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Mundial 2014 | Argentina 1 - Suiza 0

Di María salva a Argentina ante Suiza en los últimos instantes de la prórroga

  • El centrocampista del Real Madrid marca en el minuto 117 el gol de la victoria
  • Suiza tuvo contra las cuerdas al equipo de Sabella durante muchos minutos
  • Así te hemos contado el Argentina 1 - Suiza 0, por Felipe Fernández

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Ángel Di Maria celebra el gol de la victoria, marcado en el minuto 117.
Ángel Di Maria celebra el gol de la victoria, marcado en el minuto 117. REUTERS REUTERS
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1. Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Federico Fernández y Marcos Rojo (José María Basanta, m.105); Ezequiel Lavezzi (Rodrigo Palacio, m.73), Fernando Gago (Lucas Biglia, m.106), Javier Mascherano y Ángel Di María; Lionel Messi y Gonzalo Higuaín.
Seleccionador: Alejandro Sabella.
0. Suiza: Diego Benaglio; Stephan Lichtsteiner, Johan Djourou, Fabian Schäer, Ricardo Rodríguez; Valon Behrami, Gökhan Inler; Granit Xhaka (Gelson Fernandes, m.66), Xherdan Shaqiri, Admir Mehmedi (Blerim Dzemaili, m.113); y Josip Drmic (Haris Seferovic, m.82).
Seleccionador: Ottmar Hitzfeld.

Gol: 1-0, m.117: Ángel di María.
El árbitro Jonas Eriksson (Suecia) amonestó a Xhaka, Gelson Fernandes, Rojo, Garay y Di María.
Incidencias: partidos de octavos de final del Mundial jugado en el estadio Arena Corinthians de Sao Paulo ante 63.255 espectadores.

Argentina ha sufrido hasta el último aliento para vencer a Suiza por 1-0 y disputar los cuartos de final del Mundial de Brasil. El equipo de Alejandro Sabella de nuevo se encontró falto de pólvora y solo un latigazo de Di María en los instantes finales de la prórroga consiguieron salvarle de la quema de los penaltis. [Así te hemos contado el Argentina 1 - Suiza 0, por Felipe Fernández].

Mundial extraño, este de Brasil 2014A estas alturas, no sorprende que la humilde Suiza haya puesto contra las cuerdas a Argentina. No lo hace porque la poderosa Alemania necesitó sufrir hasta la agonía para someter a Argelia, y solo el larguero salvó en la prórroga a la pentacampeona Brasil. La vigente campeona del mundo se quedó fuera a las primeras de cambio y la teórica 'cenicienta' del grupo de la muerte mandó a casa a dos campeonas del mundo y se plantó en cuartos de final aupada por su descomunal portero. Este está siendo, sin duda, el Mundial de las selecciones pequeñas -en teoría-.

Suiza salió con la lección estratégica bien aprendida. El equipo de Hitzfeld se empleó a fondo en el centro del campo, apoyándose en la potencia de su medular, para ahogar el peligro de Di María y, sobre todo, de Messi. La presión sobre el delantero del FC Barcelona rozó la asfixia, con hasta cuatro jugadores helvéticos rondándole sin tregua.

El encuentro pronto tomó forma de partida de ajedrez y las ocasiones de gol cayeron con cuentagotas. El balón no circulaba con fluidez y tuvieron que pasar 28 minutos para que llegase la primera gran oportunidad, que correspondió a Suiza. Nació de las botas de su mejor hombre: Shaqiri. El pequeño centrocampista del Bayern de Múnich apuró la línea de fondo y asistió a Xhaka en boca de gol, pero el disparo del suizo se topó con un providencial Sergio Romero.

En toda la primera mitad solo hubo otra ocasión clara, y también tuvo firma helvética. En el minuto 39, de nuevo Shaqiri se sacó de la chistera un pase en profundidad desde el centro del campo que se posó en los pies de Drmic, solo ante la portería argentina. El delantero del Nuremberg intentó superar con una vaselina a un Sergio Romero que se había quedado clavado bajo palos, pero le salió un disparo muy blando que fue directamente a las manos del guardameta.

A Argentina le costaba construir y volvía a sufrir ese mismo achaque recurrente que amenaza con convertirse en una dolencia crónica: su dependencia de Messi. En toda la primera mitad, el combinado de Alejandro Sabella no dio en ningún momento muestras de llevar peligro a la portería de Benaglio.

Mejoró Argentina en el arranque de la segunda mitad, pero continuaba sin encontrar la tecla que activase a Messi, a Di María y a sus otras grandes bazas ofensivas como Higuaín o Lavezzi, hasta entonces prácticamente desaparecidos. A todo esto, Suiza seguía a lo suyo, comandada por un Shaqiri en estado de gracia.

Cambian las tornas

En el minuto 59, un centrochut de Rojo que casi sorprende a Benaglio coincidió con el inicio de los mejores minutos de la selección albiceleste. La maquinaria de Sabella funcionaba ya a pleno rendimiento y la muralla planteada por Hitzfeld comenzó a resentirse ante las acometidas argentinas.

Higuaín tuvo en su cabeza una oportunidad clarísima en el minuto 62, tras una asistencia de Lavezzi. El guardameta Benaglio realizó una parada soberbia para desviar el balón por encima del larguero.

Las ocasiones siguieron sucediéndose para la selección argentina, mientras Suiza luchaba por salvarse del naufragio en medio de la tormenta.

Las oportunidades no se traducían en gol y Sabella optó por sustituir a Lavezzi por Palacio en el minuto 74, buscando aportar frescura en el ataque. Pero el verdadero abrelatas seguía estando en las botas de Messi, que tuvo otra gran oportunidad en el 78 que se topó de nuevo con Benaglio.

Las arremetidas argentinas perdieron intensidad y el gol seguía sin aparecer por ninguna parte. Aunque a duras penas, Suiza consiguió mantenerse en pie y se llegó a la prórroga con el mismo 0-0 con el que se había iniciado el partido.

Igualdad en la prórroga

Quedaban 30 minutos por delante y Argentina parecía que era la que llegaba con mayor entereza a la prolongación. La iniciativa seguía siendo de los hombres de Sabella, aunque sus delanteros ya no guardaban más pólvora y los jugadores suizos recuperaron paulatinamente el resuello hasta que volvieron a sentirse cómodos sobre el césped.

La primera parte de la prórroga se saldó sin goles y con la amenaza creciente de una Suiza que volvía a ser la de la primera mitad. Además, bajo su portería también se agrandaba la figura del guardameta Benaglio, que en el minuto 108 voló para sacar un pelotazo de Di María que buscaba la escuadra como un misil teledirigido.

El fantasma de los penaltis se cernía nuevamente sobre los octavos de final y en ese escenario la moneda podía mostrar cualquiera de sus dos caras. El partido estaba ya muriendo cuando Di María lo resucitó definitivamente para Argentina en el minuto 117. Messi recibió de Palacio y el barcelonista condujo el balón magistralmente entre un bosque de piernas en la frontal del área, para centrar a Di María, quien batió a Benaglio con un potente tiro cruzado.

Poste de Suiza

Aunque la última palabra aún no estaba dicha y Suiza estuvo a punto de empatar en el minuto 121, con un cabezazo de Dzemaili que pegó en el poste de la portería defendida por Sergio Romero. Fue una doble ocasión, porque después el rebote golpeó al jugador helvético en una pierna y salió por la línea de fondo, rozando el palo. Argentina había necesitado de la buena suerte para poder doblegar a Suiza.


 

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