Israel mantiene activa una operación militar a gran escala del ejército israelí, la mayor en dos décadas en Cisjordania. Netanyahu insiste en que va a liberar Yenín de cualquier célula terrorista. Pero ese operativo está afectando a la población civil.
Israel está llevando a cabo la mayor operación militar de las dos últimas décadas, iniciada de madrugada, en el campo de refugiados palestino de Yenín, en Cisjordania, donde este lunes se están viviendo escenas de guerra. En plena ofensiva las ambulancias no dan a basto para evacuar al centenar de heridos. Además, al menos ocho palestinos han muerto.
El Ejército israelí ha lanzado un ataque contra el campamento de refugiados de Yenín (Cisjordania), en una operación militar a gran escala por tierra y aire contra milicias palestinas, la mayor desde la Segunda Intifada (2000-2005). La ofensiva ha dejado, de momento, ocho palestinos muertos y medio centenar de heridos.
En la operación, que ha incluido más de diez rondas de ataques, participan más de 1.000 soldados israelíes, entre ellos tropas de combate y también cuerpos de inteligencia, parte de los cuales actúan de forma encubierta.
Según ha confirmado un portavoz militar, el Ejército ha arrestado también a decenas de palestinos como parte de sus redadas, centradas en el campo de Jenin, donde también confiscaron armas y destruyeron almacenes de explosivos.
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha condenado la operación militar como "un crimen de guerra" y una "brutal agresión", y ha instado a la comunidad internacional a tomar medidas contra Israel.
En la franja de Gaza viven dos millones de personas, recluidas en un territorio del que no pueden salir sin un permiso. La falta de perspectivas de futuro alimenta la radicalización, y también el temor a las operaciones militares israelíes, la última fue hace un mes.
Noche de violencia y disturbios en la ciudad palestina de Ramallah (Cisjordania). Los enfrentamientos entre jóvenes palestinos y las fuerzas israelíes estallaron después de que estas hicieran una incursión militar para demoler la casa de Islam Al-Faroukh, recluido en una prisión israelí por haber perpetrado un ataque con bomba el pasado noviembre en Jerusalén.
Al paso del convoy militar por el centro de la ciudad, algunos jóvenes palestinos han arrojado piedras a las fuerzas israelíes, que han respondido disparando balas, granadas paralizantes y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.
La violencia en Cisjordania ha aumentado durante el año pasado. Israel ha intensificado sus incursiones militares tras una serie de ataques callejeros llevados a cabo por palestinos en sus ciudades.