 2002), que el país acoja ese campeonato y que su selección (que ahora vaga en el 82º puesto de la clasificación de la FIFA) levante un día la Copa.

Para ello, este deporte ha sido incluido en el currículo oficial y está previsto que se abran 20.000 escuelas en todo el país para 2017; un plan que contempla también el fichaje de 35 “estrellas internacionales” este año, según un reportaje del Washington Post.

Van camino de ello. Y es que el fútbol se ha convertido en una cuestión de estado China.

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