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El Grupo Telefónica y los sindicatos han firmado, este lunes, los acuerdos para los expedientes de regulación de empleo (ERE) que afectarán a siete de sus filiales. Finalmente, la cifra de trabajadores afectados es de 4.525.

El proceso de solicitud de adhesión voluntaria al ERE arrancará el próximo 29 de diciembre. Supondrá la salida de uno de cada cuatro trabajadores del grupo.

FOTO: JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ

Basta un descuido para que un ciberdelincuente tome el control de un ordenador. Un método clásico es dejar un USB malicioso en un aparcamiento o en la entrada de una oficina, confiando en que alguien lo recoja y lo conecte al equipo. El dispositivo puede contener un programa que toma el control del sistema y transmite datos sensibles —como bases de datos o contraseñas— a un aparato remoto.

Sin embargo, los ataques más comunes hoy son en línea. Correos electrónicos con troyanos disfrazados de facturas o avisos de entrega son una táctica frecuente. Si el usuario interactúa con ellos, el virus se ejecuta sin que lo note. Los ciberdelincuentes emplean herramientas que escanean redes en busca de dispositivos poco protegidos para atacarlos.

Aunque parezca de película, la amenaza es real: en unos pocos segundos se puede paralizar una empresa, una ciudad e, incluso, en el peor escenario, un país. Por eso, los expertos insisten en que la mejor defensa sigue siendo la prevención, especialmente en épocas como el verano, cuando la relajación es el blanco favorito de los atacantes.

Durante horas, buena parte de la población de España y Portugal vivió la desconexión digital, sin teléfono y sin datos, por la fuerza debido al corte eléctrico. "Con nadie, con absolutamente nadie, no teníamos comunicación de nada", ha comentado un ciudadano a TVE.

Clara Casas, directora de soporte de red y servicios en Telefónica, afirma que "es la primera vez que ocurre algo así en comunicaciones, aunque nuestra red es muy robusta, aun así dependemos del suministro eléctrico".

Julia Velasco, directora de tecnología y operaciones de Vodafone, explica que "durante muchas horas estuvimos con un impacto muy contenido, entre un 20% y un 30% máximo de impacto a nivel de red". Añade que el mayor momento de degradación de los servicios de la red fue en torno a las cinco y media y seis de la tarde. "Sabíamos que esa era la franja crítica".

Velasco añade que, "una vez que se levanta una central, todos nuestros clientes intentan conectarse a la vez". La directora lo define como una "avalancha" y, la zona en la que se produce este fenómeno, "el servicio va recuperándose poco a poco". Afirma que el sistema ya se ha recuperado en un 90% y "lo que queda es poquito, principalmente donde no nos llega el suministro eléctrico".