En Irán, hace semanas que el alto el fuego devolvió a las calles una normalidad aparente. Sin embargo, la vida personal, íntima, de cada iraní seguía cercenada por el apagón de internet que los ayatolás impusieron en las primeras horas de la guerra. "Había cierta sensación de soledad. Como si nos hubiéramos quedado apartados del mundo", cuenta Mina, que está feliz porque ha podido contactar con su familia materna, que vive fuera del país. La conexión, eso sí, es aún inestable, muy lejos de la velocidad disponible hace un año.
Foto: TVE
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